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La discografía de Dream Theater, ordenada de peor a mejor

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Es extraño que no hayamos intentado antes el experimento de ordenar discografías de grupos, cuando son claramente esfuerzos tan inútiles como divertidos de hacer, que cabrean a muchos fans por haber puesto su disco favorito en el puesto 8 o por poner el álbum X por debajo del Y. Porque si algo gusta en Hipersónica son los esfuerzos inútiles y divertidos que acaban con multitud de cuchillos lanzados contra nuestras personas.

Y qué mejor banda para hacer esto por primera vez que una banda NADA polémica como Dream Theater, con su nuevo disco, Distance Over Time, recién salido al mercado en un nuevo intento de buscarle hueco a la banda en una escena de metal progresivo que ha sabido beber de ellos pero ha llegado a un punto de dejarlos atrás. Este es nuestro intento de poner en orden todos los LPs de su discografía, guarden sus exabruptos para la sección de comentarios del post o para las RRSS.

14. The Astonishing (2016)

Soy consciente de que este álbum tuvo una recepción más positiva con respecto a anteriores esfuerzos más decepcionantes por parte de mucha gente, incluso cierta gente tuvo el cuajo de defenderlo en esta santa casa. Igual es demasiado cruel un último puesto, pero creo sinceramente que The Astonishing es la cúpula de todo lo que ha convertido a Dream Theater en una banda perdida e incapaz de seguir sacando jugo de la constante repetición de unos paradigmas ya superados en el género. DT se embarcaron en la titánica tarea de hacer una opera rock en forma de álbum doble, pero sin plantearse en ningún momento si tenían algo qué contar.

13. Dream Theater (2013)

Algo peor que un disco que supone una decepción absoluta con un grupo por el que sentías un especial cariño es que, pasado el tiempo, no recuerde un solo minuto de música contenido en él. Sólo bajona y silencios QUE SE OYEN. Me cayeron en su momento muchos reproches de fans por desquitarme con un disco tan pobre en composición como execrable en su producción, pero os reto a recordar un solo riff de esto un tiempo después de la última vez que lo escuchasteis.

12. Systematic Chaos (2007)

Hablando de cosas olvidables, quizá uno de los discos más olvidables y mainstream-oriented de su carrera. Systematic Chaos podría ser el disco de Dream Theater que le pondrías a alguien que no les conociera y no estuviera muy versado en el metal progresivo… Si fuese bueno. Pero la tónica de conformismo y estómagos agradecidos ya estaba establecida, y los pocos momentos que pueden despertarte del letargo eran, curiosamente, los singles, algo que no ha sido nunca el principal argumento a favor de ellos. Así que básicamente estábamos ante una banda conforme con simplemente estar al nivel del resto de dinosaurios estancados en su ciclo de gira-disco-gira.

11. A Dramatic Turn of Events (2011)

Tras la marcha poco amistosa de Mike Portnoy de la agrupación y la incorporación de Mike Mangini al set de batería, Dream Theater buscaron despejar dudas con un disco tan funcional y correcto como frío y estéril. Reduciendo un poco la carga metálica y pesada, pero explorando nuevamente los mismos terrenos comunes con la esperanza de obtener un resultado diferente. Un disco que no ofrece ningún momento que desafine, pero tampoco ninguno que merezca la pena de ser recordado.

10. Distance over Time (2019)

Con lo poco que lleva en el mercado, parece pronto para denominarlo su mejor trabajo en los últimos 10 años. Y resulta cuanto menos curioso que lo hayan logrado con un trabajo que, en lugar de sonar a autoimitación como llevan haciendo desde hace tiempo, suena más a gente que lleva imitándoles todo este tiempo con más gracia (véase Haken). No arregla nada, precisamente, y no creo que vaya a recuperarlo demasiado, pero desde luego me ha transmitido menos pereza de la que me esperaba. Ya es algo.

