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Sobrevolando la explanada con Elder

Mundos por explorar a lomos de guitarras stoner


Hay grupos cuya música te puede llegar a hacer levitar. Y luego están Elder que directamente te llevan a volar sin motor. Pocos manejan esa capacidad para evocar sentimientos profundos, recordar paisajes que nunca hemos visitado, partiendo desde una perspectiva stoner doom muy arraigada en sonidos psicodélicos y la excelente manufactura del rock progresivo.

Su Lore (Stickman, 2015) fue uno de los trabajos que más disfrutamos por esta redacción aquel año. No era para menos. Aquel mastodóntico álbum fue la consolidación de este trío como grandes arquitectos del riff y diseñadores de arquitecturas asombrosas que invitan a ser exploradas concienzudamente, yendo de un rincón al otro con los sentidos dispuestos a ser estimulados.

Pocos son tan cuidadosos en el detalle y sacan tanto brillo a composiciones cuya base son sonidos más rocosos, oscuros y hasta fangosos. Cada paseo que nos damos por sus piezas de diez minutos es como sobrevolar un paraje con muchos colores y detalles dispuestos a ser explorado. Ellos mismos son los que nos facilitan la travesía con el mimo a la hora de trazar y edificar la pieza como para transportarnos a lo largo de ella.

En ese sentido, Reflections of a Floating World (Stickman, 2017), su nuevo trabajo de estudio, representa la perfecta continuación para terminar de consolidar su identidad y confirmarse como un grupo de garantías. Los elementos empleados son casi los mismos, con un poco más de peso de componentes ambientales y psicodélicos, pero el paisaje que dibujan no se percibe como más de lo mismo, sino como otro estimulante sendero que nos invita a que los exploremos.

La sensación es que han sabido pulir mejor los momentos menos lúcidos de sus composiciones y eso se agradece a la hora de recorrer esas piezas que superan los diez minutos. Quizá no se lleguen a los altos niveles que eran capaces de alcanzar en su predecesor, pero la fluidez de las piezas es tan alta que la más de una hora de disco se pasa antes de que te des siguiera cuenta, y no precisamente porque nuestra atención llegue a dispersarse.

Sin embargo, el mayor triunfo en este Reflections of a Floating World ha sido el saber evocar nuevos mundos inexplorados, dibujar nuevos horizontes con los mismos pinceles y colores. Dejar la sensación de que, aunque formalmente comparta mucho con Lore, el fondo se respira diferente y, lo más importante, casi igual de bueno. Con esa calidad, cómo no dejarse llevar mientras sean Elder los que lleven el volante. Otra muestra más de que lo importante no siempre es el destino, sino el trayecto.

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