Si el enésimo retraso de Tenet es sintomático de algo, es de la tremenda inseguridad por parte de los estudios de cine a la hora de estrenar películas en estos tiempos inciertos. En algunos países se esta produciendo la reapertura de salas de cine, pero en Estados Unidos la situación es extremadamente complicada tras el desmesurado repunte de casos. Y ante la falta de un mercado tan importante, los estudios no consideran ahora mismo un estreno, aunque sea internacional.

Algo que John Fithian, presidente de la Asociación Nacional de Propietarios de Cines, considera problemático y va a complicar la subsistencia de las salas en el futuro. Sin películas interesantes que exhibir, van a tener dificultades para atraer al público. Y eso terminará repercutiendo en el bolsillo de los estudios. Por eso urge a estos a que no esperen a que haya un mejor momento en el futuro, porque está muy lejos de suceder:

Los distribuidores deberían mantenerse con sus fechas y lanzar sus películas porque no hay garantía de que haya más mercados abiertos a lo largo del año. Hasta que haya una vacuna que esté disponible de manera extendida, no habrá un 100% de mercados abiertos. Debido a eso, las películas deberían ser estrenadas en mercados donde sea seguro y legal hacerlo y eso abarca el 85% de mercados en Estados Unidos e incluso más en el resto del mundo. Deberían lanzar sus películas y lidiar con esta nueva normalidad. Los estudios probablemente no harán la misma cantidad de dinero que hacían antes, pero si no empiezan a distribuir películas, va a haber un gran agujero en sus balances. Este es un negocio de 42 mil millones de dólares al año. Muchos negocios se conformarían con el 85% de eso en lugar de 0, que es lo que pasará si esperan a que todos los mercados estén abiertos.

Warner Bros ya está empezando a considerar un estreno global diferente con la película de Christopher Nolan. Los rumores ya apuntan a un posible estreno en el resto del mundo a finales de agosto (apuntad el 28 de agosto por si acaso), y un estreno en Estados Unidos en septiembre en caso de que la situación mejore. Sin embargo, estudios como Disney parecen resignados y se preparan para un año perdido, así como la posibilidad de que los estrenos de cine no se produzcan hasta la próxima primavera.

Algo que pone en un aprieto mayor a unas salas de cine que ya se encontraban ante un momento de incertidumbre con el negocio antes de la pandemia. Sin el apoyo de los estudios y de las instituciones gubernamentales, el futuro pinta negro:

Los desafíos económicos a los que nos enfrentamos son muy reales. Sin ayuda adicional del Congreso, las compañías y sus empleados estarán en una muy, muy mala posición. Y no sucede sólo con las salas de cine. Hay muchos, muchos otros negocios con dificultades para sobrevivir a esto.

[Las salas] seguirán existiendo, pero lo harán con unos propietarios completamente diferentes. Muchos tendrán que declararse en bancarrota. Algunos se reorganizarán, otros se plegarán. No tengo duda de que, cuando termine todo esto, los cines estarán más fuertes que nunca y la asistencia volverá más fuerte de lo que estaba antes. Pero si no encontramos una manera de reabrir, se perderán muchos empleos y muchas compañías desaparecerán.

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