Bala — Lume

Las gallegas siguen reduciéndolo todo a cenizas


Un mechero encendido acercándose a la punta de la lengua. Sentir el dolor, casi inaguantable, y sentirte irremediablemente atraído por él. Aún así, el reflejo de apartar cualquier zona con un tacto sensible del fuego está ahí. Por mucho que te gustase disfrutar del momento más tiempo, es casi irremediable apartar la mano de cualquier lugar que suponga un peligro. Esa sensación dura tan solo un suspiro.

Entre fuegos y sensaciones impactantes, intensas y breves siguen moviéndose Bala. Tanto su portada como el nombre de su segundo disco (fuego, en gallego)suponen una declaración de intenciones, por otra banda, ya conocida: han vendio a plantar fueto a todo lo que ven a su alrededor. A reducirlo todo, bueno o malo, a cenizas. Eso es Lume (Matapadre, 2017).

Si en su debut ya nos dejaron sin palabras, como padeciendo el típico post-traumático de aquel que asiste a algo apartado de la normalidad, algo realmente impactante, Lume sube la apuesta. Si antes existía poco hueco para la especulación, aquí desaparace por completo. Si antes todavía encontrábamos algún tema como el brillante ‘A.S.A.B’ en el que la tormenta cedía un poco, aquí los truenos se muestran incansables e implacables.

Anxela y Violeta, guitarra y batería en mano, se fueron a los estudios Ultramarinos para, de la mano de Santi García y Cal Pau Recordings, dar vida a estos nueve temas que van alternando el castellano, el inglés y el gallego en sus discursos. Un discurso con vertientes más metaleras que en sus primeros días, y que prometen, por seguir con la misma apuesta, prender fuego a todas aquellas salas que alberguen sus muy recomendables conciertos. De momento, fechas confirmadas por toda España, además de Australia y Japón, lo que viene a confirmar las ambiciosas expectativas que depositamos en ellas en un inicio.

Lume te escuece por dentro, y te va desintegrando al ritmo de la ya conocida ‘Colmillos’ o de una ‘Omertá’ que penetra tu cerebro para infectarlo irremediable y perennemente. Todo ello a muerte, aunque no lo quieras ver. Bala le da una bofetada a los que dudaban de la consistencia del proyecto, y se confirman como una de las bandas más interesantes de las surgidas en el panorama nacional en general, y en la enormemente prolífica escena gallega en particular.

‘Liar’ convierte a Bala en lideresas de algún tipo de secta de indudable atractivo, con inicio de canto onírico y desarrollo de la misma potencia e intensidad de siempre. Cantan en ‘Luces’ que ya no queda tiempo para casi nada, si acaso para alguna última voluntad. Como si tuviésemos que andarnos con prisas, si contemplaciones, dejándolo todo a la vista cuanto antes y dejándonos, como siempre que hablamos de Bala, con ganas de más. Lume vuelve a conseguir que, apenas lo hemos acabado, necesitemos más dosis de lo nuestro. Y así estamos, aguantando el mono hasta que las jefas del polígono decidan darnos un poco más. Mientras, procedan al pogo al son de ‘Vives’.

7,93/10

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