Además de ser un predador sexual en masa, Harvey Weinstein fue uno de los productores que cambió para siempre el panorama del cine independiente. Al frente de Miramax sacó adelante las carreras de Quentin Tarantino, Steven Soderbergh o Kevin Smith, quien estos días se encuentra presentando un nuevo documental sobre él. En el documental, por supuesto, se toca el papel de Weinstein en su carrera, porque “no puedes contar este cuento de hadas sin mencionar al monstruo”.

En una entrevista para Variety explica más en detalle su relación con el productor, especialmente como éste se aprovechó de él a nivel financiero, tanto regateando en pagarle sus beneficios como adjudicándole ciertos gastos no solicitados. Smith estrenó Clerks en el festival de Sundance de 1994 y Miramax adquirió la película por unos 227.000 dólares, para posteriormente obtener un total de 3,2 millones de recaudación en su paso por cines estadounidenses. Smith no llegó a ver ese dinero durante un tiempo:

Era conocido por eso [no pagar a la gente lo que se le debía]. Me tope con eso. Y sigo sin dinero. Pero tienes que entender que nunca me importó el dinero. Toda mi carrera, mis representantes me decían que ‘deberías estar ganando mucho más’. Nunca fue mi motivación.

Esto es lo que sé. Compraron Clerks por 227.000 dólares y la peli hizo 3 millones en taquilla y eso. Nos llevó siete años para recibir beneficios de esa película. Durante siete años, su respuesta era: ‘Nope, la película no da beneficios’. Y nos preguntábamos ‘¿Cómo?’. Y así estaban las cosas.

Para más inri, Weinstein y la compañía les cargaban gastos bastante desproporcionados:

Fuimos a Cannes. Había cuatro películas de Miramax en el Festival de Cannes en 1994: ‘Fresh’, ‘The Picture Bride’, ‘Clerks’ y ‘Pulp Fiction’. La nuestra no entraba en competición oficial. Estábamos en la sección de la Semana de la Crítica Internacional, donde ganamos. El festival me dio una habitación gratis. Esto está lejos de significar que Miramax no pagase nada. Hubo un yate, el yate de Miramax se llamó. Allí estaban las estrellas. Nos pasamos por allí, quedamos con Quentin [Tarantino] después de que ganase la Palma de Oro y tal. Pero no era un yate para nosotros. Cuando terminó el festival, recibimos el informe financiero. Cogieron toda la factura de Cannes, todo lo que habían gastado, lo dividieron en cuatro y a ‘Clerks’ le cobraron tanto como a ‘Pulp Fiction’. Así que todos pagamos nuestra parte.

Sus abogados llegaron a pedirle a Smith que auditase a la compañía:

Mi abogado me dijo ‘Esto es absurdo. Tenemos que auditarles’. Yo respondí: ‘No, no puedo auditar a gente con la que tengo negocios, es grosero’. No les auditamos durante años hasta ‘Clerks 2’. Lo hicimos durante años y obtuvimos un montón de dinero. Si fuera mejor en los negocios, habría obtenido más dinero. Pero lo sentí como ‘Oh, ahí está. Ese es su proceso. Mates del cine’. Y siendo justos, trabajé en estudios y tienen mucho más papeleo y puedes ver a donde va cada céntimo. Pero la naturaleza del negocio es que todo el mundo quiere retener tanto dinero como pueda.

Smith reconoce también que siguió trabajando con Weinstein durante años porque “me pagaba por adelantado”. Ahora su carrera está lo más alejada posible del productor, que ahora mismo se encuentra cumpliendo sentencia por sus delitos de abuso sexual y violación a un importante número de mujeres.