Beastie Boys – Licensed To Ill (1986): macarrada adolescente

Es absurdo esperar que todas las obras artísticas resistan el paso del tiempo, incluso para los propios autores. Aun así, hay cosas que anclan al disco en su momento y obligan a replantear el contexto. Los mismos Beastie Boys parecen mostrarse conscientes del hecho hablando de Licensed To Ill estos días y durante su documental. Hay cosas que lo mantienen como un pelotazo, pero alrededor de él hay también cosas que complican su valoración al hacer una revisión de su discografía como estamos haciendo.

Por supuesto, son aspectos muy relacionados con el espíritu seguido por el grupo y plasmado en el disco, abiertamente satírico y lleno de fervor juvenil. Obviamente no podían predecir que cosas como ‘Girls‘ no iban a envejecer especialmente bien, pero está en consonancia con la intención inicial de llamar al disco Don’t Be a Faggot. Beastie Boys querían lanzar tantas pelotas al muro que no terminaban de ver si iban a darle a alguien en el camino o si estas les iban a rebotar. Ellos mismos ven estos errores como inconsciencia adolescente (apenas habían llegado a la adultez cuando salió el disco).

También está la compleja relación mantenida posteriormente con Rick Rubin y Russell Simmons, los dueños de Def Jam que sacó el álbum, ya relatada en el citado documental. No es complicado ver cómo los propios creadores pueden ver con cierto amargor el disco, por mucho cariño que le tengan, especialmente cuando poco después se vieron empujados a ser aquello de lo que precisamente se burlaban. Cosas de ver cómo eres un adolescente más de Brooklyn que admira a los Run-D.M.C. y de repente se topa con todo el mundo a sus pies.

Pero vale la pena considerar que ese empuje y energía adolescente es justo lo que hace a Licensed To Ill un disco todavía fresco, ágil, rabioso y divertido. Los MCs casi se pisan entre ellos, pero tienen ya una dinámica perfecta entre ellos, sus rimas no pierden ingenio ni colmillo, los samples son inspirados y muy atinados (de Black Sabbath a Barry White, con varias paradas por Led Zeppelin y Trouble Funk) y hasta invitados como Kerry King de Slayer encajan como un guante. En un primer disco ya lograban estar tan atinados como sus adorados Run-D.M.C. el mismo año que sacaban su particular obra maestra, Raising Hell (también producido por Rick Rubin y con muchas similitudes en intenciones y espíritu).

Aunque se haya descontextualizado su intención, la fuerza de ‘Fight for Your Right‘ sigue siendo demoledora e incontestable. La patada en la puerta con la que abren en ‘Rhymin & Stealin‘ apabulla. A ‘She’s Crafty‘ se le cae el flow de los bolsillos. Con ‘Hold It Now, Hit It‘ condensan casi toda su idiosincrasia. ‘Brass Monkey‘ es una fiesta. Y, por supuesto, ‘No Sleep till Brooklyn‘ es una macarrada maravillosa con tanta energía que podría iluminar una ciudad.

Hay mucho que hace a Licensed To Ill un disco de 1986, pero escuchándolo hoy día sigue siendo el disco de un trío de chavales que quieren comerse el mundo y con el talento, ingenio y herramientas necesarios para ello. Un disco que exuda creatividad por cada uno de sus poros, además de unas incontenibles ganas de pasarlo grande. Unas ganas de pasarlo en grande que resultan contagiosas y hacen imposible no amarlos (al disco y a ellos). Y esto sólo sería el comienzo de uno de los grupos más creativos y atrevidos del hip hop.

Revisión Beastie Boys en Hipersónica

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