“Ta-dum” cuando entras en la aplicación del televisor. “Ta-dum” cuando empiezas a reproducir esa serie o película que te aparece en el banner superior que el servicio insiste en que veas. “Ta-dum” si llegas hasta el final de los créditos (LOL, ya sabemos que no has desactivado la función que para los créditos para meterte trailers). Habrás escuchado el sonido cientos de veces usando Netflix, pero… ¿Sabes de dónde viene?

Tod Yellin, vicepresidente de producto en la compañía de streaming, recordó en el podcast Twenty Thousand Hertz el año de proceso para poder tener un sonido reconocible e indistiguible para la marca. Querían uno corto, para no cansar a la gente, y que transmitiera tensión, rapidez y peculiaridad.

Para ello, se contrató al ingeniero de sonido, ganador del Oscar, Lon Bender. Trajo entre 20 y 30 efectos de sonidos diferentes, entre ellos una versión del ta-dum que terminaba con el sonido de una cabra, por desgracia descartado:

Era divertido. Era como nuestra versión del león de la MGM

La elección final fue una combinación de sonidos: el del anillo de Bender chocando con un armario con el de una guitarra digitalizada e invertida. Un grupo focal asoció el ta-dum con un “comienzo” “dramático” “interesante” e incluso con una “película” sin que nadie supiera su propósito. Así se logró el característico sonido que mucha gente interpretó durante un tiempo que era el sonido de Frank Uderwood en House of Cards aporreando la mesa con su anillo.

Pero había un problema una vez crecieron lo suficiente para saltar a la producción cinematográfica. El sonido era demasiado corto para la proyección en salas de cine y festivales. Para solucionarlo, se llamó a Hans Zimmer, reputado compositor, para que creara la versión “cinematográfica” de la sintonía. Así llegó a la versión altenariva y épica que es inconfundiblemente Zimmer:

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