«No diga televisión, diga HBO» ha sido un eslogan no sólo muy repetido, sino tomado muy en serio, ante la inmensa calidad y cuidado que tenía el catálogo de producciones propias. Ahora no es que no sea verdadero, pero la realidad de la televisión es otra, y fuerza a tener un catálogo amplio donde la gente pueda pasar más horas. Para evitar que os perdáis demasiado, aquí tenéis filtradas las mejores para que ese «No diga televisión…» no suene tan extraño.

30 Monedas

El final llega a ser tan destartalado y falto de gasolina como caracterizan las películas de Álex de la Iglesia, pero hasta ahí encontramos la versión más disfrutona del director con una increíble fiesta de satanismo, costumbrismo y mala baba. Se nota cómo el cineasta se ha tomado este «monstruo de la semana» como un niño que se pone a jugar con todos sus juguetes a la vez.

A dos metros bajo tierra

La serie que terminó causando un estímulo pavloviano de llorera extrema a toda una generación cuando escucha ESA canción de Sia. Los dramas familiares de los Fisher abordaron tanto la vida como la muerte con dramatismo de prestigio y también un fabuloso e irresistible humor negro.

Ángeles en América

Adaptar una de las obras teatrales más grandes de las últimas décadas es algo que da vértigo sólo pensarlo, y resulta casi imposible pensar en algo así para la gran pantalla. Por eso Mike Nichols trató de hacerle justicia en formato miniserie de la mano de HBO, tocando con un mimo y delicadeza asombrosos todos los frentes que abre la obra sobre el SIDA de Tony Kushner, que firma aquí también el guion.

Ballers

Puede sonar a coña, pero no, la serie del fútbol americano y el mundo de las finanzas y los agentes con Dwayne Johnson está realmente bien. Incluso la misma La Roca está en su mejor versión en un papel tan hecho a sí mismo como también demanda un par de retos para él de los que sale más o menos vivo. Pero la propia serie sabe ser tan grande como la vida como lo bastante creíble para tenerte enganchado. Y si necesitas muestras de que John David Washington tiene rango, míralo aquí, está divertido.

Banshee

Un ladrón ex-convicto asume la identidad del sheriff de un pueblo pequeño para esconderse de los mafiosos que le persiguen y encuentra también una antigua pasión, mientras que termina asumiendo el rol de sheriff para lidiar con todas las ramificaciones corruptas de uno de los hombres más poderosos del pueblo. Es toda la gloriosa serie B que exhala dicha premisa y realizada de narices, con buena acción y manejo de la tensión. Es un tiro a puerta vacía.

Barry

No parecía que fuera a tener chicha una comedia negra de Bill Hader haciendo  de un sicario convertido a actor. Pero la tuvo. No parecía que fuera a  tener futuro después de lo bien cerrada que quedó tras el final de la  primera temporada. Pero lo tuvo. No sólo eso, ha superado las  expectativas, entrando más en la psique de sus personajes, cuestionando  el atractivo y la fascinación de este tipo de antihéroes que redimimos  casi por defecto. Ya es hora de tomársela en serio.

Carnivàle

Por delante de todas las extravagantes adaptaciones de Neil Gaiman ya estaba este primer intento de cruzar a lo grande drama histórico, lo fantástico, lo freak y la religión. La serie de Daniel Knauf mezclaba muchas cosas muy dispares, y con una historia bastante incómoda que ha tenido reacciones tan encontradas. Era tan arriesgada su propuesta en su momento que se quedó inacabada con sólo dos temporadas de la trilogía que tenía pensada, pero vale la pena jugar a su juego por los retos atractivos que plantea y por su fabulosa ambientación.

Chernobyl

No, nadie esperaba que el guionista de Scary Movie 3 fuera a sacarse una recreación tan increíble de uno de los mayores desastres causados por el hombre, menos aún que fuera a ser tan interesante ver a personajes soltar tecnicismos y que la serie en general pareciera más una serie de terror. Hay que quitarse el sombrero.

