Aunque hoy día sea ya un clásico impepinable y una de las mejores cintas de su director, sacar adelante una película como Tiburón no fue nada sencillo. Steven Spielberg ha incidido mucho en lo terrible que ha sido tener que rodar durante tanto tiempo en el agua, así como pelear con las limitaciones técnicas de los “tiburones” que crearon.

Por eso cada anécdota al respecto resulta jugosa. Ya ni hablamos cuando alguien tan importante en la producción como Joe Alves habla largo y tendido del proceso. Alves se encargó del diseño de producción de la película, ayudando a dar vida tanto a las playas como a los tiburones. Lo primero que destaca es que hacer una película de terror sobre un tiburón no era la primera idea de Spielberg.

Él seguía pensando en hacer una película de piratas, pero tenía otras ideas y dijo ‘Tío, si tan sólo pudiéramos hacerlo con un tiburón a tamaño real y sin miniaturas. ¡Un tiburón de 7 metros en el verdadero océano!

Habíamos visto ‘El viejo y el mar’ con Spencer Tracy. El pez aguja en esa película lucía muy mal. Estaba en un tanque con un telón de fondo. Steven dijo ‘Dios, no queremos que se vea así. Tenemos que rodarlo en el océano de verdad y a tamaño completo’. Bueno, supongo que éramos un poco ingénuos sobre cómo de difícil iba a ser rodar en el océano de verdad y cuánto tiempo nos iba a llevar hacer el tiburón.

Pero, aparte de la dificultad de rodar en complejas condiciones y con un tiburón animatrónico que iba a tener que ser mojado con agua marina continuamente, tuvieron que pelear con el estudio para poder realizarla. Fue fundamental la labor de los productores David Brown y Richard D. Zanuck.

El estudio no quería hacer la película. Para ellos, era sólo una peli de tiburón, pero Zanuck y Brown eran pesos pesados. Creo que si sólo fueran guionistas/productores, habrían cancelado la película pero, como habían hecho ‘El Golpe’ y ‘Dos hombres y un destino’, tenían mucho poder, y pudimos continuar. Steven sólo que tenía que rodarlo todo, cada charla y paseo, sin el tiburón.

Contruyeron tres tiburones: uno para ser grabado de derecha a izquierda, otro de izquierda a derecha y otro para la plataforma, pensado para las escenas en las que sale del agua y ataca. Por desgracia, no todos estaban operativos al mismo tiempo. Muchas veces uno funcionaba, y el resto no.

Me acercaba a Steven y me decía ‘Déjame ver que tiene Bob [Mattey] que funcione’. Bueno, según Bob, el que va de derecha-a-izquierda funciona. Steven miraba los gráficos, y decía ‘Okay, haremos 185 A, B y C’. Si funcionaba, lo rodábamos. Si no, era una prueba. Y básicamente lo hacíamos así toma por toma. Fue muy duro. No se podía culpar a nadie, salvo quizás al estudio.

Al menos el resultado fue glorioso.

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