Una de las más longevas estrellas del Hollywood dorado acaba de desvanecerse después de 103 años de existencia y brillo. Kirk Douglas, superestrella con más de 75 películas en su currículum, dos nominaciones al Oscar y un premio honorífico de la Academia en 1996, ha fallecido a los 103 años.

Su hijo, Michael Douglas, ha efectuado una despedida pública en forma de comunicado: «Para el mundo, era una leyenda, un actor de la era dorada de las películas que vivió bien en sus años dorados, un humanitario cuyo compromiso con la justicia y las causas en las que creía sentó un estándar al que todos aspiramos». Kirk Douglas fue también recordado por su lucha por el gremio de guionistas ante el rígido e injusto sistema de estudios, especialmente por escritures perseguidos como Dalton Trumbo.

«Para mí y mis hermanos Joel y Peter era nuestro padre. Para Catherine; un magnífico suegro. Para sus nietos y bisnietos; un cariñoso abuelo. Para su mujer, Anne, un magnífico esposo». El actor se despide finalmente de su padre con las cariñosas palabras que le dijo en su último cumpleaños: «Papá, te quiero mucho y estoy orgulloso de ser tu hijo».

Nada mejor para recordarle que recordando algunas de sus obras más imprescindibles, tan buenas estas como cualquier otra:

  • El Gran Carnaval (1951): El drama de Billy Wilder donde interpreta a un reportero neoyorquino, que en Nuevo Mexico se involucra en un rescate para escribir su historia.
  • Cautivos del Mal (1952): Un productor cruel utiliza a las que aspiran a ser estrellas para avanzar en el mundo de Hollywood. Un desgarrador retrato de Vincente Minnelli.
  • Senderos de Gloria (1957): Una de las obras esenciales sobre la guerra, y en concreto de la Primera Guerra Mundial. La obra maestra de Stanley Kubrick no pierde fuerza ni tampoco la interpretación de Douglas.
  • Los Valientes Andan Solos (1962): Un vaquero escapa de la cárcel y huye por las montañas, perseguido por la banda del alguacil. Un poderoso western de David Miller.
  • La Furia (1978): Uno de los primeros trabajos de Brian De Palma, el primero post-Carrie, donde una agencia secreta secuestra a un chico con poderes telequinésicos, pero su padre (Douglas), un agente de la CIA al que han declarado muerto, no se rinde y trata de rescatar a su hijo.