Puñales por la espalda, crítica: Asesinato en la mansión de los cretinos

El otro día Rian Johnson, autor de la película de la que vamos a hablar hoy y de otras tantas joyas, compartió esta imagen con motivo del estreno de su película, no sólo por el orgullo que te da ver tu propia creación expuesta al público, sino también por la compañía. Todo producciones originales, a saber: una de gangsters viejunos de Martin Scorsese, una retorcida pieza de Bong Joon-Ho, un drama de Noah Baumbach y una satira sobre nazis de Taika Waititi. En un panorama cada vez más dominado por las propiedades intelectuales, ver una cartelera así invita a tener cierta esperanza (incluso aunque dos de ellas vengan de un servicio de streaming cuyo negocio no es la exhibición en cines).

Que producciones así, a las que podríamos sumar otras estupendas producciones originales como Hustlers o Le Mans’ 66, estén llegando al público es buena noticia, muestra que la audiencia general es menos sencilla de descifrar de lo que muchos ejecutivos creen y que hay interés por algo más que la enésima reinvención tibia de algo preexistente. Y hablando de reinvenciones y de descifrar el pensamiento del público, hablemos de Puñales por la Espalda.

Lo primero que hay que saber de Puñales por la Espalda es que es buena. Muy buena. Algo que no será de excesiva sorpresa para los que estén más al corriente de la carrera de Rian Johnson y algo que cabreará a los que sólo le conozcan por ser el autor de Star Wars: Los Últimos Jedi. El director de Maryland se ha caracterizado siempre por sus particulares y frescos enfoques a cada obra que ha realizado, desde la franquicia más reconocible de todos los tiempos hasta el género noir detectivesco (Brick) o la vertiente de la ciencia ficción de los viajes en el tiempo (Looper). Su mirada siempre ha estado al corriente de las convencionalismos de los géneros que toca, así como de lo que espera el espectador al ver una peli de determinado tipo. Aunque la reacción puede varias, mayormente sus esfuerzos se pueden calificar como éxitos artísticos (mejor no me hagáis hablar de Los Hermanos Bloom, gracias).

Como era de esperar, Puñales por la Espalda es su particular aportación a la vertiente whodunnit del género detectivesco, logrando la particular paradoja de hacer un whodunnit convencional que, al mismo tiempo, no lo es. Sin entrar en detalles, ya que es mejor entrar en esta película conociendo lo menos posible, hay que reconocerle la audacia para jugar con las revelaciones de la trama de manera que despiste al espectador sin necesariamente tratarle con paternalismo. Es más, la propia peli te hace participe del misterio, por lo que es muy divertirlo seguirle el juego a este misterio finamente hilado que es capaz, al mismo tiempo, de jugar con tus expectativas al mismo tiempo que las satisface.

Knives Out (Rian Johnson, 2019)

La mejor manera de mostrar cómo juega con dichas expectativas está en el reparto (esplendido, cabe decirlo), desde actores apropiadamente elegidos para sus respectivos papeles, como los casos de Jamie Lee Curtis, Don Johnson, Toni Collette o Christopher Plummer, hasta elecciones que van a contracorriente del personaje tipo de sus interpretes, destacando a esa especie de Poirot paranoide de Daniel Craig o al perfecto cretino que interpreta Chris Evans. Pero no todo es ser audaz, y el casting encuentra otro hallazgo en Ana de Armas, que sabe cargar con la responsabilidad de ser el corazón de la película.

Pero como en todos los buenos misterios, las intrigas no dejan de ser una brillante excusa para ser el perfecto reflejo de la sociedad actual. Los miembros de la familia Thrombey te los puedes encontrar perfectamente en las respuestas de Twitter de cualquier partido político, mostrando una pluralidad ideológica ante todo conflictiva ante la que todos se olvidan cuando le tocan lo suyo. Los Thrombey son interesados, mezquinos y juegan con una falsa bondad motivada sobre todo porque nunca han considerado otra perspectiva más allá de la suya propia. 

Son muchas cosas pero, ante todo, son ricos dispuestos a pelear con cuchillos si hace falta para no perder aquello que asumen es suyo, aunque no hayan hecho nada para ganárselo. Por eso funciona tan bien el contraste que ofrece el personaje de Ana de Armas, porque muestra que no todo el mundo tiene que acabar consumido y porque realza el carácter de clase de esta sátira social. Pero incluso sin este discurso tan bien hilado, Puñales por la Espalda ofrece un visionado estimulante y divertido, lo que lo hace una peli idónea para estas fiestas. Y producciones tan originales y frescas merecen un público que las apoye.