Biffy Clyro — Opposites: desprendiendo mal olor en las distancias cortas

Muy poco se habla de los Himba. Sí, muy poco. La optimización que hacen de los recursos con los que cuentan a su alrededor les ha llevado a ser objeto de estudio por parte de multitud de antropólogos procedentes del ‘mundo civilizado’. Supongo jamás habréis oído hablar de ellos, pero creo que más de uno sí que conocerá cuál es la práctica que les ha hecho famosos a ellos y a otras muchas tribus africanas.

Originarios de las zonas áridas del norte de Namibia, aún mantienen costumbres nómadas debido a la ausencia de agua y a los movimientos migratorios de los animales que suelen ser sus presas. Su carácter itinerante les ha llevado, durante miles de años, a tener que adaptar sus costumbres a tal hecho, lo cual les ha llevado a desarrollar una ‘curiosa’ técnica para levantar poblados de una forma impresionantemente veloz, sin que por ello sus construcciones tengan que ser débiles o inestables. Esta falta de agua y de los materiales que en el primer mundo poseemos les ha llevado a tener que recurrir a lo más primario tanto para alimentarse como para poder mantener en pie sus construcciones, jugando el ganado vacuno, al que tienen una especial veneración, un papel fundamental.

Biffy Clyro y la optimización de los recursos

Mucho se ha hablado de Biffy Clyro, su Punk Rock en inicio primario pero que se ha ido ‘enrevesando’ poco a poco les ha llevado a ser una de las bandas con más tirón en esto que llamamos la música mainstream, llegando a, en boca de muchos, amenazar el trono de Muse en esa categoría tan execrable como el Rock de estadio. Muchos de vosotros habréis oído hablar de ellos, y supongo, que muchos de vosotros lo habréis hecho para bien, sobre todo si echáis de vez en cuando un vistazo a alguna de esas publicaciones que prestan atención al Rock de consumo rápido y sin complicaciones.

Originarios de la fría y húmeda Escocia, aún mantienen los esquemas del Punk como eje de una propuesta que poco a poco ha ido perdiendo perdiendo fuerza para adaptarse, de forma exitosa, a las exigencias de un público potencial que, gracias a esta evolución, cada vez se va haciendo más amplio. Sin embargo, la pervivencia de su esencia Punk les ha permitido mantener con cierta holgura a sus seguidores más antiguos, jugando en este objetivo un papel importantísimo la base rítmica de su música, la cual a pesar de contar solo con tres miembros y elementos (bajo, batería y guitarra) es bastante eficaz. La sencillez se ha mantenido como el eje de una propuesta musical primaria pero efectiva, la cual cuenta con el gancho suficiente como para llamar la atención de paladares que buscan una propuesta sencilla y de consumo rápido, jugando el ritmo marcado por la batería tocada por Ben Johnstonn un papel destacado.

Excrementos y manteca de vaca, el adhesivo que mantiene en pie a la tribu

Y es que es gracias a las vacas con las que conviven, desplazándose cientos de kilómetros si es necesario en busca de agua o comida, que los himbas han logrado sobrevivir a la dureza del clima del territorio en el que viven. Asediados por guerras civiles y por la explotación de los recursos naturales de las tierras que recorren, los himbas han logrado desarrollar una técnica sorprendente para poder levantar y mantener en pie sus casas a pesar de utilizar lo más primario para construirlas. Es el excremento de vaca el material que, sustituyendo al cemento, utilizan para solidificar y unir las ramas, pieles y demás elementos que utilizan para dotar de solidez a paredes y techos, permitiendo de este modo que las mismas se levanten rápido y que no suponga un trauma el tener que abandonarlas en caso de traslado a otra zona.

Lo que aparentemente nos puede parecer una asquerosidad, para los himbas es algo de lo más común, habiéndose acostumbrado a convivir con la fetidez de los excrementos del ganado, la cual sólo es perceptible en el momento en que los mismos están frescos, pasando totalmente desapercibidos una vez han adquirido la consistencia que los himbas buscan para que sus casas se mantengan en pie. Si tenemos la oportunidad de visitar un poblado himba, unas semanas después del levantamiento de las viviendas, no encontraremos rastro de esta práctica a menos que hagamos una inspección minuciosa de las construcciones, aunque la veneración que hacen a sus vacas pueda levantar alguna sospecha.

Jugando a ser lo que no son

Y es que es gracias a la sencillez de la base rítmica de su música, que han logrado calar con tanta facilidad en la preferencia de un sector importante del público. En tiempos en los que el consumo rápido y la futilidad se han hecho norma, Biffy Clyro han sabido jugar con inteligencia sus armas, sorprendiendo a propios y extraños el éxito de una propuesta que, en Opposites, se ha expandido pero ha mantenido sus constantes iniciales. Son la velocidad en los riffs y la batería, la melódica voz de Simon Neil y la omnipresencia de pegadizos estribillos los elementos que, a pesar de no mostrar la solidez de otras bandas, han permitido que Opposites sea uno de los discos más exitosos en este 2013.