Deadwood

Menos vista que otros de sus grandes éxitos, pero tan brillante o más como todos ellos, el western de David Milch entraba a cuchillo en las pulsiones que originaron la América que conocemos, el conflicto y precio a pagar por tener la civilización y cómo de frágil es esta en realidad. Todo ello narrado como una novela-río, con diálogos punzantes y personajes fascinantes e irresistibles por doquier. Por suerte se le pudo poner un broche final en forma de película después de un final abrupto e indeseado.

Devs

La cautivadora disertación de Alex Garland sobre el trauma articulada en forma de intricando y meditativo puzzle sobre el continuo espacio-tiempo. También mordaz comentario sobre las big tech de Silicon Valley y el complejo de querer ser Dios. Es una serie tan desafiante como maravillosamente atrevida, casi impensable en un formato de película más reducido, donde uno de los mejores creadores de ciencia ficción de las últimas décadas ofrece otra joya imprescindible.

Doom Patrol

En un panorama de superhéroes tan normalizados que resultan hasta inanes en su mayor parte, resulta refrescante tener series tan irreverentes y particulares sobre el concepto de los superpoderes, que hasta pueden ser la fuente de mayores desgracias para sus poseedores. Lejos de caer en tendencias algorítimicas, la serie de estos misfits poderosos entra perfectamente en la psique y traumas de cada uno de ellos mientras busca caminos para su reafirmación y aceptación, mientras encuentra también momentos para desplegar algunas de las bizarradas y maravillosas ideas de bombero que heredan de los cómics originales.

Flight of the Conchords

La mirada más afectuosa y también punzante hacia el mundillo de la música independiente, articulada en forma de bromance musical donde no se desaprovecha ni un sólo instante hilarante. Situaciones dantescas, amplificadas en una serie de canciones donde podían tirar hacia el folk indie, al glam rock, al hip hop o a la pista de baile. Uno de esos pequeños milagros de la factoria de comedia de HBO.

Friends

¿En serio hace falta explicar por qué?

Hermanos de sangre / The Pacific

Tras tocar el cielo con Salvar al soldado Ryan, el dúo de Steven Spielberg y Tom Hanks pasaron a la labor de producción para trasladar toda la épica y lo turbulento del conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial a la pequeña pantalla. Pocos trabajos te meten tan de lleno en la mente de los combatientes en todos los frentes. The Pacific es una brillante hermana menos, pero la gloria absoluta llega en Hermanos de sangre, una gran contendiente al título de mejor serie de la historia.

How to with John Wilson

No tiene precio ver las caras de la persona a la que le comentas que  uno de los mejores episodios que has visto en la televisión en mucho  tiempo es uno donde un documentalista se pasa media hora explorando el  mundo que hay detrás de los andamios. Pero así se las gasta John Wilson,  que puede empezar con cualquier tema trivial como, por ejemplo, cómo  dividir la cuenta de manera justa y terminar buscando la respuesta en  una cena anual de árbitros de fútbol (europeo). Y cosas más  extravagantes que no menciono porque es mejor verlo por uno mismo, y  porque es posible que no me creáis.

Pero más allá de la  extravagancia con la que John Wilson quiere llevar su docuserie cómica  (?), su mayor virtud es la manera de explorar asuntos menores y terminar  siendo la media hora más reflexiva y profunda sobre la condición humana  y la vida moderna que hay en la televisión. Y nunca juzgando a los  peculiares personajes que se encuentra en el camino sino capturándolos  con fascinación y empatía, poniéndolo en el otro lado del espectro en el  que cae Borat.

Juego de Tronos

Realmente esta es la inclusión de menos riesgo de toda la lista. Y ahora que hemos creado cierta distancia con el final, podemos hablar de que el viaje ha sido uno de los más épicos y emocionantes de la historia de la televisión. La adaptación de las novelas de George R.R. Martin logró trasladar su energía de novela-río, sus increíbles personajes y perspectivas, la fastuosa mitología y también la crudeza, la ambición y la inmisericordia de sus temas. Algunos tropezones en el camino no deslucen una experiencia tan monumental.

