El resultado fue glorioso, probablemente la mejor película de la década pasada, pero el rodaje de Mad Max: Fury Road fue extremadamente complejo y hasta conflictivo. George Miller llevó a todo el equipo a rodar en condiciones extremas, tratando de llevar a cabo su megalómana visión para esta secuela definitiva, y las tensiones se acrecentaban. Hasta se ha conocido que sus estrellas, Tom Hardy y Charlize Theron, estaban enfrentados durante el rodaje.

En un perfil muy extenso y recomendable en el New York Times, el equipo de la película recuerda cómo fue la titánica tarea de llevar a cabo la visión de Miller. No todo el mundo tenía claro cómo acabaría luciendo lo que estaban haciendo y cuál era la visión del cineasta, como explica Theron:

Lo que más estaba estaba manejando toda la producción era el miedo. Yo estaba realmente asustada, porque nunca había hecho nada parecido. Creo que lo más duro entre George y yo era que él tenía toda la película en la cabeza y yo estaba desesperada por entenderla.

Theron también explica los problemas de confianza que tuvo durante la experiencia:

Todas estas chicas jóvenes en cierta manera me veían como alguien que solucionaría los problemas que tenían, y esto no es culpa de nadie. Sólo digo esto ahora porque conozco a George y he experimentado esto con George, así que confiaba plenamente en él. Pero también he confiado plenamente en directores cuando no comprendía que estaban intentando hacer y el resultado acababa siendo un desastre.

Hardy también coincide en que había que confiar que todo tendría sentido al final, porque el proceso de rodaje no lo dejaba muy claro:

Debido a todos los detalles que teníamos que procesar y el poco control que cada uno tenía de su propia situación, y lo rápidas que eran las tomas [eran necesarios pequeños fragmentos de historia para que funcionase el montaje final] nos teníamos que mover deprisa, y había momentos en los que era abrumador. Uno tenía que confiar que el cuadro final se estaba sosteniendo.

Director y estrellas acaban teniendo muchos conflictos ante lo incomprensible que estaba siendo la situación. Miller reconoce en la pieza que «debería haber estado más atento» a los actores durante el proceso. Zoë Kravitz recuerda también como Hardy fue especialmente duro con el cineasta:

Tom tenía muchos momentos de frustración, de ira. Charliza también los tenía, pero creo que él era quien más se desquitó con George, y era una decepción ver eso. Pero ya sabes, en cierta manera, no le puedes culpar, porque se pedía mucho a estos actores y había un montón de preguntas sin respuesta.

Otro de los conflictos más sonados fue entre los protagonistas. Theron recuerda cómo los dos tenían problemas para comunicarse a raíz del miedo:

En retrospectiva, no tuve la bastante empatía para entender lo que [Hardy] debía sentir al tener que sustituir a Mel Gibson. ¡Eso es aterrador! Y creo que debido a mi propio miedo, nos poníamos barreras para protegernos a nosotros mismos en lugar de decirnos: ‘Esto es aterrador para ti, y es aterrador para mí también. Seamos amables entre nosotros’. De manera extraña, nos comportábamos como nuestros personajes. Todo se reducía a la supervivencia.

Hardy coincide con dicha apreciación:

Estoy de acuerdo. Creo que, en perspectiva, me ensimismé en mi propia cabeza en muchos aspectos. La presión para ambos fue abrumadora por momentos. Lo que ella necesitaba era que fuera un compañero mejor, más experimentado quizás. Eso es algo que no puedes fingir. Me gustaría pensar que ahora soy más viejo y feo, así que podría estar a la altura.

Y a pesar de todas estas duras experiencias, el reparto reconoce que volvería a hacerlo sin pensarlo. Kravitz lo resume todo así:

Como actúas, haces muchas películas. Algunas son buenas y otras son malas, y en cierto modo tienes que dejar que sea lo que sea. Pero con esta, realmente sentíamos como si pusiéramos sangre, sudor y lágrimas de verdad en ello, y si no hubiera salido bien, habría sido devastador. Ha sido una de las cosas más duras que he hecho en mi vida, pero valió la pena absolutamente, y lo haría de nuevo si George me lo pidiera.

Viendo el resultado, sí, probablemente valió la pena.