Carly Rae Jepsen — Emotion

“Carly Rae Jepsen no quiere ser una one hit wonder”, titularon, y les faltó añadir “(risas enlatadas)”. O plantearlo al nuevo estilo El País: “Le preguntamos a Carly Rae si era una one hit wonder y… ¡no creerás lo que respondió!”. “No quiere ser una one hit wonder”, titularon (¿titulamos?) con una redacción de esas que busca el comentario inmediato, que según la publicas ya casi puedes notar a Albertito1983 escribiendo “pues lo llevas, claro, chata”, a lo que Juan_XXI respondería “Qué vergüenza que publiquéis estas noticias. Os dejo el enlace a mi blog, que está mucho mejor”. Y al final sale Emotion (o E•MO•TION) y resulta que la broma seríamos nosotros si nos hubiéramos perdido este disco. Al final resulta (mira tú) que nos estábamos pasando de listos.

Resumen rápido para gente que jamás pensó estar leyendo esta reseña: Carly Rae Jepsen es canadiense, tiene 30 años, participó en Canadian Idol y quedó tercera. A partir de ahí saca un primer disco llamado Tug of War y, tras un par de años de silencio, así como quien no quiere la cosa, para un EP cualquiera compone una de las mejores canciones pop de la década [Inserte aquí su sonido de vestiduras rasgándose], ‘Call Me Maybe’. Doce millones de copias después, Interscope le saca rápidamente un segundo disco en el que por supuesto vuelve a incluir la canción de marras, aunque fracasa en su propósito de que alguien preste atención a alguno de los otros once temas (a pesar de que rondaba por ahí algún petardo bien divertido).

Las leyes del mercado dicen que había que sacar-otro-disco-ya, pero el tercero de Jepsen acaba siendo como la segunda temporada de True Detective: todo el mundo tiene una opinión y cree saber cómo hacerlo mejor. Al frente de todo esto, su manager y productor ejecutivo de Emotion junto a Justin Bieber, Scooter Braun, que dice que “con el anterior disco tuvimos el single, pero ahora queríamos centrarnos en rematar un álbum alabado por la crítica”. Así que por aquí desfila un auténtico ejército de productores, metiendo mano a las (dicen) más de 250 canciones que CRJ compuso para este trabajo, añadiendo cosas aquí y allá, muchas de las cuales acaban cayéndose del metraje final.

Con toda esta intrahistoria (tampoco muy diferente de otros éxitos de industria, es verdad), es evidente que Emotion es un disco de todo menos espontáneo, pero sí sorprende que tanto cálculo haya acabado resultando en un disco sorprendentemente coherente. ‘I Really Like You’, ese éxito que tenía que ser y al final sólo fue a medias, es el puente perfecto entre lo anterior y lo que tiene preparado ahora para nosotros. Es insuficiente como munición para megaéxito mundial, pero sí funciona dentro de un disco con una sorprendente proporción de hits. Porque bromitas las que queráis, pero hablamos de un disco que arranca con ‘Run Away With Me’: quitad la carita de condescendencia, llamadme a final de año y decidme cuántas canciones pop mejores que ésta habéis escuchado en 2015.

Después llega el ejército de spin doctors (no hay corte con menos de cinco nombres en los créditos) y, a partir de las composiciones de Jepsen, cada uno rema por su lado, la mayoría con éxito: Shellback, Greg Kurstin, Peter Svensson de The Cardigans.. Sia mete algo de su melodrama en ‘Making The Most of the Night’, Dev Hynes participa en un baladón ochentero deliciosamente hortera (‘All That’) que seguro que hará sonreír a Prince si algún día lo escucha y Rostam Batmanglij (Vampire Weekend) ayuda a Carly Rae a llegar en ‘Warm Blood’ a un nivel superior, más sofisticado y menos evidente, que es un perfecto hilo del que tirar en un siguiente disco, una vez la edad media de sus fans haya subido un poco.

Emotion es un disco blanco, con nulas aristas (I’ll be your sinner, in secret / When the lights go out puede ser lo más guarrillo que escuchamos) que se aprovecha el hecho de que sus únicas dos grandes competidoras en este terreno (Katy y Taylor) no saquen disco este año. Es un álbum que, a grandes rasgos, podría haber sido editado por cualquier multi en 1997 y ello no le supone un problema: no tiene ganas de irse al polígono ni llenarse de suciedad, ni tampoco le hace falta. Requiere algo de manual de instrucciones, claro (quedaos, por ejemplo, en esos 12 temas y no toquéis esa Edición Deluxe ni con un palo si no queréis oír cosas como “I didn’t just come here to dance / If you know what I mean”), pero eso es siempre algo que se supone cuando uno se mete en un jardín de este tipo.

7.2/10

Esos planes ambiciosos del señor Braun, es verdad, se quedan un poco a medias, como también fracasa este disco a la hora de darle a Carly Rae Jepsen un perfil propio dentro de su liga, cosa que puede acabar pasándole factura. Malo en el medio plazo para ella (¿cuál es su target ahora mismo?), pero bueno para nosotros en el corto, porque lo fía todo a las canciones y éstas le salen, en la mayoría de los casos, redondas. Uno de los mejores trabajos que vendrá del mainstream, seguro, este 2015.

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