Hay algunos desastres que se ven a kilómetros y algunos todavía resuenan tiempo después de producirse. Y luego lees historias del proceso de creación y comprendes más cómo todo se fue al garete. El ejemplo más clarividente fue el último reboot de los 4 Fantástiscos.

Un joven Josh Trank, que ahora mismo se prepara para lanzar su película Capone, había entrado a escena con un refrescante enfoque en las historias de superhéroes con Chronicle. Fox consideró que era una elección idónea para dar a luz una nueva versión de los superhéroes de Marvel. Pero productora y cineasta llegaron a chocar bastante en el proceso.

Jeremy Slater, co-guionista de la película, recordó cómo Trank tenía claro que había que evitar ciertas tendencias en las que estaba cayendo el género.

La primera ‘Vengadores’ acababa de salir, y yo no para de decirle ‘Ese debería ser el modelo, ¡eso es lo que el público quiere ver!’. Y Josh simplemente odiaba cada puto segundo de aquello.

Trank quería llevar a la franquicia hasta un tono más sombrío y desafiante. Hasta quería caer en una especie de body-horror que relate el horror de tener de repente estas habilidades transformativas del grupo de héroes. El director recuerda en Polygon cuando su enfoque se llegó a conocer por los fans y su reacción hizo entrar en pánico a los productores:

Realmente prestan atención a lo que dice la gente en Twitter. Ven eso y dicen ‘Mierda, la gente está en pánico viendo que esto no va a ser divertido. Tenemos que gastar 10 millones de dólares en reescrituras de comedia’.

La sobrerreación del estudio pasó por traer al editor Stephen Rivkin, que ofreció un nuevo montaje que iba a servir de guía para una serie de regrabaciones que cambiarían el tono de la película y quitarían el control de Trank. Así recuerda cómo fue el proceso de regrabación de las escenas:

Fue como si me hubieran castrado. Te quedas ahí plantado, y básicamente estas viendo a productores bloqueando escenas, cinco minutos antes de que llegues allí, teniendo [montadores contratados] por el estudio decidiendo la secuencia de planos que van a construir lo que sea que esté pasando, y que es lo que van a necesitar. Y entonces, porque saben que estás siendo amable, se ponen más o menos amables diciendo ‘Bueno, ¿te parece bien?’ Puedes decir que sí o que no.

Quitando todo el control, Trank perdió la oportunidad de dejar que la película condujera de manera natural al tono que probablemente querían los productores para la película.

El final de ‘4 Fantásticos’ iba a preparar organicamente la aventura, lo raro y la diversión. Ese habría sido el deseo cumplido de la secuela. Porque, obviamente, la secuela sería ‘Ok, ahora somos [superpoderosos] para siempre y es raro y divertido y hay aventuras en cada esquina’. Pero la primera película iba a ser basicamente la versión fílmica de cómo me veía por aquel entonces: la metáfora de estos personajes gateando para salir del infierno.

No es de extrañar que ya no quiera saber demasiado de los grandes estudios. Probablemente el próximo reboot que veamos de los Cuatro Fantásticos en Marvel Studios se aleje de lo que Trank tenía en mente y se acerque más a lo que iba a ser su secuela.

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