Champs — Vamala

Existe muchísima satisfacción en que se contrasten tus expectativas ante determinadas investigaciones. Y no hablo de grandes avances científicos, hablo simplemente del tan irritante como autocomplaciente “ya, yo ya los conocía desde el primer disco. Se veía que lo iban a petar”. No es necesario llegar a ese extremo. Ir sondeando nuevos lanzamientos, hablarle de alguno en concreto a alguien, para que se lo escuche, porque crees que le va a molar, y que sea así. Acertar. Satisface. Alegra, incluso. Pero en épocas en las que muchos pasamos horas sondeando, investigando, buscando, también es estupendo encontrarte con algo como sorpresa. Sentarte sobre el césped, esperando a que unos desconocidos empiecen un concierto, y acabar el mismo con la sensación de que te ha encantado y necesitas saber más de ellos.

Champs: la alegría de lo inesperado

Eso pasó con Champs, en la última edición del Sinsal Son EG. Champs son un dúo, formado por los hermanos Champion (la verdad es que hasta aquí todo da un poquito de risa), que empiezan su carrera hace año y medio. Lanzaban en marzo de 2014 Down Like Gold (Play It Again Sam), un trabajo en el que se sentaban las bases de lo que sigue siendo su segundo álbum, que hoy nos tiene aquí reunidos, Vamala (Play It Again Sam, 2015). Melodías más apetecibles para el otoño, de climas grises y lluviosos. Voces que, sobre todo en cortes más pausados, como ‘Forever Be Upstanding at the Door’, recuerdan inevitablemente a Simon & Garfunkel. Tempo perfecto entre los vocalistas, los propios Michael y David, y ambiente de nostalgia, de necesidad de calor humano, de folk-pop no exento de un perfil más radiable por momentos.

A Vamala hay que acercarse con la necesidad de cobijo. Si os apetece un disco veraniego, una banda sonora de anuncios de cerveza, huid. El calor que uno siente escuchando ‘Desire’, el corte inicial, o ‘Sophia’, envuelta de referencias a aquellos Bee Gees de cuando se ponían trascendentales, es un calor muy distinto. El de estar a gusto en casa, que es la misma para ellos y para ti. Y aunque el hilo conductor de Vamala sea el que navega por referencias antiguas del folk, Champs, como habíamos dicho previamente, no tienen miedo en experimentar e intentar acercarse a propuestas un poco más mayoritarias. Salen más que victoriosos de sus experiencias más pop, y ‘Running’ o ‘Vamala’ llegan con el juramento innegociable de quedarse a vivir durante todo el día dentro de tu cabeza. Del mismo modo que lo harán cortes con tan poco en común como la trascendencia casi clerical de ‘Send me Donw’ o en lo más cercano al mainstream que podremos situarlos nunca, ‘3000 Miles’.

Champs consiguen con este disco embargarnos de una sensación extraña y agradable. Acabamos de conocerlos, pero ya los sentimos como del hogar propio

Vamala promete ser, además de uno de los descubrimientos del año, uno de los discos que mejor va a maridar esas dos vertientes tan comunes en muchas bandas (el folk y el pop). Con doce cortes, su escucha no satura, más bien se hace liviana y casi corta. Sin necesidad apenas de artificios, tan solo con melodías simples y voces perfectamente en comunión. Es uno de esos discos en los que parece que nada ha exigido un trabajo especialmente arduo. No hay capas y capas de sonido y arreglos, tan solo belleza y capacidad de tocar ciertas fibras dentro de uno. De agarrar con fuerza la intensidad inhabitual de ‘Blood’, y conseguir hacerla propia como si todo Vamala fuese un disco de crescendos, un chorro de oxígeno metido a presión hasta los alveolos, coqueteando con la idea de reventar todo tu interior sin piedad, atacando por todos los frentes existentes.

8.2/10

Champs consiguen con este disco embargarnos de una sensación extraña y agradable. Acabamos de conocerlos, pero ya los sentimos como de la casa propia. Como si todo fluyese con familiaridad innata. Incluso en canciones mucho más arduas, como la luctuosa ‘The Devil’s Carnival’ que pone punto y final al segundo disco de los de Isle of Wight. Hablar de ellos como de una promesa de futuro sería obviar que por aquí no fuimos conscientes de su sobresaliente debut (insisto en recomendar también Down Like Gold, quizás incluso algo superior a Vamala), así que parece que lo de Champs, a pesar de que acaban de llamar a nuestra puerta, son de esos que llegan para quedarse.

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