A Jonathan Demme le costó bastante tiempo poder tener una carrera en Hollywood como director. Antes de lograr éxitos como El silencio de los corderos o Philadelphia, el cineasta ha tenido que trabajar en producciones de exiguo presupuesto y ha visto como le arrebataron de las manos la película Chicas en pie de guerra, que tuvo que ver cómo regrababan y mutilaban en el montaje.

Otro de sus periodos más complicados fue tras rodar Melvin y Howard, una película adorada por la crítica y que permitió a Mary Steenburgen conseguir su único Oscar como actriz, pero que casi cae en saco roto tras los nulos esfuerzos del estudio por promocionarla. La actriz ha recordado en una entrevista su experiencia haciendo la película y cómo Universal ha hecho casi imposible que ahora sea accesible:

En aquel momento, cuando se hizo la película con el gran director Jonathan Demme y el gran guionista Bo Goldman, la única razón por la que hubo gente que vio la película fue por los críticos. Cuando la gente habla mal de los críticos, siempre pienso ‘No tendría una carrera de no ser por ellos’, porque nadie iba a ir a ver la película ya que Universal la enterró.

Contamos esta historia y la gente alrededor de Howard Hughes no estaban entusiasmados con ello porque no querían creen en la legitimidad de aquel testamento. Y luego Universal la cogió y, no sé si recibieron presiones al respecto, pero desde luego no supieron vender una película sobre esto, lo que apreciaban como una especie de ‘perdedor’, y la hundieron y ni siquiera la lanzaron en Europa. No tuvo lanzamiento en Europa. Durante años, mucha gente me decía ‘¿Puedes decirnos cómo podemos verla?’.

Melvin y Howard se centraba en un lechero mormón sin suerte que, asegura, un día se topó con el millonario Howard Hughes y le hizo su heredero tras llevarlo en su vehículo. Demme contó esta historia con su característica empatía por los personajes y su eficaz narración, cuya influencia se puede apreciar en cineastas posteriores como Paul Thomas Anderson. Motivos probablemente suficientes para intentar restaurar la cinta y darle una edición apropiada para mercado doméstico. Al menos así lo ve Steenburgen.

Alguien tiene que hacerlo. Desearía que se hubiera hecho mientras Jonathan todavía estaba vivo, simplemente por respeto a él ya que, como sabes, Jonathan Demme es uno de los mejores cineastas norteamericanos y disfruté cada segundo de trabajar con él. He trabajado con él dos veces, también en la película ‘Philadelphia’. Fue algo realmente raro. Es como si el mundo hubiera conspirado contra esta pequeña y bonita película. Y lo es, es una pequeña obra de arte absolutamente bella.