Lo que aparentemente puede parecer un paso hacia una propuesta más compleja, Opposites es un disco doble y consta de 20 canciones, no es más una repetición hasta la extenuación de una fórmula que les ha dado un buen resultado en anteriores discos pero que ahora se ha llevado hasta el extremo sin temer las consecuencias del evidente empacho. Si intentamos hacer una escucha de Opposites de forma profunda y analítica (todo ello con el testamento preparado por si acaso) veremos que el paso que Biffy Clyro han dado este año es algo similar al que dieron Green Day con American Idiot y 21st Century Breakdown, un paso hacia una evolución que por poco natural es imposible creérsela.

En una simple aproximación puedo entender que temas como ‘Different People’ o ‘Biblical’ gusten al que es su público potencial, el cual no es conocido por un consumo musical especialmente sesudo. Sin embargo, si rascamos un poco más allá de la superficie, no es complicado encontrarse con determinadas taras que lastran al conjunto de forma alarmante. El disco da sensación de haber sido alargado de forma totalmente innecesaria, no me creo que sea necesario un disco doble y 20 temas para captar la atención de un público adolescente o postadolescente. La mayoría de los temas, aparte de tener una estructura muy similar apostándolo todo al omnipresente estribillo, cuentan con graves errores en forma de transiciones e incorporación de elementos de toda índole que hacen que la coherencia compositiva, algo casi implícito en el Punk por su sencillez, se convierta en una quimera en todo el metraje del disco, aparte de que hace que el mismo no transcurra con la fluidez que se le debería presuponer.

Ante la ausencia de agua toca enmascarar los olores

Otra de las cuestiones que ha hecho famosos a los himbas es lo referente a las costumbres relacionadas con el aseo. Debido a que el agua es un bien con el que normalmente no cuentan, tienen que enmascarar los olores corporales para que las relaciones interpersonales puedan desarrollarse con cierta naturalidad (los hombres himbas son polígamos y deben ‘cumplir’ con todas sus mujeres de forma obligada). En esta labor las vacas vuelven a jugar un papel importante puesto que es, gracias a su manteca, como las mujeres himbas consiguen crear unos ungüentos que, una vez untados por todo el cuerpo, lograr neutralizar cualquier olor y cumple el papel del maquillaje, dotando a la piel de las mujeres de un ‘atractivo’ color rojizo.

Gracias a la fama que los himbas han ido adquiriendo estos últimos años tras múltiples expediciones y estudios por parte de famosos antropólogos, sus poblados cada vez reciben mayor número de visitas, habiéndose convertido en objeto turístico contando ya muchos de los poblados con guías que explican de forma clara todas y cada una de las costumbres de su pueblo y permitiendo al visitante la inmersión en la vida cotidiana de la tribu. Obviamente ellos están sabiendo aprovechar las ventajas que su popularidad les está ofreciendo en estos últimos años. El temor está en que, por culpa de su popularidad, esa cultura milenaria relacionada con el excremento y la manteca de vaca, se acabe perdiendo o banalizando. La presencia de determinados objetos propios del primer mundo en sus poblados, nos hace temer lo peor.

Aparentar ser arriesgado no es serlo

El principal argumento que los fans de Biffy Clyro esgrimen para defender un álbum como Opposites es que con este disco se han vuelto serios, que han madurado. Debido a que el Punk no es un género que permita composiciones complejas ni la incorporación de múltiples elementos que enriquezcan una propuesta musical, los escoceses han intentado enmascarar la presencia del Punk pretendiendo darnos a entender que están cerca de abandonarlo. Sin embargo, esta labor de maquillaje no pasa de eso, maquillaje, quedando en múltiples ocasiones descubiertas las carencias de una banda que este 2013 ha intentado ser más de lo que realmente es y de lo que puede ser, olvidándose de sus propias carencias y de las características del género en el que más comodamente se mueven.

2.5/10

Obviamente han conseguido su objetivo, el cual no es otro que vender todo el papel de cara a sus conciertos alrededor de todo el mundo y convertirse en protagonistas de multitud de publicaciones que tienen como objeto el Rock de consumo más rápido. Sin embargo, lo han logrado gracias a un disco que tiene mucho de maquillaje y de apariencia y poco de poso y contenido perdurable (si esto es madurar prefiero tener 20 años toda la vida), aparte de que en las distancias cortas desprende un olor nauseabundo. Ahora mismo Biffy Clyro están en la cresta de la ola y es de valorar, sin embargo, su público objetivo actual es probablemente el más caprichoso por mucho que sea el menos exigente. El tiempo dirá si el paso que acaban de dar es equivocado o acertado. Yo y mi atuendo de pitoniso nos decantamos por la primera opción.

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