Hace unos días proponíamos una lista de temas relacionados con el ambient y derivados como el drone, así como aquellas propuestas que lo tocan tangencialmente como algunas de IDM. Dentro de esas, cómo no, el ya extinto proyecto asturiano LCC, que con dos álbumes en Mego, mostraron que aquí también se factura un gran ambient. Ahora, la mitad del dúo, Ana Quiroga, que ha estado ocupada con sets varios y alguna producción bajo el alias de NWRMNTC, se estrena en solitario con su primera referencia bajo su nombre, Three Preludes.

Se trata de una obra creada para una colaboración con Pedro Maia para The 20/19 Project, imágenes de la naturaleza basadas en ‘Aspect’ de Emily Richardson. Son tres piezas que recogen grabaciones de campo, algo que no le es nuevo y que ya hacía desde la etapa en que su dúo era conocido como Las CasiCasiotone. Según explica Quiroga, son grabaciones captadas en el sureste del condado de Kent (Inglaterra), inspiradas en la melancolía de los ecos humanos de la Primera Guerra Mundial. Como todo trabajo ambiental, las evocaciones tienen un papel fundamental, y aunque en la descripción de este EP ya puede que te teledirija a las sensaciones que describe, su poder de libre sugestión sigue intacto.

En ‘Prelude I‘, a partir de una línea ambiental vertebrada básicamente por un drone vocal, a la antigua usanza, técnica que ya practicaba Brian Eno en los 70s con aves de fondo, empieza a asomar esa gran sensación de escapismo que revolotea durante la referencia. En el siguiente corte, ‘Prelude II‘, el corte coge el relevo del anterior para meter una pequeña base que aumenta la intensidad, con entrada del teclado, lo cual rememora a alguno de los grandes temas del debut de LCC. Se nota por tanto la manufactura de Quiroga, aunque sea una referencia más centrada en la grabación de campo y en ejercer de banda sonora. Secciones vocales que se evaporan y un leve in crescendo a mitad de camino, con unas pulsaciones que bien podrían retrotraer a cierta tensión tras la adrenalina descargada en esa batalla de la IGM, con el sonido de las gaviotas en la orilla.

El único pero del EP sin duda es el minutaje, tres piezas que se hacen cortas —obvio si hablamos de preludios—, cada una recogiendo el testigo de la anterior y desarrollando cada vez más el discurso, lo cual desemboca en una ‘Prelude III‘ que ya llega a tener algún coletazo de mayor virulencia drone, aunque contenida, mientras las reverberaciones chocan contra unas secciones vocales, casi celestiales, que se pierden entre el aire. Y para nuestra suerte, en los oídos. Un trabajo corto pero inspirador, que muestra las buenas artes de Quiroga, tanto en esa grabación de campo como en su simbiosis con patrones clásicos ambientales como los mencionados (notas arrastradas hasta el infinito, vocales fantasmagóricos, sugestión…). Lástima que se haga tan corto, aunque eso sí, nos vuelve a recordar la calidad del producto patrio. Y por supuesto, que quizá llega el momento de publicar un LP después de años de travesía por la casa Mego y otros proyectos y colaboraciones, viendo el resultado de este notable aperitivo. Una pequeña muestra del mejor ambient español.