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Lotic — Power

Un disco arrebatador y un puñetazo a la sociedad actual


Aún recuerdo hace un par de años la primera visita de Lotic a nuestro país, en el Lapsus de 2016. Una actuación en la que descargó sobre nosotros un imponente muro de sonidos experimentales y retorcidos con unos graves muy serios. Una presentación impactante, tanto a nivel sonoro como físico, por su atuendo y la energía que emanaba de sus cacharros a pesar de su tamaño. Con Power (Tri Angle, 2018), ese set se traduce ahora en un debut en largo en el que J’Kerian Morgan derrama toda su energía, sus elocuentes producciones y su fuerte (y para algunos incómodo) discurso.

Talento que supura desde diferentes coordenadas musicales

A pesar de ser de Houston, lleva seis años afincado en Berlín, alejado de la vida americana, que le ha permitido centrarse en sus demonios internos, envueltos en lo que él (o ella) mismo llama, deconstructed club. Una de esas nuevas etiquetas que tanto facilita la nueva electrónica, y que a priori, aglutina a estilos como el grime o el trap (electrónico), y que puede versar sobre minorías raciales, feminismo o posicionamientos queer. En estos últimos, precisamente, es donde se encuentra Lotic, produciendo música que tiene tantas aristas, que a veces hay que preguntarse justamente si tiene sentido el etiquetado de la música (más allá de para reconocer, describir o categorizar). La electrónica y el sonido del futuro que ya es del presente.

En ese tótum revolútum de Power encontramos cantidad de detalles, zarpazos y versos que rescatar. Una válvula de escape con la que Lotic se ha decidido a hablar de sí mismo, en lo que ha servido como una forma de empoderamiento, hablando sobre identidad y sobre la persecución por ejemplo de las identidades negras queer, como reza en ‘Hunted’, uno de los mejores temas de este debut. Un corte que a su vez muestra las grandísimas cualidades que tiene Lotic como productor, el propio disco, y las posibilidades que ofrecen estos cruces de géneros tan histriónicos.

brown skin, masculine frame 
head’s a target actin’ real feminine 
make ’em vomit this nigga can’t take it

Su aura fantasmagórica, bien cimentada en el UK Bass de ejercicios como Heterotecetera (Tri Angle, 2015), más que en otros epés y mixtapes anteriores, se pasea por los once cortes, a veces con esa luz onírica que baña el precioso tema que abre, ‘Love and Light’, y que tiene salidas más virulentas como ‘Bulletproof’, de raigambre más experimental. Son diferentes facetas que chocan entre sí dentro del álbum; diferentes caras de un mismo cubo, en el que Lotic vierte parte de experiencias de sociedades y comportamientos normativos y de cohibiciones, pura actualidad hoy, pero también momentos de superación, de amor propio y de cuidados.

Conflictos para el siglo XXI

Un tema bien condensado en el disco, bien sea a través de letras y voz del propio Lotic, como de títulos que hablan por sí solos. La expresión sonora de estas emociones no podría ser más acorde o describirlo más, y ahí hay mucho de Arca, también por el discurso queer, y de Visionist, por la forma de afrontar a nivel musical estas situaciones. Un ‘club deconstruido’ en el que encontrar turbulencias y contradicciones sonoras en una misma canción, como ‘Resilience’, hip hop en ‘Nerve’ o descargas pseudoindustriales en ‘Power’. Salidas por la tangente a problemas de la sociedad actual que tienen su reflejo en la electrónica como vehículo de transmisión, sea cual sea su forma.

Power se adentra por tanto en cuestiones de raza, pero sobre todo de género, transversales, hoy a la orden del día. Identidad, cuidados, miedo, rechazo, autoestima… y empoderamiento. Un abanico de situaciones que tiene su brillante reflejo sonoro, haciendo un disco turbulento pero esperanzador; oscuro pero precioso en muchos pasajes, con reminiscencias de hoy como las mencionadas, y con otras referencias claras como Björk o la M.I.A. más experimental. Un trabajo con mucho que descubrir y con un acabado tremendo, que trasciende estilos por todo lo que abarca. Si el primer tema es una muestra de lo que vendrá a lo largo del disco, ‘Solace’ es ese cierre ideal, reposado y bien ornamentado, tras los miedos y superaciones representadas. Un LP que muestra el futuro de la electrónica, ya presente, y cómo articular discursos políticos desde el género.

8/10

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