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PLAYA “MUERTO EN VIDA”

Los 13 minutos más demoledores de 2018


Capturar en los 13 minutos más loquísimamente minutados de 2018 (de hace más años, en realidad, de 2011) lo inútil que te sientes cuando empiezas a obsesionarte con encontrar a alguien y vas dando bandazos de un lado a otro, te caen hostias como panes y, al final, ¿qué?

Capturar eso es lo que consiguen Car Seat Headrest en ‘Beach Life-In-Death’, una de esas canciones que no deberíamos dejar que se olvidasen dentro de casi un año, cuando nos entren las prisas de hacer las listas (si es que seguimos aún aquí).

No lo haremos, no puede olvidarse.


En 2011, Will Toledo decidía acordarse de un viaje que había hecho la noche anterior a Harper’s Ferry, entre Virginia y Maryland, a 30 minutos del lugar donde nació y creció Toledo. Llovía, había señales ominosas pero ibas con él. Os parasteis en el puente sobre el Potomac, lanzasteis piedras al río y era todo tan estúpidamente feliz que las miradas ajenas y las risas lo destrozaron.

Y, a partir de ahí, daba igual quién fueras tú esta vez, que todo volvió a salir mal. Antes de que acabe la primera parte de ‘Beach Life-In-Death’ , Will se pregunta qué debería hacer, dónde podría ir, y el coro de voces griego le responde desde fuera de la escena que se coma el desayuno, almuerce, cene, se meta a la cama, vaya a la tienda, se presente al curro, visite a un amigo random y vuelva otra vez a la cama.

I wrote “Beach Death” when I thought you were taken
I wrote “Beach Funeral” when I knew you were taken
I wrote “Beach Fagz” — well it wasn’t about you
But it could’ve been- well, no, it couldn’t have

El ciclo del rechazo romántico, presente en cada una de esas tres canciones de Third que Toledo cita en esta, en pleno ejercicio metaliterario, acaba llevándole de ciudad en ciudad, de rincón en rincón, para que nunca estés. El “He pasado por tu casa veinte veces” llevado a los USA en un angustiado y emocionantísimo verso a dos voces, la rota por detrás, la serena por delante (madre mía este fragmento en concreto):

I spent a week in Ocean City And came back to find you were gone
I spent a week in Illinois
And came back to find you were still gone

Y de ahí a afrontar la revelación de ser gay, pero hacerlo medio de coña, en plena borrachera con los colegas y reculando poco después. O, directamente, a la depresión, al dolor autoinflingido y a ver videos en Youtube porque a ver cómo aguantar una vez más la misma mierda.

Y a la parte II, donde decís que odiais al resto de la gente pero queréis ser como ellos. Si está bien, si es tan fácil, por qué duele así.

‘Beach Life-In-Death’ va añadiendo capas sobre capas: en la parte II lo mismo cita viñetas de Cate Wurtz que se pone Lynchiano como si estuviera en la habitación roja, hablando al revés (“mi escena favorita, aunque no tenga ni idea de qué significa”), o acaba soñando ser devorado por ti; sentir, desde dentro, que sonríes.

Nada funciona en estas relaciones, salvo el sexo: los viejos nos dijeron en sus cuentos que sería algo malo, pecaminoso, y para cuando conseguimos despojarlo de todo aquello, llegó Disney y se apropió de nuevo de los cuentos.

Puto Disney:

When they finally found their home
At Walt Disney studios
And then everyone grew up
With their fundamental schemes fucked

Y aún así, acabamos sobreviviendo. Will, tú y yo. Pero no podemos olvidarnos.

The ocean washed over your grave”. Por mucho que los escondas, lo que sientes por alguien acaba volviendo a ti. Puedes declararte muerto en vida, muerto por dentro, pero la ola desenterrará la playa.

En bucle, forever and ever.

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