Con la notable excepción de The Abyss, pocas veces hemos visto en la carrera de James Cameron que no convirtiese cualquier proyecto en un bombazo taquillero. Y lo hace con esa concepción bastante maximalista, tanto en la acción como el drama, que hace de su cine, que se contagia hasta en la que podría ser su película más sencilla: Mentiras arriesgadas.

Aun así, cerca estuvo Cameron de volver a los presupuestos más modestos de su primera época con Terminator. Uno de los proyectos a los que tenía echado el ojo antes de estrenar Terminator 2 era una historia basada en hechos reales, sacada de un libro llamado Las mentes de Billy Milligan de Daniel Keyes. Publicada en 1981, esta novela de no ficción nos cuenta la historia de la primera persona en la historia de Estados Unidos absuelto de un delito grave al declararse el trastorno de personalidad múltiple.

Cameron buscaba convertir la historia en una película, titulada A Crowded Room, explorando la infancia traumática de Billy Milligan y tratando de invertir el carácter del libro, externalizando todo lo que sucede en su cabeza. El cineasta describió este desafío como uno “en cierto modo tan complicado de hacer como The Abyss”. Para llevarlo a cabo, se asoció con la productora Sandra Arcara y con el guionista Todd Graff (Secuestrada).

El presupuesto iba a ser más modesto que los últimos proyectos de Cameron, que acaba de hacer la producción más cara hasta aquel momento con Terminator 2 (100 millones de dólares), con John Cusack tanteado para ser el actor protagonista. 20th Century Fox estimó que A Crowded Room requeriría entre 10 y 15 millones de presupuesto.

El bombazo de Terminator 2 cambió todo el rumbo del proyecto. Cameron se había vuelto uno de los directores más cotizados del mercado tras su exitazo, y Sandra Arcara decidió aprovechar la coyuntura para demandar una subida en sus honorarios, con reportajes de la época estimando sus demandas en 1,5 millones de dólares. Además de eso, Arcana y Cameron empezaron a chocar y su comunicación se volvió irregular. En el libro The Futurist explica como terminó el asunto:

No negocio con terroristas o extorsionistas, así que le dije que saltase y que se fuera del proyecto.

Cameron empezó a recibir demandas, tanto de Arcara como de Billy Milligan, que le reclamó 9 millones de dólares. Ambos procesos judiciales se resolvieron, con los detalles ocultos hasta el momento, y ante todo el follón el cineasta pasó a rodar Mentiras arriesgadas y se olvidó del proyecto.

Arcara intentó en los años posteriores contactar con otros directores para retomar el proyecto, entre los que destacan David Fincher, Steven Soderbergh o Joel Schumacher, pero nada se llegó a concretar. Ahora mismo lo más cercano a llevar la vida de Billy Milligan a la pantalla es un proyecto ahora mismo parado con Leonardo DiCaprio como protagonista y productor. Cameron no volvió a acercarse a los proyectos pequeños y pasaría a hacer Titanic y Avatar.

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