Colleen — Captain of None

Son muchas las veces en las que somos capaces de concebir la música como un viaje a rincones a los que quizás nunca podremos llegar, pero son menos los momentos en los que no todo eso es fruto de nuestra imaginación o nuestras ganas de evasión, y de verdad en la música que estamos oyendo hay un influencia directa de culturas que están a miles de kilómetros o de épocas pasadas de las que otros han dejado constancia. La música de la multiinstrumentalista francesa afincada en San Sebastián, Cécile Schott, escondida bajo el nombre artístico de Colleen, está sin lugar a dudas en ese grupo no tan extendido de músicas que reflejan de una forma muy fiel pero muy particular a la vez, influencias lejanas y diversas que nos transportan de forma inmediata e impredecible al lugar del que han surgido.

Volviendo a nacer

En el año 2013, volvimos a saber de ella después de un parón de seis años que ella misma definió como una parte fundamental y necesaria para poder continuar su carrera creativa en la música. Dejó que su cuerpo tomase las riendas y volvió en el momento en el que estaba preparada, con el álbum The Weighing Of the Heart, cogiendo el rumbo que le dictaban sus pasos y sus gustos en ese preciso instante, abriendo sus interpretaciones minimalistas a nuevas influencias que modeló de forma cercana y cálida. Con ese trabajo, que pasó inadvertido por entonces, solo estaba abriendo el camino para lo que estaba por llegar, Captain Of None (Thrill Jockey/Popstock!, 2015), un disco de pop experimental que bebe de la música africana, de las técnicas del dub, de instrumentos renancentistas y de los atrevimientos de su creadora, que se ha lanzado por primera vez a cantar y conseguir así piezas mucho menos impenetrables.

Un álbum con canciones muy elaboradas, que encuentran su fuente de inspiración en las técnicas del dub para crear una música llena de dinamismo

Captain Of None es posiblemente el álbum más impactante que Colleen ha firmado desde que debutó con aquella elegía a su hermano fallecido, Everyone Alive Wants Answers. Sus canciones siguen creciendo a partir de estructuras repetitivas que van adoptando variaciones y adornos, como ya lo hacían entonces. Pero en esta ocasión, el mayor atrevimiento de Schott ha sido convertir la viola de gamba (un instrumento barroco con cuerdas hechas de tripa) en el instrumento central del álbum y usar por primera vez su propia voz y letras en algunos temas, cantando historias sobre la mente y el corazón humanos. El que es el álbum más melódico de su repertorio, está habitado por canciones delicadamente elaboradas, que encuentran su fuente de inspiración en las técnicas del dub: los efectos de sonidos electrónicos y el uso del eco y del delay para crear una música llena de dinamismo.

La manera en que utiliza instrumentos clásicos para configurar melodías modernas es, sin duda, llamativa e interesante

El instrumento principal, el que ha elegido para ser el hilo conductor de todo el álbum, es, como hemos dicho, la viola de gamba, un instrumento del que se dice que es el que más se asemeja al sonido de la voz humana pero que hoy en día es muy raro que escuchemos fuera de conjuntos instrumentales de música antigua. La viola resuena a lo largo de todas las composiciones, pero en lugar de usar el instrumento de una manera tradicional, y viéndose muy influenciada por la música africana de diferentes ciudades, géneros y épocas, Schott sintoniza la viola da gamba como una guitarra o le da peso como instrumento de percusión, haciéndola sonar y resonar sobre sí misma de una forma nueva, con un sonido profundo y no convencional dentro de un álbum experimental, con el que crea una atmósfera adictiva y llena de calma.

6/10

Aunque la influencia de la música jamaicana es sutil, su impacto se siente en todo el disco. Impresionada por la variedad y la intensidad de esa música, Colleen plasma el acercamiento a este estilo musical en canciones como ‘Eclipse’. También está presente su amor por Augustus Pablo en ‘Salina Stars’, tema en el que Schott utiliza la melódica, un instrumento que ha tocado durante años, pero que hasta ahora nunca había utilizado en sus álbumes.Otras canciones como ‘This Hammer Breaks’, son el ejemplo más claro del nivel de experimentación y novedad que Colleen ha querido perseguir en este proceso creativo. La manera en que utiliza instrumentos clásicos para configurar melodías modernas es, sin duda, llamativa e interesante. Su capacidad para enlazar elementos tan dispares de una forma sutil y delicada, es la que consigue que el álbum tenga una consistencia convincente que por momentos consigue sobrepasar su máximo inconveniente, nuestra incertidumbre ante lo que estamos escuchando y su monotonía en los sonidos y las formas. Porque lo que está claro es que no hay muchas referencias a las que acudir cuando pensamos en la música de Colleen, y esa exclusividad su mejor virtud.

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