Bloc Party — Hymns

Hay varias cosas que me llaman mucho la atención de Bloc Party. Principalmente dos. La primera es que hayan conseguido llegar a su quinto disco, cuando la banda lleva amagando con desaparecer casi desde antes de su debut. La segunda es que no hayan tenido las mínimas agallas para dejarlo tras tanto fracaso consecutivo. Silent Alarm fue un fogonazo de talento tan lejano como efímero. Tanto, que hasta cuesta creer que, una década después, estemos hablando de la misma banda (no exactamente la misma, pero ya me entendéis) que consiguió volvernos locos con temas tan en el recuerdo como ‘Banquet’ o ‘Helicopter’.

La cuestión es que seguir en esto debe salirles rentable, porque ahí están Kele Okereke y los suyos, en este Hymns (BMG, 2016). Quitándole la razón a los pocos que defendieron su anterior Four, postura que ya sorprendía considerablemente en su momento. Hymns es un disco de nulo interés. O muy escaso, por no ser demasiado duro. Un trabajo que se inaugura con la difícilmente catalogable ‘The Love Within’ como tarjeta de presentación. Se aventuraba una tragedia que no por esperada era menos temible.

3,2/10

Y lo cierto es que llegó. Seguramente Hymns no contenga temas mucho más deleznables que la propia ‘The Love Within’, pero la falta de nervio, de emotividad o de capacidad tocar alguna fibra es inexistente. Van transcurriendo los temas con absoluto anonimato, y tan solo ‘The Good News’ me parece un tema mínimamente recomendable, una vez aceptas que debes bajar considerablemente el listón. Les sale mal, muy mal, ese acercamiento a la electrónica de sofá de James Blake en ‘Fortress’, o incitan al sueño en ‘My True Name’ o ‘Exes’. Incluso las tentativas de animar un poco el cotarro, como ‘Virtue’ acaban sonrojando más que otra cosa. Al final la culpa habrá sido mía, por esperar algo más.

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