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тпсб — Sekundenschlaf

Un debut que apunta maneras, aún con mucho por mejorar


Más allá de lo mediático de Nina Kraviz, no son muchos los nombres de productores o productoras electrónicas rusas que suelan trascender de forma relevante a nivel internacional. Pueden sonar en mayor o menor medida nombres como Inga Mauer, Kedr Livanskiy (quien entró en nuestro top electrónico de 2017), y pequeños nombres como Abjective (quien no pasó el filtro general para el top de final del año pasado) o Monokle, de quien hablamos en un ya lejano 2012. Para proyectarse mejor, algunos intentan instalarse en otros países, como тпсб (tpsb), que ha debutado este año en largo con Sekundenschlaf (Blackest Ever Black, 2018), auspiciado por el siempre interesante sello londinense.

Una interesante colección de piezas con dispar acabado

Mientras que en producciones anteriores a su debut de este curso ha presentado cortes que han ido desde un liviano drum&bass, hasta algo de acid house, con raigambre technoide al más puro estilo Legowelt, pasando también por piezas de ambient, todas esas aristas confluyen en Sekundenschlaf. El debut de este ruso instalado en Alemania es un trabajo corto, de siete temas, en el que sobre un tamiz ambiental de distinto grosor, flexible según la canción, se van rebozando los distintos estilos ejecutados con anterioridad. Aún con falta de una mixtura mejor trabajada, pero con aspectos a tener en cuenta.

Así, en los dos primeros temas esa base sobre la que ir trabajando es más tranquila, pero poco a poco va siendo sacudida por efectos digitales que van dejando paso a atmósferas más ricas, con amagos de breaks y sintonías que se distorsionan, como en ‘Walking Distances’. Una evolución de menos a más a nivel de sensaciones, en la que el productor del Este experimenta con líneas sonoras más inhóspitas, con motores de breakbeat que parece que van a explotar pero que se contienen, como el caso de ‘Matted Feathers’, donde rezuman evocaciones inquietantes como las plasmadas en su portada.

Mucho que ofrecer, a pesar de la irregularidad

Sin embargo, con todo el interés que pueden despertar los sonidos con los que juega тпсб, no es hasta el final del disco donde conjuga mejor todas esas perspectivas estilísticas. En ‘Pacifier Habits’, esos ritmos rotos con los breaks salen a la palestra con mayor melodía, con una ambientación que puede recordar al Skee Mask más vívido de su ejercicio de 2018, desmelenándose como se espera tras ver los ingredientes con los que juega. También en el tema de cierre, ‘Are You Still Hurt’, esta vez retomando el hilo de atmósfera relativamente perturbadora, pone toda la carne en el asador; en el corte anterior lo hace con una mayor melodía y aquí con más oscuridad, aunque tiene una progresión final más ligera e interesante, bajando las revoluciones.

Dos vertientes que muestran en тпсб a un artista con mucha madera, eso sí, aún en búsqueda de cómo colocar bien las piezas para que el puzzle brille en todo su esplendor. Si bien el final es muy interesante porque en él reluce lo bueno que de momento puede ofrecer, en toda la parte anterior, desmenuza esas piezas con falta de gracia para acabar de colocar las piezas, lo que desemboca en un disco irregular en el que se intuyen buenas formas, pero la falta de mayor creatividad para que estas sean más completas y relevantes. Eso sí, en producciones anteriores al LP, tanto en Youtube como en Soundcloud, hay cosas muy interesantes que podrían haber estado fácilmente en el disco. Habrá que seguirle la pista, y en Blackest Ever Black lo saben.

7/10

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