Cuando a Donald Trump se le ocurrió la disparatada idea de militarizar el espacio exterior creando una Fuerza Espacial derivada de la Fuerza Aérea, a Greg Daniels y Steve Carell se les encendió la bombilla. La idea era tan alocada que podía dar para una buena comedia. Netflix les compró esa idea y hace unas semanas estrenaron su primera temporada (spoiler: la serie es maja).

No obstante, que Space Force (la serie) optase por el nombre más evidente llevaba a un evidente conflicto de Copyright. Ahora mismo hay pendiente una disputa por los derechos del nombre de esta vertiente del ejército y la serie de Netflix. De momento, estos derechos han sido asegurados por Netflix en todos los territorios salvo en Estados Unidos.

En Estados Unidos la cosa se complica. La Fuerza Espacial tiene pendiente una aplicación por intención de uso, pero nada se ha hecho oficialmente. Su caso se basa en ser los primeros en hacer uso real del nombre, antes de que Netflix comenzara a pedir los derechos del nombre en enero de 2019. Un experto tiene claro que esto puede volverse un embrollo muy fácilmente:

Mira, la ramificación es muy nueva, y la rama ejecutiva está muy comercializada, y el comandante en jefe le gusta tanto recibir atención, que no estoy seguro de que podamos saber qué esperar.

Desde la Fuerza Aérea han negado un conflicto con Netflix y su serie de ficción, afirmando que “deseamos lo mejor a Netflix y los productores para que hagan la mejor representación creativa de nuestra más reciente rama del ejército”.