Ha llegado a cines El padrino, epílogo: La muerte de Michael Corleone, la supuesta versión definitiva que ejercerá de cierre a la trilogía de El Padrino, y pronto saldrá también en formato físico, haciendo accesible esta última aventura de Francis Ford Coppola. Una ocasión inmejorable para intentar apreciar la que siempre se ha considerado el hermano tonto de la familia real.

Las preguntas son obligadas: ¿Cambia mucho el nuevo montaje? ¿Mejora realmente la experiencia de la película? A esto último, tras haberla visto estos días, decimos que bueno, un poco sí, pero no te va a cambiar tu opinión si ya la tienes formada. A lo primero respondemos recopilando algunos de los cambios más importantes realizados en este Epíligo. Por supuesto, alertamos de que habrá spoilers de El Padrino. Parte III, pero si no te importan demasiado podrás verla sabiendo más o menos qué te puede aportar.

  • El comienzo: Una de las modificaciones más importantes. En lugar de empezar con una celebración religiosa en torno a Michael Corleone (Al Pacino), el epílogo empieza con la escena donde Michael negocia con el arzobispo por la compra de la deuda del Vaticano a cambio del control de la empresa International Immobiliare, que en la versión original no sale hasta pasados 40 minutos de película. En esta nueva versión, se entra de manera más inmediata a lo que va a ser el esqueleto del argumento.
  • Menos flashbacks: se pierden algunos ecos al pasado de Michael, como su relación con Fredo (John Cazale) además de la sucesión de flashbacks al final en la escena en la que Mary (Sofia Coppola) es asesinada al salir de la ópera.
  • Veinte minutos menos: algunas de las tramas se notan más adelgazadas al eliminar unas cuantas escenas, a saber: apunta menos hacia una posible reconciliación entre Kay (Diane Keaton) y Michael, se elimina una escena donde Connie (Talia Shire) actúa como consgliere de facto de Michael tras su ingreso en el hosptial, y se reduce también la relación romántica entre Mary y Vincent Mancini (Andy Garcia). A cambio, Vincent es introducido antes, marcando su importancia a lo largo de la película.
  • El look visual: en lugar del tono dorado para emular un estilo de los años 50s usando en las dos anteriores, la paleta de colores se ha cambiado en la restauración para hacerla parecer más moderna (sin pasarse, es una peli de 1990). Además de tener más sentido para una película localizada en los 70s, Coppola lo emplea para diferenciarla en tono de sus dos predecesoras.
  • El final: Otro de los cambios más notables. En la salida de la ópera se eliminan algunos pequeños instantes para dar más ritmo al trágico final, aunque se añaden elementos como la más gráfica muerte violenta de Don Lucchesi (Enzo Robutti). Se eliminan casi todos los flashbacks tras la muerte de Mary, quedando sólo uno recordando el baile entre padre e hija al comienzo del film. Michael también aparece sólo al final de la película, pero en lugar de caer desfallecido se le ve mirando al horizonte tras ponerse las gafas de sol, haciendo «la muerte de Michael Corleone» algo más metafórico.
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