Curb Your Enthusiasm

Tras finalizar Seinfeld, una comedia que no iba sobre nada, Larry David cogió y se puso a hacer nada. Y ahí empezó a enfadarse un poco más con el mundo y decidió hacer otra comedia que no va a sobre nada, aunque al igual que la otra también iba sobre todo. Humor disparatado donde el guionista y genio cómico comenta la sociedad que le rodea con tanta misantropía como deseo de mejorarla… incluso aunque nadie se lo haya pedido. La mejor sitcom de las últimas dos décadas.

Lo que hacemos en las sombras

Recogiendo toda la mitología de la película de Taika Waititi y Jermaine Clement de 2014 en la que se basa ya tenían suficiente para una serie divertida. Pero no se queda ahí, la comedia vampírica explora todas sus posibilidades (con sus propios hallazgos, como el vampiro de energía) mientras deja una infinidad de instantes hilarantes que la convierten en la comedia más en forma de la televisión. Da la sensación de que nunca se queda sin giros que darle a varios de los elementos de la mitología fantástica o sin espacio para que sus personajes sigan creciendo y produciendo oro. Son gloriosos.

Los Soprano

La cima completa del género antihéroe televisivo, trasladando a la perfección las claves culturales, estéticas y narrativas del género mafioso que ayudó a consolidar Martin Scorsese. Su colección de personajes ha marcado época y muchas series con pretensiones trascendentales, pero Tony Soprano, encarnado a la perfección por James Gandolfini, es uno de los personajes más complejos y brillantes de la historia de la ficción. Es imposible no caer en grandilocuencias hablando de esta serie, es así de buena.

Mrs. America

Si se dice que la televisión es el nuevo cine es básicamente porque  ésta está siendo el único espacio al que puede acudir el drama adulto  para poder existir. No es complicado imaginar los 9 episodios de Mrs. America  como una película, pero de hacerse como tal ahora estaría más  constreñida al formato biopic y más orientada al tono de prestigio que  sirva de anzuelo para premios. Pero en su formato miniserie se ha  permitido desafiar las convenciones del biopic, dándose libertades para  poner en el centro del relato a una villana a la que no caricaturiza,  sino que estudia con tino, mientras que explora las contradicciones y  las complejidades en un movimiento feminista con mucho ímpetu, pero  también reflexivo sobre cuál era la mejor manera de progresar y  conseguir sus objetivos. Todo ello, además, en una serie de raciones  entretenidísimas y hechas con mucho gusto.

Oz

Antes de ponerse en boca de todo el mundo, HBO ya fue trasformando por completo la forma de entender la televisión con producciones tan arriesgadas como de culto. Oz sobresale en ese aspecto, con un estilo irreverente y único que no ha encontrado realmente réplica. Quizá porque intentar hacer un drama carcelario tan crudo como libre es casi un suicidio creativo. Así de compleja y singular es.

Primal

Hay pocos nombres tan esenciales en la animación de las últimas décadas como el de Genndy Tartakovsky, que hace aquí uno de sus trabajos más brutales y salvajes. No sólo por el nivel de carnicería y violencia exhibido, que también se sale de la escala, sino por su inmensa caligrafía narrativa, su perfecto trabajo visual y su increíble trabajo en la animación y montaje de la acción. Pero también puedes disfrutarla si quieres las terriblemente explícitas aventuras de un hombre de las cavernas y su amigo el dinosaurio.

Raised By Wolves

Con Ridley Scott  de arquitecto de su inmenso y rico mundo, además de director principal  (directamente dirigió dos episodios, por extensión a través de su hijo  varios más), la serie de Aaron Guzikowski explora a  través de un bien trazado grupos de personajes varias cuestiones grandes  muy habituales en el cine de Scott: las posibilidades de la  inteligencia artificial, la relación entre la humanidad y la fe, qué  define nuestra naturaleza y si es posible un destino mejor para  nosotros. Una de las mayores sorpresas del mundo de la ciencia ficción merece un mayor reconocimiento.

