Catorce — Agua. Naufragio. Equilibrio.

Se ha terminado haciendo del “respeto a la antigüedad” la excusa perfecta para el conformismo y el apoltronamiento para los sectores veteranos, gozando de sus privilegios mientras no mueven un dedo para facilitar la situación de tapón para generaciones más jóvenes y sobradas de talento. Cuántas veces más habrá que acordarse de aquel anuncio con los JASP de fondo, con los pies parados por esos acomodados demasiado encantados con escuchar su propia voz antes de escuchar lo que pueda decir alguien con menos primaveras a sus espaldas. Dan ganas de gritar “basta”.

De esa angustia existencial y juvenil se termina nutriendo, directa e indirectamente, la música de los andaluces Catorce, uno de los secretos mejor guardados de nuestras fronteras. Si no fuera por la barrera lingüística -y también de la infraestructura nacional- es posible que más gente de fuera estuvieran hablando de ellos. Por falta de talento no será, como ya demostraron con su notable Atlas (autoeditado, 2014) y, ahora, han terminado de confirmar con su último trabajo, que los catapulta como una de las mejores bandas del país.

Catorce y la angustia que ahoga

Son palpables las diferencias entre su debut en largo y este Agua. Naufragio. Equilibrio. (The Braves Records, 2016), empezando por su sonido, tendiendo más a dar rienda suelta a sus raíces más post-hardcore (ellos mencionan bastante la influencia de Mineral en este álbum), yendo más a cuchillo y recreándose menos en esas atmósferas tan A Perfect Circle al mismo tiempo que dejan menos ese regusto a banda de rock alternativo noventero que llega veinte años después de cuando le tocaba.

La duración de las canciones, más directas y con menos contemplaciones, se reduce bastante, llegando al extremo de que ninguna llega a los cinco minutos de duración, mientras que en su predecesor sólo tres bajaban de esa barrera. No obstante, aunque la manera de enfocarlas y de ejecutarlas haya variado, siguen sonando puramente Catorce -buena señal que podamos hablar de un estilo muy personal con tan sólo dos discos- y, lo más importante, siguen sonando tan tremendas como siempre.

En Agua. Naufragio. Equilibrio. encontramos un cancionero muy equilibrado y con muchos potenciales highlights. El tridente que abre el disco, conformado por ‘Océana’, ‘Farsalia’ y ‘Le Mal Du Pays’, ya pone el listón muy alto, pero a lo largo del álbum encontramos gemas como el torbellino angustioso y emocional de ‘Einstein-Rosen’, el férreo punch de ‘La Herida’ y la sublime ‘La Democracia del Invierno’, que logran que esta obra no tenga mucho que envidiar a su antecesora. Por otro lado, no quiero acabar sin mencionar ese fabuloso cierre que hace ‘El Este (Batalla Pt. II)’. Deliciosa.

Creo que aún no tenemos asimilada la suerte que tenemos por contar con músicos y grupos, entre los que se incluyen, por supuesto, Catorce, que no se cansan de demostrar todo el talento que atesoran y que siguen dejando discos para enmarcar. Con trabajos de la talla de este Agua. Naufragio. Equilibrio. es para estar soltándoles piropos hasta quedarse afónicos. No creo que haga falta añadir nada más, escuchadlos y ponedlos en el lugar que, sin duda, se merecen.

8.3/10

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