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Apuntes varios sobre el Primavera Sound 2017

Grandes conciertos, decepciones y sorpresas inesperadas


Otro año más nos hemos acercado al recinto del Parc del Fòrum para una nueva edición del Primavera Sound. Quitando el subidón inicial tras el revelado de cartel, la sensación era de que era un poco menos sólido que otros años, pero luego nos hemos encontrado rutas bastante satisfactorias y conciertos, por lo general, muy notables, aunque siempre ha habido excepciones.

En el post de compartimos una serie de comentarios breves y reflexiones sobre cada día del festival. Lo mejor y lo peor a nuestro parecer de los conciertos que tuvimos la oportunidad de presenciar durante los tres días. No dudéis en compartir con nosotros vuestros momentos favoritos y menos favoritos. Ni de compartir el odio.

Jueves

Black Gallego

  • Poner a Kevin Morby y a Triángulo de Amor Bizarro tan temprano en los escenarios mas alejados debería ser considerado acto de terrorismo.
  • Empezar el festival con This Is Not This Heat fue, digamos, curioso. Pero valió la pena por los momentos de mayor fuerza. Empezamos jugando fuerte y no fallamos.
  • Nos dejaron completamente locos al ver que Arcade Fire iban a actuar ese mismo día además del sábado con motivo del #UnexpectedPrimavera (más allá de lo que pueda parecer el concepto en sí, tiene mérito por su parte que hayan logrado tenernos pendientes del Twitter para ver dónde iba a ser la movida). No obstante, el escenario-corralito que montaron específicamente para el concierto no hizo mucho bueno para el grupo. Y ya entrando en lo que dependía de los canadienses, hemos podido ver hasta qué punto son capaces de llegar con su autoparodia. El tema nuevo con el que abrieron es peor que todo Reflektor y los temas más clásicos carecieron de esa fuerza emocional y ornamentación que daban ese toque especial. Dejaron bastante claro que ya no son esa clase de grupo, así que conmigo que no cuenten para esta nueva dirección.
  • En cierto modo ya lo esperaba, pero Gojira fueron una apisonadora. Hasta los temas del último disco sonaron estupendos y con mucha contundencia. Al principio la saturación de sonido hacía que corriera peligro el concierto, pero dominaron el escenario y se metieron al público en el bolsillo. Mejor concierto del día.
  • Greg Dulli es muy grande. Tiraron poco de clásicos y mucho de los trabajos post-regreso, pero casi no se echaron de menos porque lo de The Afghan Whigs fue una exhibición. Dulli se comió hasta la parte más alta de las gradas del escenario Ray-ban con su arrolladora voz y actitud, el resto del grupo tocó de lujo y quedó un concierto fa-bu-lo-so.

Foto: Toni Rosado
  • Me hubiera gustado haberme fijado más en la cara del espectador del Primavera que vive a caballo entre los escenarios Heineken y Mango cuando Slayer sacaron el fondo con el arte sangriento y satánico del último disco. En lo que respecta a la actuación de los californianos, tocaron con mucha contundencia y efectividad, con un repertorio que tiró poco de lo nuevo y sacaron clásicos muy agradecidos como ‘Dead Skin Mask’, ‘Seasons in the Abyss’, ‘War Ensemble’ y, por supuesto, ‘Raining Blood’ y ‘Angel of Death’.
  • Cualquier elogio soltado sobre la actuación de Aphex Twin, la verdad, se queda muy corto. El irlandés pinchó una sesión sencillamente asombrosa, con momentos completamente locos y hasta un momento que podríamos denominar digno para perrear. Puto jefe.
  • Igual esperaba más de ellos teniendo en cuenta la enorme calidad del material publicado, pero me quedó un sabor agridulce con el concierto de King Gizzard & the Lizard Wizard. Del notable no baja, eso sí, pero dio la sensación de que no terminan de explotar ese lado loco que tanto explotan en el estudio y que les podría lanzar al nivelón en directo que se gastan Thee Oh Sees.
  • Pepinazo lo de Converge. Al que haya llegado al final le habrá chocado toparse con los dos temas más largos y densos, pero el resto fue una embestida punk muy salvaje. Quitando algún problema puntual con el sonido y que la voz de Jacob Bannon le costaba mucho estar a la altura, un concierto demoledor.
  • Lo de Skinny Puppy. Pa’ habernos matao.

