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Mantener el interés

Incluso sin convencer, bandas como Voivod siguen dando motivos para regresar


Estos días estoy viendo ‘Maniac’ (Cary Fukunaga, 2018), la nueva serie original de Netflix -ya me vale, a estas alturas- que prometía altas dosis de experimentación en mayor parte onanísticos. La serie tiende a moverse entre dos estados: uno más convencional centrado en sus personajes y en la conexión emocional que desarrollan y otro más libre y vanguardista que busca presentar ideas diferentes, unas más acertadas y otras demasiado extravagantes para desarrollar interés en ellas.

Al moverse constantemente entre ambas facetas, hay veces que conecto con lo que propone y otras me encuentro fuerísima, así que no puede decirse que esté plenamente convencido con ella, pero acabo poniendo el siguiente episodio sólo para poder comprobar que serán capaces de ofrecer, y así en bucle.

Me ha pasado algo parecido cuando me he aproximado a The Wake (Century Media, 2018), el nuevo trabajo de los canadienses Voivod, unos veteranazos del metal capaces de combinar el inquebrantable punch del thrash metal con la experimentación y ambición de la música progresiva. No los denominaría el mejor ejemplo de una banda relevante, ni siquiera una rotundamente convincente -puede hacer más de 10 años del último disco suyo que me convenció genuinamente-, pero me encontré de nuevo escuchando un disco nuevo suyo. Y me pregunté qué me llevaba de nuevo por allí.

Es posible que la respuesta sea similar a la que me lleve a ver otro episodio de ‘Maniac’. A su anterior trabajo, Target Earth (Century Media, 2013), le acabé dando varias vueltas aunque no me terminaba de convencer en ninguna escucha, pero resultaba interesante. Al igual que en esta nueva obra, Voivod siguen encontrando terrenos a los que llevar su particular estilo, capaces de encontrar ideas interesantes en el camino. Otras veces la divagación se vuelve difusa y acabo perdiendo el interés. Y en algunos puntos recurren a trucos clásicos del género que resultan mínimamente convincentes.

No puedo decir que la experiencia de explorar The Wake me haya resultado completamente convincente ni puedo garantizar que a vosotros sí os termine gustando, pero creo que si merecería la pena darle una oportunidad, al menos por los momentos en los que sí hace click el álbum. En pleno 2018, que una banda con la experiencia y trayectoria de Voivod sea capaz de seguir brindando momentos interesantes dentro del género y que sigamos volviendo a ellos incluso sin tener la certeza de que lo que traigan nos convencerá es, quizá, algo muy loable para ellos.

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