Hoy en día resulta indiscutible la condición de clásico de Toy Story, que no sólo fue la primera gran apuesta por el cine de animación computerizada sino que fue la primera película de un pequeño estudio que hoy es leyenda: Pixar. El éxito monumental de la película fue la garantía para una exitosa trayectoria de 25 años para el estudio.

Pero hubo un momento donde nada de todo esto se habría llegado a producir. Toy Story estuvo al borde de la cancelación por parte de Disney, que se iba a encargar de distribuir la película en caso de producirse. El director John Lasseter y el resto del equipo creativo hizo un pase de prueba en noviembre de 1993 mostrando un fragmento de storyboard que mostraba la escena donde Buzz Lightyear es tirado por la ventana por Woody, que en la película final es derribado por un accidente iniciado por el propio Woody.

No obstante, la historia que mostraba el guion gráfico era diferente a la del producto final. Antes de animarlo, Jeffrey Katzenberg, por entonces jefazo de Disney, había demandado al equipo creativo que la historia tuviera un tono más adulto y cínico que la diferenciara de las producciones que predominaban por aquel entonces. La secuencia mostraba una serie de diferencias notables con respecto a lo que querían contar Lasseter y compañía, que hacían al personaje de Woody más malvado y hasta le hacían parecer un capullo.

  • El cambio principal en la escena es que Woody tira deliberadamente a Buzz por la ventana, al contrario de ser el resultado de una concatenación de acciones que provocan que Buzz salga despedido. En esta versión no muestra arrepentimiento por sus acciones.
  • En la película final el resto de juguetes no creen la historia de Woody de que todo ha sido un accidente, y muestran un disgusto con él que les lleva a no ayudarle durante el resto del film. En este borrador los juguetes se unen en su enfado con Woody y su actitud y le lanzan por la ventana, como hizo él con Buzz. En la película final sale de la habitación de la mano de Andy, el dueño de los juguetes.

Al mostrar esta secuencia a una serie de ejecutivos de Disney, estos mostraron un disgusto notable ante lo que habían visto. No sólo se percibió demasiado oscuro, sino que el personaje de Woody era totalmente antipático y hasta odiable. Lasseter y el resto se sintieron avergonzados del mal resultado que habían mostrado, tanto porque no funcionaba como porque no era lo que querían contar. Curiosamente, este es un problema al que se enfrentó también La Bella y la Bestia, ya que Katzenberg demandó un giro más oscuro al guion en 1989 pero se descartó al no funcionar por ser demasiado oscuro.

Esta infame secuencia, que se denominó de puertas para adentro como el Black Friday Reel, fue descartado y desde Pixar pidieron hacer otro pase de prueba tras retocar la historia. Tras ser concedido por los ejecutivos, el equipo decidió pasar de las indicaciones de Katzenberg y dejar de intentar buscar la película que le contentase a él, pasando a priorizar la historia que ellos querían hacer. Tras una sesiones maratonianas, lograron encontrar el tono ideal que se trasladó a la película final y la convirtió en un éxito inapelable.

El denostado metraje descartado se acabó haciendo público. Lo puedes ver a continuación:

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