Ferraia

  • This Is Not This Heat: Las últimas ediciones del festival las he empezado en el Primavera, y esta fue una más. Sin duda, gran elección. El veteranísimo grupo inglés, a mitad de camino entre el post-punk y lo experimental dio toda una lección con el gran despliegue que llevaban: cuatro guitarras y dos baterías, entre otra instrumentación. Suficiente para dar un directo duro, seco, con grandes momentos de intensidad en los que la tensión y la sonoridad se juntaban para dejar al público en el sitio.
  • Arcade Fire: una de las cositas de este Primavera Sound que cada año viene con alguna nueva propuesta, que lo convierten en algo más monstruoso e incómodo es ahora los conciertos sorpresa. A esperar en twitter a ver quién encuentra la filtración. En el primer día fueron los canadienses, que sin ir ataviados de las cabezas y sin los numeritos a los que nos tienen acostumbrados desde que están en la cima, dieron un concierto sobrio, con una mejora en directo de los temas de Reflektor y con un set corto y al pie. En él no faltaron algunos cortes más clásicos como ‘Power Out’ o ‘Rebellion’ para cerrar, que siguen siendo de lo mejor que tienen. Eso sí, el paseo por alguno de los últimos temas, y sobre todo el adelanto de nuevo álbum, se hicieron bastante largos. Los Arcade Fire que tiran más por la pachanga y un sonido amable y que renuncian a esas obras de intensidad, complejidad y dramatismo que les hicieron llegar a lo más alto.
  • Gojira: me cago en la hostia cómo sonaban los hijos de Satán.
  • The Molochs: irregulares en su repertorio y en la presentación del nuevo álbum. Por momentos bastante bien con ese garage tirando hacia lo melódico y los pasajes sesenteros puro Rolling Stones, pero flojos y faltos de presencia en otros.
  • The Afghan Whigs: poco que reprochar. Esta gente no suele fallar en directo. Concierto con clásicos, directos al corazón del grunge noventero, con Dulli exhibiendo su vozarrón y con buena selección de los temas de su último disco, hecho para padres, y que en directo se disimula.
  • Death Grips: joder, qué barbaridad de gente. Hacía tiempo que no se veía un concierto tan macarra, basto, contundente (inserta aquí tu adjetivo histriónico favorito) en el Primavera. Desde el no parar del batería hasta la mirada psicópata del pseudo Syd Vicious meets Richie Hawtin al teclado, pasando por el vocalista, lo suyo fue un salir a comerse el escenario. Literal. Con las bases electrónicas violentas y la forma de vociferar de su MC, fue de lo más, en general, del festival.
  • Aphex Twin: con Richard siempre tienes el miedo de si va a hacer algo ininteligible, con experimentación para su cuarto, o no. Salió cara y eso se notó. El irlandés hizo de todo y demostró por qué está donde está. Hubo mucho dubstep, sobre todo al principio, hubo ambient, hubo acidorro de calidad; hubo acid con capas de ambient superponiéndose e incluso momentos para tirar hacia algo más de perreo con el grime de Kamixlo y su vocal reggaetonero. Un set para lucirse en el que no cayó ningún clásico suyo pero sí IDM de calidad sublime como Roy Of The Ravers y technazo de bombo seco cual mojama. Alguna gente no aguantó la primera parte del set, más loca, y acabó yéndose (una extranjera me decía mientras salía, “tengo que odiarlo”). Entrados en la materia y con todo el abanico estilístico del que hizo gala, en los visuales se pudo ver caras célebres de nuestro país: desde Chiquito de la Calzada hasta el Pequeño Nicolás, pasando por Javier Cárdenas, Pérez Reverte y muchos otros miembros del cuñadismo, la política y la farándula en general. Eso sí, con su cara modificada al estilo Syro. En resumen, pura maestría. Se exhibió.

