103. Cemetery of Splendour

Siendo tan exigente como es ver una película de Apichatpong, es difícil destacar cintas por encima de otras, a pesar de que el consenso general suele apuntar a El Tío Boonmee. Merece la pena detenerse mejor en esta historia explorando la propagación de una enfermedad del sueño, donde el director taiwanés puede demostrar que su zona ideal es esa intermedia entre el momento de dormir y el momento del sueño.

102. Al Filo del Mañana

Te mueres y comienzas de nuevo. Te pasas cientos y cientos de escenas predefinidas y espectaculares con CGI grandiosos, pero no llegas al checkpoint que querías, te mueres y empiezas de nuevo. La rutina de los videojuegos, especialmente los FPS bélicos, es así y la hemos asumido. ¿Qué pasa cuando la aplicas al cine y la conviertes en un blockbuster en el que, además, convences a Tom Cruise, la estrella de acción más atípica y arriesgada de los últimos 20 años? Que te sale un ‘Atrapado en el tiempo’ aún más existencialista, lleno de grandes ideas, espectacular en ritmo y montaje y, cuánto más la piensas, más libérrima. Puto Tom Cruise.

101. Coco

Subiendo al 11 la tecla de la emoción, Pixar consigue con Coco acercarse a la alucinante cultura mexicana en torno al día de los muertos, sí, pero también plantear otra película más en torno a la idea de qué pasa cuando nadie te recuerda, uno de los grandes pilares detrás de tantas de sus películas. El olvido asaetea cada uno de los pasos de una película que es espectacular visualmente, con un diseño vibrante y humanista hasta la médula. Claro que también es algo previsible en el canon Pixar, pero como entras, qué jartada de emoción.

100. Cavalo Dinheiro

Hay que tener muy buena mano para hilar con extremo mimo y delicadeza un abrumador relato y que casi no se note la intervención del director salvo en algún momento puntual (ese paneo). Ahí luce la maestría de Pedro Costa contando esta increíble historia que va desde la Revolución de los Claveles hasta nuestros días.

99. Blancanieves

Después del por saco que dió todo el mundo con The Artist y su cine nostálgico, Pablo Berger mostró cómo se tenía que haber hecho todo. Blancanieves es una revisión del mito, en formato mudo y en blanco y negro. Que un estudio español le dejara hacer algo así es un milagro. Que le saliera una obra tan fascinante como difícil de clasificar, aún empleando elementos que la pondrían fácilmente en una caja, es doble milagro. Lo que ya no es tan milagro es hacer una actualización de un clásico Disney que no de grima, eso no es complicado, aunque Disney de la sensación de lo contrario.

98. Tangerine

Ponerse a rodar con un iPhone puede ser porque eres un esteta buscando experimental con el medio o porque no tienes dinero. O puede ser las dos. Sean Baker tiene la rara capacidad de ser una enciclopedia de la técnica cinematográfica, con perfecto de cómo tiene que lucir un plano y con qué motivo, y al mismo tiempo tener una capacidad empática superlativa. Rodar las zonas menos lucidas de Los Ángeles, con personajes y actores que rara vez tienen oportunidad de protagonizar su propia historia, y que todo parezca “bonito” no es algo que pueda hacer todo el mundo. Por eso Tangerine es tan especial.

97. Searching for Sugar Man

Hubo una época esta década donde a todos nos gustaba mucho (MUCHÍSIMO) Rodríguez, que qué pena que no se le conociera más y todo el rollo. Claro, a todos nos empezó a gustar mucho (MUCHÍSIMO) tras ver este documental, pero ahí estaban Sudáfrica al pie del cañón (los primeros Hipersónica), incluso aunque ni el propio Rodríguez era consciente de la puta sensación que era al otro lado del mundo (muy HS eso también). Desde entonces de Rodríguez hemos vuelto a hablar poco, igual que a Malik Bendjelloul tampoco le hemos vuelto a ver el pelo. Igual no era todo culpa de la industria musical.

96. Dunkerque

Mr. Nolan quiere, una y otra vez, dejar claro que él es Mr. Nolan. No cae en cosas como poner sus iniciales (eh, NWR, ya te vale, grandísimo hijodelagranR) pero tiene una vocación autoral embutido como está en el mainstream grandioso y multinacional. En Dunkerque va más lejos: quiere que el espectador la vea de una manera determianda, para la que está diseñada. Le hagáis caso o no, la incursión bélica de Nolan es quizás la película en la que mejor rueda la acción (salvo algunas cosas) y en la que mejor maneja el ritmo. Al fin y al cabo, si la piensas detenidamente, te cabía en un mediometraje.

