Quien a Hierro Mata, crítica: Perdónanos padre, somos pecadores

Pasar de poner en tu banda sonora a Héroes de Silencio a poner a Yung Beef puede parecer un movimiento carente de coherencia estilística, pero sólo un maestro puede hacer que dicho movimiento funcione y tenga sentido dentro de su libro de estilo. O hacer coincidir al mencionado Young Beef con Julio Iglesias en el mismo film. Nunca se siente un cambio forzado, sino una evolución natural del mismo modo que pasar del terror sobrenatural al thriller costumbrista y negro.

Lo cual es motivo de celebración para los que se temían que el salto de Paco Plaza del terror puro y duro al thriller ibérico no fuera más que un movimiento academicista que le diera cierta patina de respetabilidad que no suele darse tan fácilmente a un director de fantástico. Aunque él ya lo lograra con Verónica (2017), un drama adolescente sobre el trauma y el tener que crecer demasiado rápido escondido en el interior de una peli de posesiones, y con la que el director valenciano se granjeo unas cuantas comparaciones con un maestro del terror y el cine espectáculo actual como James Wan.

Hay bastantes más conexiones de las que pueda aparecer entre la historia de una joven vallecana de los años 90 y la del enfermero gallego que protagoniza Quien a Hierro Mata. Plaza aprovecha a la perfección los recursos a su disposición para mostrar la auténtica soledad que sienten sus protagonistas, incapaces de poder abrirse realmente con su entorno sobre el viaje emocional que están viviendo (por razones diferentes), al igual que siempre deja presente la huella del trauma por la pérdida de un ser allegado y como esta marca en su interior condiciona sus existencias. Ayuda tener interpretes tan soberbios como Sandra Escacena y Luis Tosar para presentar esos viajes internos de sus personajes.

Pero no sólo es fascinante ver a Plaza retratando el descenso a los infiernos de sus protagonistas, sino cómo es capaz de hacerlo con herramientas diferentes. Quien a Hierro Mata se une a la estirpe de thrillers españoles que hemos recibido este último lustro (La Isla Mínima, Tarde para la Ira) pero lo hace tirando de referentes diferentes, recordando menos a Rodrigo Sorogoyen y más a Park Chan-Wook. La influencia del thriller surcoreano hace que forme una extraña hermandad con Tu Hijo (Miguel Ángel Vivas, 2018), una de las tapadas del año pasado con también una palpable influencia oriental.

Quien a Hierro Mata (Paco Plaza, 2019)

El resultado acaba obteniendo resultados diferentes a todos los mencionados en el anterior párrafo. Incluso su manera de tocar el narcotráfico gallego, un elemento que funciona más a la hora de meter la película en un universo particular aunque tangible que como trama paralela, no te lleva a pensar en otras producciones que han tocado el tema (El Niño, Fariña). La mafia se despliega como una sombra que se mete hasta el interior de cada uno de los personajes que encontramos en este poblado gallego.

El manejo de la tensión, cocida sin prisa y a fuego lento, nos acaba conduciendo irremediablemente a una serie de momentos genuinamente aterradores. Sin recurrir a elementos sobrenaturales, Plaza nos conduce de la sensación de inquietud a las tinieblas más temibles, dejando por el camino otro retrato costumbrista tan cuidado como cabría esperar de uno de los directores de REC (2007), retratando una Galicia que se siente siempre real. A ello contribuye el acertado ejercicio de casting donde todos dan con la nota correcta, destacando al tristemente fallecido Xan Cejudo, brillando con uno de los papeles más complicados de la película, y a un Enric Auquer que aporta registro a un personaje que podía haber sido fácilmente insoportable pero acaba siendo uno de los anclas emocionales del film.

Que Plaza no sólo salga airoso de este ejercicio sino que salga reforzado como uno de los mejores directores de España demuestra que la comparación con James Wan hace unos años no sólo viene por ser tremendos directores de género. El valenciano sabe aprovechar los puntos fuertes del guión que le entregan Jorge Guerricaechevarría y Juan Galiñanes, conectando lo que tiene que contar esta historia con sus claves temáticas y entregándosela al espectador de una manera que confía siempre en el mismo al mismo tiempo que tiene en cuenta sus necesidades, sabiendo cuándo y cómo manipularle. Por todo eso, Quien a Hierro Mata es un acierto rotundo.

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Quien a Hierro Mata
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