Viernes

Black Gallego

  • Todo el hype que nos invadió cuando anunciaron a Mogwai para el #UnexpectedPrimavera se nos bajo al comprobar in situ que era sólo para tocar el disco nuevo. Lo salvaron muy bien porque son unos monstruos tocando, pero mejor tener las expectativas bajas con Every Country’s Sun.
  • Shellac ya el año que viene seguro.
  • Premio a “Banda punk más vieja que el mear que se marca el concierto divertido y guay del festival” para Descendents.
  • No lo pone fácil Michael Gira para que nos traguemos dos horas enteras de un concierto suyo, pero vale la pena siempre por cómo es capaz de rompernos la mente de manos de sus secuaces. Diría que me gustó más la actuación de 2015 por temas de repertorio y de contar con Thor Harris, pero la exhibición de Swans volvió a rayar a un nivel altísimo. La experiencia mística fue totalmente hipnotizante y los momentos contundentes con los dos últimos temas (especialmente con el momento cumbre de ‘The Glowing Man’) nos volvieron a los que estábamos completamente del revés.

Foto: Roberto Ricciuti
  • Ojalá todos los años un concierto de Run the Jewels. Aunque haya que desplazarse hasta Mordor y verlos desde Casadios para ello. Aunque les corten el sonido y la imagen diez minutos y ellos tengan que rellenar haciendo bailes chanantes. El-P y Killer Mike se sobran y se bastan para lo que haga faltan. Se volvieron a pasar el festival.
  • No hay palabras para lo de Flying Lotus. La excelsa combinación de sus visuales con la electrónica esquizoide que estaba pinchando -que dejó momentos gloriosos como su loco uso de la música de cuando ganas una batalla en el Final Fantasy VII- fue una de las cumbres de todo el Primavera Sound. Estuvo enorme en todas las facetas y, para mí, fue el mejor concierto de todo el festival.

Ferraia

  • Vaadat Charigim: la cuota de post-punk bueno del festival. Aunque el suyo renuncia al cortavenismo canónico (por eso son buenos) y tiran más hacia el shoegaze, algo que se plasmó sobre el directo. Nos hicieron pasar más calor aún por las distorsiones y esas progresiones bien marcadas que acababan en explosión. Muy bien, uno de los descubrimientos del festival.
  • De lo de Mogwai poco que decir. Ni un clásico, todo temas del nuevo álbum, que suenan bien, claro. Pero salvo el final, donde hubo más músculo, una cosa más anodina, que es lo que parece que trae el disco.
  • Abdulla Rashim: uno de los nombres propios de la jornada y en general del escenario Bacardi. Su apuesta por el techno oscuro, eléctrico a veces y laberíntico otras, evolucionó en su sesión poco a poco. Primero más simple y regio y después fue progresando hacia sonidos más metálicos y con mayor tempo. De lo mejor que vi a nivel de electrónica en el festival. De vez en cuando hay que dejar que te encierren en un callejón como el suyo.
  • Front 242: había que asistir. Los ochenta ya quedan lejos, pero su propuesta EBM sobre el escenario dejó claro por qué son los clásicos del género. Electrónica primigenia y salvaje por momentos en las que sacudían al personal con sus primeros discos. No se dejaron liar y fueron al grano, que es lo que se les pedía. Espasmos, agresividad y pura actitud en directo. Por algo han dejado un legado visible en la electrónica de hoy.
  • Flying Lotus: total exhibición de FlyLo. Acompañando a su electrónica de glitch y repleta de detalles había que sumar la parte visual que llevaba, que era una pantalla espectacular. Se gustó y nos pasó por encima con todos los matices que ofrece su música. Sin embargo, se echó de menos algo más de versatilidad en su directo, puesto que apenas entró en la raíz jazzística, que sin duda es uno de los polos que más interesantes resultan en sus propuestas.
  • Por Zeus, si llevas a Fairmont no puedes ponerlo a las 15:30, era de lo más llamativo de electrónica del día y tocaba a una hora intempestiva. Nada comparable a la política de llevar a los grupos buenos españoles a las cinco de la tarde.