95. Las Vidas de Grace

El coming of age que, visto años después, parece el Infinity War de todos los actores favoritos de Twitter en 2019. Visto años después sigue siendo imposible resistirse a su emotiva historia contada de manera impecable y siempre en la complicada línea que divide lo trágico y el dramón.

94. Madre!

De todas las metáforas que ha habido en la década, ninguna es tan audaz, locati y risible a la vez como la de esta Madre! de Aronofsky. Y, claro, ante una propuesta TAN sin frenos, o entras o no. Si entras, Darren está imperial en su idea de manejar conceptos enormes en un escenario tan reducido. Si no entras, pues el momento del diluvio universal te parecerá la cosa más ridícula que ha parido madre (y Madre!). Bueno, incluso aunque entres. Pero es tan de saltos mortales con cuádruple tirabuzón lo que pasa aquí que no podemos sino decir SÍ!

93. Perdida

¿Qué le pasa a David Fincher cuando decide probarse a sí mismo a hacer lo más parecido a un telefilme que le puede salir en su carrera? Pues que construye un armazón fascinante sobre lo absolutamente despreciables que podemos ser, hombres y mujeres, cuando nos ponemos a ser despreciables. Sí, partía de un material inmenso, pero hay un trabajo de planificación tan exhaustivo que sólo Fincher puede hacer algo así sin ahogar el ritmo. Rosamund Pike, te amo. Sad tiny Affleck.

92. La Doncella

Tras parecer que había tocado techo con Oldboy, y después de una aventura occidental con Stoker que funcionó regular, Park Chan-wook volvió a dejarnos enmudecidos ante su soberbia dirección y su desgarrador relato cargado de deseos y traiciones. Es complicado hacer una película tan fiera y, a la vez, tan fina, pero el director surcoreano se está labrando una carrera de leyenda gracias a ello.

91. El Gran Hotel Budapest

El cine de Wes Anderson es absolutamente único. Sus personajes parece que sólo pueden existir en sus películas (si saliesen de ellas probablemente no duren ni dos días) y sus escenarios parecen imposibles de encontrar tal cuales en ningún rincón del planeta. El Gran Hotel Budapest no deja de ser una nueva exploración de sus obsesiones, temáticas y estéticas, con un reparto con caras nuevas y conocidas, pero la combinación de todos los elementos conforma, quizá, la mejor muestra de su cine. Probablemente no tanto por refinamiento de la fórmula como que todo parece más en su sitio que nunca y Anderson puede permitirse casi cualquier cosa.

90. Personal Shopper

Assayas puede ser un cineasta absolutamente cargante, principalmente porque le cuesta mucho echar el freno. Y Personal Shopper era una propuesta destinada a hacer aquaplanning: terror psicológico en la era del sexting y del smartphone. Que funcione, que Kristen Stewart sostenga todo el andamiaje de naipes y acabe desembocando en una película que podría ser de Brian de Palma es uno de esos misterios inexplicables de cuando el arte sale bien.

89. Paddington (las 2)

En tiempos tan absolutamente cargados de cinismo y de hijoputez, que lo haya petado un oso animado de buenos modales, pasión por la mermelada y con nombre de una estación londinense, cuyo único propósito en esta vida es ser cordial y hacer mejor la vida de la gente, es una locura. O quizá todos necesitábamos películas como las de Paddington, rodadas con toda la ternura del mundo pero sin esquivar los aspectos oscuros de la vida (el tramo de la película 2 que sucede en una prisión). Con el mismo espíritu chaotic good y cercano de su protagonista, ambas películas se hicieron con nuestro corazón sin remedio.

88. Drive

Vale, antes nos hemos metido con El Puto Danés (NWR, no puede ser otro), pero hay que reconocerle los méritos cuando toca. Aunque tiene su guasa que su mejor obra, la única que encontraréis en esta lista, venga de guión ajeno, sin él meter la pezuña. A esta película le debemos cosas que igual hoy nos parecen cuestionables: el boom de la nueva ola de synthwave, los protagonistas de moral chunga pero follables hasta el punto que sus parejas los confunden con tiernos, el thriller con más cocina que una lista de lo mejor del año. Pero no hay películas que FLUYAN tanto como lo hace esto, que te olvides de todas las que llegaron después e hicieron lo mismo pero PEOR, y te apetezca coger el coche para irte con esa banda sonora de fondo.

