Anuncios

Dj Richard — Dies Iræ Xerox

Un viaje al ambient opresivo de la Edad Media


Hace tres años, el estadounidense Dj Richard, afincado en Berlín como hacen cantidad de productores electrónicos, facturaba uno de los mejores discos de electrónica de 2015, Grind (Dial, 2015). Un trienio después, vuelve a sus paisajes evocadores, a ese ambient techno embriagador que tanto gustó en 2015, lógico por otra parte por esa atmósfera decadente y distópica que dibujaban sus beats. Ahora, con Dies Iræ Xerox (Dial, 2018), regresa con el mismo molde, con una pulsión lenta, diseñada para que pegues la oreja al auricular o al altavoz y te pierdas en sus ambientaciones.

Fiel a su estilo, Dj Richard ha venido esta vez con un disco de pulsaciones templadas, con hilos conductores ambientales que se van deformando a lo largo del álbum, esta vez con mayor minutaje que su debut. Ese extra de canciones podría hacer que el LP quedara más disperso, pero mantiene muy bien su narrativa, inspirada en mitología de la Edad Media, como demuestra ese sonido funesto y lóbrego que a veces le caracteriza. A pesar de que el molde es el mismo, este segundo largo es más claustrofóbico e inquietante, si bien su debut también tenía momentos de cierta opresión, brillaba con huidas más melódicas que rompían con esa foto escapista y decadente que se forjaba en la portada.

La Edad Media toca a tu puerta

Una portada que en este álbum vuelve a describir muy bien el interior. Dies Iræ Xerox es un trabajo con menos detalles, pero que juega notablemente en las líneas maestras, tejidas ahora en un entorno más ambiental y con líneas de bajo más duras. A veces deriva hacia terrenos más tétricos — cosa que se podía esperar con esa cara de la portada — en ‘Pitfall’, para después volver a esos aguijonazos digitales y cristalinos en ‘Vanguard’, que recuerda tanto a su debut. Será uno de los pocos pasajes con un esquema tan similar al de su disco de 2015, con un motor techno en la base que da dinamismo al tema.

Después, pueden llegar cortes más simplistas como ‘Tunnel Stalker’, uno de los puntos flojs del disco, con medios tiempos con poca elocuencia, aunque son partes más puntuales. Sobre todo domina más el ambient, hacia donde ha inclinado la balanza este año. Hay piezas que rebosan puntos comunes muy escuchados, como ‘Dissolving World’, a pesar de su efectismo para la parroquia del género. Sin embargo, cuando decide añadirle alguna arista más, aunque sea con pequeñas curvas en el timbre, como ese ‘Ancestral Helm’, propio de un gran órgano eclesiástico, se nota la diferencia.

Dj Richard toca el órgano en tu funeral

Sobre todo en la segunda mitad del álbum y hacia el final, es donde vemos a un Dj Richard más inspirado en este nuevo posicionamiento, más cercano a las atmósferas sin músculo. Tras el órgano nos encontramos paisajes envolventes en ‘Final Mercy’, pero sobre todo, al Dj Richard que se esperaba en ‘Ex Aere’ y ‘Gate of Roses’. Ambas, las mejores del disco junto al tercer corte, mencionado más arriba. Constituyen la esencia de lo que hace al estadounidense un productor talentoso, que se maneja muy bien entre la amplia gama de coordenadas sonoras que hay en el ambient techno. Las mismas que hicieron que su debut fuera estupendo.

Con todo, parece un álbum más propio de transición, por ese interés puntual por la Edad Media — el título es un poema latín — y sonidos más opresivos. Un viraje con aspectos muy interesantes por esa interpretación o inspiración de mitología centenaria, que en su tramo final se torna más importante. Cuando hay bombo y ambientación marcial, como la del cierre, Dj Richard vuelve a ser imprescindible. Pocos pueden acongojar como él.

7,8/10

Anuncios