Sábado

Black Gallego

  • Mal quedarnos sin entradas para ver a Thurston Moore a las cinco de la tarde, pero bien porque al lado de donde estaba la cola pudimos escuchar a Melange y claro, nos tuvimos que quedar. Es criminal lo que el festival hace con los grupos nacionales, más cuando son grupos tan buenos como este que, además, dan conciertazos así de brutales. Lo que se ha perdido mucha gente por no ponerlos a una hora más decente donde encima no hiciera un sol de justicia.
  • Bien adaptado el directo de Jardín de la Croix al escenario al aire libre. Temía que perdieran demasiados detalles de esos que se aprecian tanto en una sala, pero rindieron estupendamente y se lucieron.
  • Anunciar de tan mala manera, casi pasando desapercibido, un concierto de Algiers es una de esas cosas que restan muchos puntos a un festival como este. Pero peor aún fue que no se pudieran coger entradas hasta las nueve, hora en la que cualquier persona de bien estaría o bien viendo la final de la Champions o bien disfrutando de Angel Olsen (conciertazo según me dijeron).
  • Mover la zona de electrónica hasta una zona donde hay que cruzar un puente en el que te dejas un cuarto de hora mínimo es otro error de bulto. Si la zona de Heineken y Mango es Mordor, esta ya es directamente La Comarca. #MakeCarpitaYonquiGreatAgain

Foto: Sebas Romero
  • B-r-u-t-a-l-í-si-m-o lo de Sleep. Que montaran seis columnas de amplis ya era premonitorio, pero es que cuando empezaron a tocar formaron un cataclismo en medio del Fòrum. Estruendoso, contundente y alucinante. Matt Pike en modo titán con la guitarra, Al Cisneros no quedándose corto con su bajo y Jason Roeder destozando la batería que tenía delante. Tremendísimo.
  • King Krule estuvo a puntito de destrozarnos la noche. Durísimo.
  • Menos mal que estaban Against Me! para salvarnos. No hicieron nada especial, pero sí necesario para no pensar en el cansancio en una hora crucial cuando estás de festival. Su punk gustoso, divertido y vitamínico fue más que entretenido. Me podría hasta haber quedado un rato más.
  • Todo lo divertido que fueron Against Me! lo fueron de decepcionantes Japandroids. No fue cuestión de repertorio, ya que no abusaron de las canciones de su anodino último disco, sino que anduvieron faltos de tablas para trasladar la festividad y energía de sus canciones juveniles al escenario. Parecía que la potencia de las guitarras, muy apagadas casi todo el concierto, se la habían llevado toda Sleep antes. El cantante le puso ganas, pero una cosa es querer y otra poder. Se quedaron muy escasos y a mí se me quedan escasas las ganas de seguir movimientos futuros por parte de ellos.
  • Grandísimos Preoccupations. No sólo por el concierto en sí, que estuvo bien, sino por cómo manejaron los últimos quince minutos donde diez fueron turra densa haciendo todo el rato el mismo acorde. La cosa se fue tan de madre que les cortaron el sonido y ellos siguieron golpeando los instrumentos y, además, los tuvieron lo bastante gordos para tocar otra canción más sin sonido hasta que casi tuvieron que entrar los de seguridad a sacarlos. Mejor momento del festival, mis dieses.
  • Muy preocupante que se quedara un hueco tan grande sin nada interesante que ver después del concierto de Preoccupations. La cosa fue tan grave que acabamos al lado del concierto de Haim.
  • Resumen gráfico del concierto de Haim:
  • La música divertida que tocan !!! nunca está de más, pero ellos como músicos se quedan demasiado cortos. No hay nada peor que algo que pretende ser divertido suene tan anodino.
  • DJ Coco, entrega ya la base, que es ponerla y estás hora y media sin soltarla. Y sí, nos dimos cuenta del fade out.