87. Ad Astra

El relato del espacio definitivo para los twitteros que cada poco tienen que soltar un «Qué duro es ser hombre en 2019», ya que lleva los «daddy issues» hasta la misma órbita de Urano. Más allá de eso, estamos ante lo más próximo a un Terrence Malick haciendo Interstellar, con una de las fotografías y bandas sonoras más bellas de la década, así como un fabuloso equilibrio entre el drama íntimo y la espectacularidad sci-fi.

86. The Assassin

Ahora ya parece raro que Taiwán, China y Hong Kong trabajasen juntos para sacar adelante una película que ganase mejor director en Cannes, pero así pasó no hace tanto. Esta reformulación del wuxia, con una belleza inusual para esta clase de cine (incluso para el que suele contar con altos valores de producción), The Assassin es una de las cintas dramáticas con artes marciales más únicas y estimulantes que hemos podido ver nunca.

85. Verano 1993

Frida tiene que irse, a los seis años, al pueblo, después de que toda su vida haya dado un vuelco. Y, a partir de ahí, hay tantas cosas en Verano 1993 que son hermosas, están contadas con una crudeza y una emocionalidad tan contenidas y se apoyan tanto en lo sutil que es imposible no rendirse ante esta maravillosa película. Vaya escena abrumadora la de esas dos niñas jugando a ser mayores. Vaya tratado redentor sobre el dolor, la confusión y descubrir que el mundo es una auténtica puta mierda pero que, aún así, merece la pena seguir en él.

84. The Babadook

El mejor análisis del cansancio que provoca la maternidad, especialmente si tienes que llevarla sola. Que, además, estés en pleno síndrome de shock traumático porque has perdido a tu marido y que a tu chaval, encantador pero incansable, le haya dado por leer un libro un tanto siniestro puede parecer lo peor, pero en realidad lo peor de todo es que no hay ni dios que aguante la vida cuando sólo duermes dos horas al día. Un pequeño prodigio de contención en cine de terror de Jennifer Kent.

83. Eden

Un retrato generacional que nace de la escena electrónica francesa de inicios de los 90. A lo largo de 20 años observamos el desgaste de la vida de DJ Underground donde la música y la fiesta continuas se convierten en rutina. La película que más emocionó a Ferraia de esta tanda.

82. Los Vengadores (la de Whedon)

Sí, la de Whedon. Lo remarcamos porque, a partir de aquí, casi todo el Universo Cinematográfico Marvel, incluido el propio Joss Whedon, tendría que atarse tanto a las reglas creadas por estos Vengadores que, muy a menudo, serían un corse demasiado estrecho para que todo funcionase (no en lo masivo ni en lo económico, claro). Pero ese ritmo consistente en hacer fluir setpieces espectaculares, chistecitos que alivian la tensión y despresurizan el entorno y conversaciones rápidas para que todo el grupo tenga carisma fue suficiente para adaptar al grupo puntero de Marvel. Ojo, los Ultimates, que no los Vengadores: si a Mark Millar le suavizaron sus avengers cafres para amabilizarlos, son las poderosas composiciones gráficas de Bryan Hitch para la obra del Universo Ultimate las que marcaron el camino de cómo iba a ser la Marvel cinematográfica.

81. Hard to be a God

Un grupo de científicos es mandado a un planeta donde la civilización se ha quedado estancada en la Edad Media y uno de los investigadores es tomado como el hijo de Dios. A partir de ahí, la barbarie. Podría ser material para una de los deliciosos homenajes que han hecho Muchachada Nui a Berlanga en forma de sketch, pero no, es un portentoso esfuerzo de mudpunk ruso, potente en su alegoría e inmisericorde en su trayecto. Esto sí que es éxtasis barroco, y no lo de Jorge Bustos.

80. El trailer erróneo de La Momia

Todo el mundo quiso construir UCMs, para darse de bruces con la realidad de que era muchísimo más difícil de lo que Marvel lo hacía parecer. Si DC aprendió por las maduras, Universal lo hizo por las duras y su Dark Universe duró el cantar de un vizcaíno. Normal, porque películas como ‘La momia’ fueron intentos desastrosos, quiero-y.no-puedos demenciales.

Pero hasta en la basura crecen las flores y un error en la copia del trailer de la película de Tom Cruise nos ofreció una obra maestra: la que demuestra lo que pasa cuando a la mayoría de los blockbusters de hoy les empiezas a quitar las capas epatantes y abrumadoras con las que pretenden aturdirte. Una obra cómica improvisada que desató millones de parodias y que tarda en 2 minutos y 34 segundos en demostrar lo que ‘Birdman’ pretendía en dos horas de turra y furia.