Dos años después, Nicolas Jaar vuelve a resucitar Against All Logic, un proyecto bastante más interesante que el que tiene con su nombre de pila —y quizá de ahí que haya optado de nuevo por este, que da más juego—, y que otra vez parece tratarse de otra recopilación de temas producidos en varios años, esta vez, 2017-2019 (Other People, 2020). En un periodo más corto, así que puede que realmente le haya cogido más el gusto. Sea como fuere, muestra a un Jaar más expeditivo, que esta vez sale más allá del elegante y finísimo deep house que vertebraba 2012-2017 (2018, Other People). Una larga sombra que sortea tenazmente.

Si bien como Nicolas Jaar su trayectoria en largo al menos acaba siendo una cosa más encorsetada y con menos texturas, con Against All Logic todo eso se difumina. Después de un primer trabajo fantástico, repleto de curvas irresistibles y retazos de funk añejo buenísimos, en este segundo largo amplía el foco para discurrir por terrenos que discurren por el techno, tendencias urbanas y algo de incluso IDM. En cualquier caso, el común suelen ser esas melodías coloridas o escapistas, brumas que impiden ver cuántos son los cimientos sonoros de este proyecto sumamente interesante que está edificando. Parece claro que es su aka destinado a experimentar, a superar las piedras puestas en el álbum anterior, empapándose de las tendencias actuales en liza. Por eso 2017-2019 nos muestra la paleta de un pintor que cada vez utiliza más colores y más mezclas, de momento siempre con resultados que gustan incluso a los de fuera del nicho. Características que hacen al proyecto muy interesante.

Una vez contextualizado el potencial de lo que tiene entre manos el productor chileno-estadounidense, hay que reconocer que era difícil superar o igualar su trabajo de 2018, y seguramente no lo consiga, pero porque aquél fue un álbum bastante redondo. Del entonces homenajazo al house, funk e incluso al Disco, con una perla final, este es un álbum casi plenamente contemporáneo, donde las miradas al pasado únicamente están en las influencias y no en la reconstrucción moderna de esos géneros. Pero rápidamente logra su golpe de efecto para captar tu atención con esa ‘Fantasy‘ en la que samplea a Beyoncé y la embute en una habitación de electrónica lo-fi con pequeños navazajos melódicos marca de la casa. Porque está en su ADN, como rápidamente saltará a la vista en ‘If Loving You is Wrong‘ con esa balsa de aceite a mitad de camino entre el soul y el microhouse.

Ampliando el espectro

Un ADN del que no quiere escapar y es importante que así sea; una personalidad que se mantiene siempre, en su anterior largo de una forma muy explícita y aquí combinada con otros estilos y tamices más escurridizos en los que también apuesta más por la percusión, cuando no por sonidos más agresivos. Ahí está el desarrollo introspectivo de ‘With an Addict‘ con las texturas finales o la virulencia que transmite el corte de Lydia Lunch. En definitiva, Jaar ha apostado por una genuina combinación de ambos lados, exaltando partes más viscerales en percusión y bajos, pero también pasando por elementos techno más corrientes como el de ‘Deeeeeeeefers‘, con matices elocuentes marca Border Community, que también están presentes en los pasajes idemeros de ‘You (forever)‘, donde algún vocal huele y mucho a Burial. Una faceta creativa a la que le ha roto las paredes para salir de esa parte más housera, y que está implícitamente en esas melodías oníricas (‘Penny‘) que también tienen presencia en el disco.

Así pues, Against All Logic ha jugado a dos caras y la jugada le ha salido bastante bien, mostrando el recorrido que tiene este proyecto y su talento, ampliando las coordenadas sonoras del debut, que se quedaba más en los clásico, pero de qué forma, eso sí. Es por esto que quizá este 2017-2019 esté por debajo del primero, pero se acerca bastante a él y se ven muchos detalles y texturas dentro de cada canción, de los múltiples recovecos que el productor puede explotar en el futuro. Desde Border Community hasta el deep house señorial, pasando por techno más ambiental o sonidos más urbanos. Tiene para elegir y hay aptitud de sobra.