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Guadalupe Plata — Guadalupe Plata

Mismo perro, mismo collar


No se puede decir que Guadalupe Plata sea un grupo que no vaya a las claras o que engañe al personal. Prácticamente desde la maqueta llevan dejando claro cuál es su producto, cuáles son sus señas, y desde entonces han seguido con él hasta las últimas consecuencias. Y no se puede decir que les haya ido mal con su emperramiento hasta el momento.

Su cuarto trabajo de estudio, el cuarto homónimo (Everlasting, 2017), no cambia la tendencia, el guión seguido hasta el momento. Sí que se puede apreciar un cambio de matiz en el tono, más oscuro, menos rumboso y más denso de lo habitual. Iniciar el disco con esa pantanosa versión del ‘Qué He Sacado Con Quererte’ de Violeta Parra es ya toda una declaración de intenciones sobre los derroteros que quieren seguir en este trabajo.

Más allá de eso, el álbum sigue derrochando el espíritu y la esencia pura de Guadalupe Plata por los cuatro costados. Lo cual no significa que también se mantenga la calidad. Al disco se le aprecia una clara falta de punch en algunos temas, algo de chicha o ritmo que nos obligue a pasar ese buen rato que sin duda disfrutamos en sus predecesores. No sucede tanto aquí más allá de momentos como ‘Borracho’, pero quizá porque los objetivos aquí son otros.

En el fondo, Guadalupe Plata en este disco transmiten la sensación de sonar a mismo perro con el mismo collar, sólo que un poco más desgastado y oscurecido por el uso. Para algunos convencidos, con lo que hay puede ser suficiente. Sin embargo, algunos creemos que un poco más de gracia y diversión no hubiera matado a nadie. Por suerte para todos, sus directos siguen siendo una garantía y no dependen tanto de las canciones que toquen, sencillamente tienen ese groove. Les falta explotarlo un poco.

5,9/10

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