Rick y Morty

La serie animada de ciencia ficción que vino a acabar con todas las series de ciencia ficción. Rick & Morty se  han convertido en una de las series más irreverentes, ingeniosas y  queridas de la última década. Aunque es cierto que ya ha generado un  fandom que da grimita, sus aciertos siguen siendo maravillosos y muy  valorados en la televisión moderna.

Succession

Uno no se esperaría pasárselo tan bien regodeándose en la miseria de  una panda de ricachones hijosdeputa, pero Succession tiene esa magia ya  desde la magnífica sintonía de Nicholas Britell,  uniendo los mundos de la sinfonía clásica y las bases hip hop. De igual  manera, Jesse Armstrong conjuga la perfecta tragedia familiar griega con  la comedia más cabrona y ácida. Y por eso hay tan pocas series tan  completas y divertidas como esta.

The Eric Andre Show

El late night que vino a destrozar todos los late nights. El programa de Eric Andre ha dejado los sketches más radicales y demenciales de toda la televisión americana, tan martilleantes como hilarantes, jugando también con una metaficción palpable en sus invitados tan dispares. Y no es por hacer un alegato en favor del formato cámara oculta, pero nadie le ha sacado tanto provecho y la ha llevado tan al límite (hasta el punto casi de lo ilegal) como él.

The Jinx

Se la recuerda por dos cosas: primero, ser la que propició la gran metida de pata de Robert Durst en la que terminó confesando todos sus crímenes. Segundo, casi dar origen a toda la ola de true crime que ahora tenemos en excesiva abundancia. Su estilo ha sido copiado hasta el aburrimiento, pero solidificó una manera de narrar tan concienzuda como entretenidísima de ver.

The Night Of

La miniserie de Richard Price es otro de esos ejemplos donde HBO ofrece un caldo de cultivo inmejorable para crear thrillers y misterios de prestigio y de indudable calidad. Su mordaz comentario contra el sistema judicial y penitenciario de Estados Unidos está bien sustentado por una narración impecable, un perfecto manejo de la tensión y un estelar Riz Ahmed que se puso definitivamente en el mapa con este papel.

The Wire / Treme  / The Deuce / La conjura contra América

Es difícil fallar cuando tiras hacia David Simon. Probablemente el creador más importante de esta cadena, ya tan sólo por esa cumbre maravillosa que es The Wire, pero luego ha continuado en otras expresiones televisivas exquisitas y similares. Su forma de abordar los problemas estructurales del país, y también de la sociedad en su conjunto, la forma de contar los problemas de sus personajes que sobreviven en esos contextos, casi todos fascinantes, convierten cada proyecto suyo en ineludible.

True Detective

El fascinante y breve fenómeno de las series antológicas fue cimentado en la exitosa primera temporada de este thriller detectivesco, que conjugaba el factor prestigio de tener a estrellas de cine a bordo con pequeñas (y sorprendentes) desviaciones hacia lo fantástico. Nada ha vuelto a ser igual desde esa primera temporada, pero la segunda es un errático pero fascinante intento de cobrarse un cheque en blanco y la tercera recuperó un nivel notable.

Watchmen

Nadie tenía un reto mayor que el que se puso a sí mismo Damon Lindelof a  la hora de adaptar esto, pero qué bueno que haya decidido liarle la  manta a la cabeza. No sólo para traer a nuestros tiempos (que igual no  son tan distintos de entonces) las disertaciones y reflexiones de Alan Moore y la poesía visual de Dave Gibbons,  sino aprovechar para meter el dedo en la llaga con todas las deudas que  tiene América con su historia racial. Y que todo esto también sea caldo  de cultivo para que Lindelof, autor de Perdidos y The Leftovers, vuelva de nuevo a sus tesis y obsesiones sobre la fe y el amor entre individuos. Barrilete cósmico.

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