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Aathma — Avesta

Es hora de creérselo


Parece casi mentira a estas alturas del partido, ya metidos en 2017, pero aún nos asombramos de sobremanera cuando nos topamos con algún talento especial dentro de nuestras fronteras, como si nos costase creer que de nuestro país puedan salir bandas que no tiemblan a la hora de ponerse frente a frente con otros talentos internacional. Y ya llevamos unos cuantos discos asombrosos y grupos alucinantes de un tiempo a esta parte, así que igual toca empezar a creérnoslo un poquito.

No sólo por la irrupción repentina de enormes talentos, sino también por aquellos que van subiendo peldaños poco a poco hasta llegar a la puerta y, directamente, tirarla de un empujón. Es el caso de Aathma, un trío de doom metal de Madrid que ha optado por ir creciendo paso a paso, disco a disco, hasta que nos ha tocado rendirnos ante ellos con la publicación de su tercer álbum de larga duración.

Y aunque en términos generales pueda hablarse de una banda que mantiene ciertas constantes sonoras -el denso doom, los potentes detalles sludge- son los detalles y el tono los que marcan la diferencia de Avesta (Odio Sonoro, 2017) con la anterior obra del trío capitalino. El grupo echa una mirada al pasado, a las raíces, al manantial que lo originó todo, para dar el paso adelante que muchos esperábamos de ellos.

El músculo y la contundencia del doom permanecen en todo su esplendor, pero en las composiciones de Aathma se aprecia una mayor querencia por el gancho y por el riff sabbathiano que se clava en tu memoria y ya no se te despega. Ya no es sólo avasallar al oyente con una oleada de instrumentos pesados, sino conquistarlos a través del detalle, la inspiración compositiva y los acordes y berridos memorables.

Algo que pueden parecer detalles menores, pero son los que ayudan a dar el salto que dan con las seis canciones de Avesta, donde sólo dos bajan de los seis minutos de duración pero ninguna llega a hacerse pesada. El grupo combina frenetismo con firmeza sonora, mostrando una fabulosa coordinación entre sus instrumentos que deja pasajes absolutamente sublimes u otros que te dejan totalmente alucinado y a su merced. Y entre los elogios cabe dedicar un espacio a la voz de Juan Domínguez, muy dinámica y acertada tanto cuando saca su lado melódico como cuando opta por los guturales.

Con discos como Avesta, como para no empezar a creernos que a nivel de grupos no tenemos tanto (o nada) que envidiar a los de fuera. Un trabajo de doom metal de esta calidad sería (o debería ser) fuertemente aplaudido, porque Aathma no sólo han dejado florecer todo el talento que tenían dentro, sino que han dado todo un golpe sobre la mesa en la escena metal. Ojalá el golpe resuene.

8,17/10

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