Ferraia

  • Melange: ejemplo de la política de poner a grupos patrios buenos a hora intempestiva. Apenas estaban tocando para 100 personas, pero si llegan a dar ese directo por la noche, petan el Ray-Ban. Psicodelia, punteos y detalles sublimes para complementar las evoluciones de las canciones. Verles fue lo más positivo de tener que ir a por las ya inexistentes entradas para Thurston Moore (¿cuesta mucho confirmarle a él y a Surfin’ Bichos en los escenarios normales y dejarse de escenarios secretos y exclusividades varias?).
  • Angel Olsen: sin duda el concierto del día y seguramente el del festival. Qué actitud sobre el escenario, qué vozarrón, qué forma de imponerse. Su presencia se agrandó de forma exagerada, algo que hemos visto allí pocas veces, y que recuerda al mítico concierto de Deerhunter hace algunas ediciones con un Bradford Cox estelar. Angel emocionó en los temas de su último disco, que fueron los que capitalizaron el concierto, y qué bien llevados a término los silencios, inyectando dramatismo, de temas como ‘Shut Up Kiss Me’ para después arrollarnos. Tanto las gradas como el suelo del escenario estaban a rebosar, dejándonos a todos maravillados a la vez que patidifusos. Una barbaridad de concierto y ejemplo de cómo utilizar tres guitarras sin estorbarse. Donde esté un concierto como este que se quite de en medio la final de Champions. Golazo. Y más con el estratosférico cierre con ‘Woman’.
  • Después de Olsen ya se queda el cuerpo satisfecho, pero aún había más. Después era el turno de la veterana Julie Doiron, que tiró de una composición clásica de dos guitarras, bajo y batería para dar rienda suelta a su splanglish, cuando no traducciones directas al castellano de sus canciones. Sus postulados indierockers congregaron a un buen número de personas en el Adidas.
  • Llegó el turno de ir al Bacardi de nuevo para ver esta vez el formato en directo de Huerco S., en el que pinchó sus temas, aunque con evoluciones lentas, demasiado lentas para la hora en la que estaba programado. Quizá aún al borde de lo permitido para un directo ambiental en el que había poco de ese outsider house. La tardanza en entrar en el tomate hizo que me fuera a ver a Sleep con el brutal equipo que llevaban, con chorrocientas mil pantallas de Orange. Un concierto tremebundo que igual se escuchaba hasta en Mordor.
  • Siguiendo con el ambient, fue el turno después para Gas, que estuvo más entonado, además con unos visuales evocadores como su último trabajo. Estuvo poniendo Narkopop y se notó que la hora ya pedía otra cosa, aunque al ser la suya una propuesta de ambient más oscuro y corpulento, fue más interesante que quien le precedió. Buena actuación en la que se notó la intensidad que imprime a sus atmósferas, aunque son mejores otros espacios para disfrutar de estas producciones.
  • Aunque lo de Japandroids sí fue un quiero y no puedo. Al final, una guitarra y una batería están limitadas a la fuerza que imprimas y al equipo que lleves, y tanto su último trabajo como su directo se resintieron. No llegaban a la explosividad que ofrecen en estudio y la linealidad de sus canciones hizo que se acabaran convirtiendo en un bluf incluso aburrido. Por mucho que quisieran. Una lástima. También es cierto que después del equipo que llevan Sleep, a ver qué haces.
  • De Preoccupations hay que destacar su cabezonería para seguir tocando después de que les desenchufaran el sonido. Es el daño colateral de haber estado perdiendo el tiempo con diez minutos de golpeo seco de la batería a modo de final. Eso sí, fue muy punk que tocaran su último tema desenchufados. Desencadenó gritos como ‘no pasarán!’ o ‘la lucha sigue’. Merecidos por eso y no tanto por cuando destrozaron alguna de sus mejores canciones como VietCong. Aunque fue sólo alguno puntual, en general fue un notable concierto.
  • Y de lo de Coco, joder, aunque sea colega que se lo curre un poco más, ¿no? Cuarenta minutos con la misma base, salvo cuando sonó Donna Summer y su ‘I Feel Love’. Siguió cortando algún tema en el momento de éxtasis, como ya hiciera el año pasado. Grande Coco y el fade out.
  • Como apunte, a priori un cartel más flojo pero en líneas generales muy buenos conciertos. Eso sí, no sólo Mordor, sino añadir más espacio al establo (la zona electrónica) hace el festival más incómodo aún, y al final es la distancia la que puede hacer que te decantes por uno u otro concierto. Ojalá se recupere la carpa de atrás del Ray-Ban.

El Top (de Black Gallego)

10. Converge

9. Jardín de la Croix

8. Run the Jewels

7. Swans

6. Melange

5. The Afghan Whigs

4. Aphex Twin

3. Gojira

2. Sleep

  1. Flying Lotus
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