Llevamos dos semanas de año y ya tenemos candidata firme a ser la peor película del año. Suena exagerado, pero muchas de las críticas que está recibiendo la nueva Dolittle están llegando a puntos donde les parece que igual Cats no era tan mala (el nivel). Pero más allá de las críticas, la mayor desgracia para Universal (que distribuye ambas cintas, por cierto) es que puede tener otra debacle comercial entre manos.

A pesar de tener de cara visible a Robert Downey Jr., actor respetadísimo por ser Iron Man en el Universo Marvel, la cinta está respondiendo muy por debajo de las expectativas de un gran blockbuster. Su fin de semana de estreno se sitúa en los millones de dólares, con una recaudación de 30 en sus 4 primeros días (se estrenó el jueves). En Cinemascore (que realiza una serie de encuestas científicas para medir la reacción de la audiencia) ha obtenido una nota de B, lo cual es muy mala señal y que indica que va a tener muy poco boca a oreja.

El reboot del Doctor Dolittle aún se tiene que estrenar en muchos mercados, alguno en los que podría rendir por encima de lo esperado (China, por ejemplo, puede ser clave una vez más), pero aún así las más altas expectativas sólo dan para estar cerca de equilibrar gastos. La película ha tenido un presupuesto de 175 millones de dólares, sin añadir los gastos de distribución y marketing, especialmente inflado tras una serie de reshoots realizados para hacer la película más apetecible para las familias. La desastrosa y encarecida producción, junto con sus bajas expectativas en el mercado doméstico, podrían llevar a unas pérdidas de 100 millones de dólares por parte del estudio, algo que añadir a los 100 millones de pérdida que ha supuesto el estreno de Cats. Menudo calvario.

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