«Estábamos demasiado aterrados para hablar entre nosotros»: Jodie Foster y Anthony Hopkins recuerdan el rodaje de ‘El silencio de los corderos’

Se dice bastante, pero no deja de ser verdad: El silencio de los corderos es una película perfecta, que transformó el thriller psicológico de una forma única que sigue dejando marca en la producción audiovisual actual. La obra maestra de Jonathan Demme caló profundamente en el público y fue una de las mayores triunfadoras de la historia de los Premios Oscar consiguiendo el premio en las categorías principales.

Treinta años después de su estreno, y como parte de su ciclo promocional de sus respectivos proyectos, los actores Jodie Foster y Anthony Hopkins recordaron el rodaje del clásico como parte del Actors on Actors de Variety. Los interpretes dejaron una interesante conversación sobre el arte de su trabajo, además de recordar algunos de los momentos más tensos de la producción. Así lo recordaba Foster.

No llegamos a hablar mucho antes de la lectura en la mesa redonda. Nos llegamos a saludar con la mano a través de la habitación y nos sentamos en la mesa. Y luego cuando te lanzaste hacia Hannibal Lecter, sentí un escalofrío recorriendo la habitación. En cierto modo, fue como si estuviéramos demasiado asustados para hablar entre nosotros después de eso.

Por su parte, Hopkins recuerda sentirse también intimidado por Foster, aunque por motivos diferentes, además de recordar cómo le llegó la oferta de interpretar a Hannibal Lecter y cómo fue conectar con Demme.

Tras leer 10 páginas llamé a mi agente. ‘¿Esta oferta es de verdad? Tengo que saberlo. Es el mejor papel que he leído jamás’. Leí el resto del guion, y luego Jonathan vino a cenar un sábado por la noche. Le dije ‘¿Esto va en serio?’. Y me dijo ‘Sí’. Era un hombre maravilloso con el que trabajar. No podía creerme mi suerte, y yo estaba asustado de hablar contigo. Pensé ‘¡Acaba de ganar un Oscar!’ [Foster ganó el premio a Mejor Actriz en 1989 por ‘Acusados’]

Hopkins consiguió no sólo poner los pelos de punta a Foster durante el rodaje (incluyendo algún momento tenso cuando hizo burla de su acento durante una toma que se mantuvo en la película pero no estaba en el guion). El actor recuerda cómo puso los pelos de punta a miembros del equipo al meterse en el personaje.

Naturalmente estuve nervioso, siendo un hombre inglés, un «limey» de Gales, interpretando a un asesino en serie americano. Y recuerdo cuando Jonathan, al capturarme con la cámara, dijo ‘Oh, Dios mío. Ya está. Hopkins. ¡Eres muy raro!’. Yo le dije ‘Gracias’. Y luego querían que la chica de iluminación fuera a mi celda y yo le dije ‘¿Qué estás haciendo en mi celda?’. Y Jonathan dijo ‘Oh, Dios mío’. Así que supe que había presionado el botón correcto. Una vez aprietas ese botón, te agarras a él y continúas el camino.

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