Bon Iver – i,i: a ver, guay, pero me aburro.

Bon Iver - i,i

He acabado de leer un libro estupendo. Debería decirlo así, aunque la verdad es que me ha gustado menos de lo que me gustaría que me hubiese gustado. La autora tenía una prosa seductora, una imaginación absolutamente iluminada pero, con todo, creo que en ocasiones las metáforas eran excesivas y costaba seguir el hilo de la historia. Yo, aquí donde me veis, soy más de un lenguaje directo, sin demasiadas frases interminables. Dime de qué presumes y te diré de qué careces, ya. A veces los delanteros se pierden, les sobra el último regate y el gol probable acaba viajando al lugar de las ocasiones perdidas. Tontamente. Un mínimo detalle separó la obra de arte perenne del artefacto excesivamente cargado.

Justin Vernon, vestido por tercera vez con el traje de Bon Iver en aquel notable 22, A Million en el que mandó su voz al carajo adornándola con juegos de vocoder por momentos desconcertantes y que amenazaron la credibilidad conjunta, gira la tuerca un poco más en este i,i (hay que ver lo complicado que es este hombre para algunas cosas y lo ridículamente simple que llega a ser para otras).

Este giro de tuerca es inicialmente engañoso. i,i (Rough Trade, 2019) se comporta momentáneamente como una vuelta al pasado. La voz de Vernon de nuevo protagonista, de nuevo acompañada de adornos de estudio que le dan forma, aunque más cercana a una realidad reconocible. Te encuentras en un camino algo oscuro, en medio del bosque y repleto de hojas caídas que anuncian el otoño. Pero es un camino que conoces, por el que andas con más soltura que cualquier otro iniciado en el terreno. Estás tranquilo en un ambiente repleto de desasosiego.

Mientres todos los Bon Iver que conoces se van mezclando en distintos porcentajes para crear este nuevo, tú te limitas a disfrutar de canciones, tan delicadas, poéticas y hermosas como siempre. Sea cual sea el ornamento que nos lleve a esa belleza. Aquel encanto inicial y extraordinariamente desnudo del For Emma, Forever Ago, casi olvidado hasta que ahora canciones tan maravillosas como ‘Marion’ (también ‘Holyfields’) lo rescatan con maestría. O expediciones más recentes pero igualmente bien acuñadas: ‘iMi’ coqueteando con bases más cercanas al hip-hop o la magnífica ‘Naeem’, para mí, de largo, el mejor corte del disco.

Este análisis nos llevaría a un terreno conocido: el nuevo disco de Bon Iver vuelve a estar bien. Vernon siempre suelta detalles que nos tuercen el gesto, pero si nos quitamos la careta del cenizo que llevamos tatuado, su buen hacer es indiscutible. Hasta hoy.

Porque con todas las cosas buenas y ya conocidas previamente, i,i nos trae noticias desagradables. La primera, es que hay canciones muy jodidas de defender. Desde ‘U (Man Like)’, excesivamente edulcorada y limpita, ideal para anuncios llenos de bebés o para sintonía de entrada de boda de oro de tus abuelos a ‘Sh’Diah’ y esa sección de vientos que escuché por última vez en el spa en el que me pusieron musiquilla de fondo mientras olía a humedad mentolada. Buena parte de esos momentos están reunidos, además, en el último tramo del disco, lo que deja un poso de sonrojo y, lo que es casi peor, por momentos aburrimiento y desconexión. Le sobró el último regate.

5,664/10

Anuncios
Summary
Review Date
Reviewed Item
Bon Iver - I,i
Author Rating
21star1stargraygraygray