Los superhéroes se han vuelto el objeto más ubicuo y dominante en la cultura pop, y son objeto de discusión continua por parte de eruditos, miembros de la industria y comentaristas. Ayuda el trabajo en establecer un estándar tan apto como inofensivo en muchas ocasiones. De ahí que algunas producciones recientes busquen cómo subvertir dicho estándar para mantener el género relevante. Variety ha realizado un reportaje preguntando en donde se producen los cambios… y en dónde no.

Y en el proceso, han creado una polémica inesperada.

  • «Los héroes no hacen eso»: Lo que más ha llamado la atención en el artículo de Variety ha sido, inesperadamente, el comentario de Justin Halpern, co-creador de la serie animada de HBO Max Harley Quinn, en el que expone una de las líneas que no podía sobrepasar en una serie, por otro lado, bastante libre. El productor comentó cómo tuvieron la idea de una escena donde Batman iba originalmente a practicar sexo oral a Catwoman, que rápidamente tuvo la negativa de los ejecutivos de DC.
  • Bajar al pilón: La compañía argumentó que uno de sus héroes más reconocibles no podía hacer una practica sexual así si querían seguir comercializándolo para todas las edades. «Vendemos juguetes», fue la justificación de uno de los ejecutivos. Internet, por supuesto, tomó la tremenda con este comentario, desde críticas por el doble rasero aplicado en esta materia, coñas sobre la propia vida sexual de Batman y también puntualización sobre momentos en los cómics donde sí se hace explícita la vida sexual del Caballero Oscuro.
  • Héroes guapos, cero vida sexual: La conversación pone de manifiesto que, aunque en la historia de los cómics haya habido cierta permisividad en la vida sexual de sus personajes, y que el público parece abierto a la idea de sus héroes teniendo sexo al igual que ellos, las compañías parecen reticentes a reflejarlo en las adaptaciones audiovisuales, desde las series animadas a las grandes películas. Incluso aunque los actores seleccionados para estos papeles muestran habitualmente unos cuerpos esculturales, y otros atributos físicos atractivos que son frecuentemente mostrados en pantalla, los personajes terminan mostrando poca apetencia o comentario de su aptitud sexual. En otras palabras, se fetichizan los cuerpos, pero al mismo tiempo se desexualizan los personajes.

    La idea detrás parece la de poder seguir haciendo de estos personajes algo apto para niños y poder venderles juguetes, pero juega también en esa estandarización en la fórmula para hacer digerible el cine de superhéroes al público. No es algo que pase desapercibido. Marvel ha contribuido mucho en este aspecto, incluyendo habitualmente en sus películas escenas donde los héroes muestran sus hercúleos cuerpos de manera deseable, pero se evita todo lo posible cualquier mención a lo que hagan con esos cuerpos. Cineastas como Pedro Almodóvar, en plena guerra donde directores de cine tenían que comentar el género superheroico, puntualizaron el propio carácter asexuado (que no asexual) de estos protagonistas como uno de los motivos por los que estas películas les resultaban asépticas y poco atractivas.

Hay muchas, muchas películas sobre superhéroes. Y la sexualidad no existe para los superhéroes. Están castrados. Hay un género no identificado, la aventura es lo importante.

  • Todo el mundo es guapo y nadie está cachondo: En las ruedas promocionales de estas películas, muchos de los actores terminan detallando el esfuerzo físico realizado para conseguir estos cuerpos esculturales. Algunos, como Chris Pratt o recientemente Kumail Nanjiani, han tenido cambios físicos espectaculares para protagonizar películas de Marvel que han dado que hablar en las redes. Y estos personajes suelen tener relaciones románticas, pero rara vez se dejan indicios de química sexual. Al contrario que en los héroes del cine de acción de los ochenta, con Arnold Schwarzenegger o Jean Claude Van Damme mostrados al igual como máquinas de matar y objetos de deseo sexual, los (super)héroes son más comedidos, en parte también por deseo de los fans de línea dura, como expone en su ensayo la escritora Raquel S. Benedict:

en su mayor parte, los hombres del cine de hoy en día no están desnudos. El Universo Cinematográfico Marvel es estrictamente PG-13, como se espera de un producto de Disney. E incluso en el universo DC, hay muy poco de sexualidad humana. Las demandas de los fans de películas de superhéroes más «maduras» siempre significan más violencia gráfica, no más sexo. Entraron en pánico por el pene azul brillante del Dr. Manhattan en Watchmen, y todavía no han perdonado a Joel Schumacher por poner pezones en el bat-traje.

Las estrellas de hoy son figuras de acción, no héroes de acción. Esos cuerpos perfectos sólo existen para infligir violencia a los demás. Divertirse es debilitarse, defraudar a su equipo y dar al enemigo la oportunidad de ganar, como hizo Thor cuando engordó en Endgame.

Sólo nos queda esperar a ver si se produce una corriente opuesta donde los héroes pasan a estar demasiado cachondos. Si hay que poner dinero en alguno, probablemente ese debería ser Robert Pattinson en The Batman.

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1 Comentario

  1. Hoy en día se le da demasiada importancia al sexo. Pienso que si quiero ver sexo me pongo una peli porno y si quiero ver acción me pongo una película de superheroes. Y ya está, no hay por qué andar metiendo sexo en películas que van a ver menores.

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