9. When Dream and Day Unite (1989)

¿Buen debut o simplemente ‘The Ytse Jam‘ es un temazo? La banda neoyorquina dio sus primeros pasos encontrando su identidad, buscando el equilibrio entre sus distintas influencias y conjuntarlas en pos de dar forma a un estilo propio, pero sin resultados realmente contundentes. No le favorece la perspectiva del tiempo, con esfuerzos posteriores que superarían a todas luces lo ofrecido aquí, pero ya daba pequeñas muestras de lo que estaba por venir.

8. Octavarium (2005)

El paso del tiempo ha solidificado este como el punto de inflexión entre la época más inspirada de la banda y el periodo más caracterizado por el anquilosamiento. Situarse entre ambos extremos acaba erosionando un poco el armazón del disco, aunque siga contando con unos cuantos ramalazos de genialidad que mantienen a este como una obra digna de rescatar, incluso aunque pueda estar un poco en tierra de nadie.

7. Black Clouds & Silver Linings (2009)

Incluso con todo lo que he azotado a este periodo creativo por parte de la banda, no puedo evitar encontrar cierto encanto en lo que ofrece un disco como este. Los mismos problemas están por ahí, pero la banda logra sacar algunos estertores de brillantez que logran desde una de sus mejores composiciones (‘The Count of Tuscany‘) a cerrar su particular Twelve-Step Suite con un buen equilibrio entre la autorreferencialidad y el final enérgico (‘The Shattered Fortress‘). Narices, si hasta lograron volver a hacer baladas reseñables (‘Wither‘).

6. Falling into Infinity (1997)

Quizá este sea uno de los trabajos más complicados de abordar de la banda, sobre todo teniendo en cuenta que, al estar situado justo en medio de sus obras más laureadas, se le ven más fácilmente las costuras rotas, que las tiene. Tampoco ayudan las críticas recibidas por ser un álbum accesible, aunque creo que dichas críticas pecan un poco de superficiales para una obra con más que rascar de lo que puede aparentar. Sirva estar a las puertas del Top 5 como intento de reivindicación.

5. Six Degrees of Inner Turbulence (2002)

Los discos dobles tienen la mala manía de que es muy complicado comprarles todo lo que hacen, y el caso de Six Degrees of Inner Turbulence. Y lejos de lo que pueda parecer, no es la segunda cara del disco, compuesta por una suite en 8 partes, la que ofrece más sombras. Aun así, las luces siguen brillando con mucha fuerza y aquí nos terminarían de definir el estilo que nos esperaría de Dream Theater a partir de entonces.

4. Awake (1994)

Resulta casi hasta absurdo intentar articular una defensa sobre un disco que se defiende de maravilla por si solo. Quizá lo poco que yo pueda añadir es decir que ‘Space-Dye Vest’ es una de las mejores cosas que hay en esta vida.

3. Train of Thought (2003)

No he ocultado nunca el inmenso cariño que le tengo a este disco y lo que aporta a una carrera que a veces ha podido pecar de falta de cintura. No todos compraréis mi entusiasmo ante este redoble de la apuesta por lo pesado y lo metálico del sonido de Dream Theater, pero me gustaría que me presentaseis un álbum que arranque con cuatro cancionacas como la de este álbum y cierre con algo tan magnífico como ‘In the Name of God‘. El ‘Mad Max: Fury Road‘ de Dream Theater.

2. Images and Words (1992)

Perfectamente podría ser el 1, y no creais que no he estado dudando de ello hasta el último minuto de publicar esto. No sólo tiene su canción más emblemática y, posiblemente, la mejor (‘Pull Me Under‘), sino que logró al instante convertir a Dream Theater de una banda con potencial a una seminal. Se han escrito infinidad de halagos y su influencia e importancia en el género esta fuera de toda duda. Pero el premio gordo toca dárselo esta vez a…

1. Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory (1999)

Es posible que el sonido de Dream Theater no haya conseguido estar más pulido que nunca aquí, y lo logran en un marco ambicioso, complejo, pero muy bien solventado. Estamos ante una de esas obras tan completas que es casi inabarcable, pero al mismo tiempo es tan inagotable que sigue funcionando a día de hoy y le sigues encontrando detalles, y puedes seguir hallando nuevos significados. Podríamos hablar de esta obra desde diferentes ópticas y en prácticamente ninguna flaquearía. Por eso el primer puesto.

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