Califato ¾ – La Contraçeña

Como veníamos comentando estos días, son constantes los revivalismos, los rescates a estilos, a momentos determinados que marcaron época por sus coordenadas sonoras. En esas, Califato ¾ sorprendieron a todo el mundo con su debut Puerta de la Cânne (2019) a finales de 2019, un trabajo que aún sigue resonando porque pilló a todo el mundo con el pie cambiado, y que además era muy heredero de todo el denominado flamenco nuevo, demostrando que aunque casi, aún no todo está inventado. Y en esos márgenes en los que hay poco margen de maniobra, la mayoría de veces ensanchados gracias a la electrónica, por muy raras que puedan parecer ciertas simbiosis, todo es posible. Y Califato ¾ lo han vuelto a hacer con La Contraçeña (2021), desde una perspectiva andalucista una vez más, en un álbum que rescata mucho de sus tradiciones culturales, entendido en un amplio abanico, con un barniz genuino en el que vuelven a apostar por el breakbeat como uno de los ingredientes necesarios. Con hilarantes referencias, pero con mucho, mucho más.

Un debut parido por el grupo de Aznalcóllar en el Día de Andalucía y que como destacábamos en la Guía de Control Mental, frente a otras propuestas de rescate de épocas a base de viejas glorias, el conjunto andaluz sigue apostando por un planteamiento que sigue sonando rompedor, apelando a las tradiciones andaluzas, desde las más castizas hasta imaginario popular que no es solo andaluz, Carmen Porter o Los Sobraos mediante. Con ese espíritu hedonista y sardónico que sigue cortocircuitando al oyente. Legado andalusí, flamenco, sampleo y breakbeat inyectado en vena. Y con pocas pero gratas colaboraciones, bien medidas, lo suficiente para no tapar la propia propuesta del grupo. En ese sentido, como cabía esperar, es un álbum continuista del de 2019, pero que no se centra tanto en el sonido sacro de los sepulcros, que entraba de primeras y a lo grande, desbarrando, en su debut. Una vez demostrado en el mismo que podían trolear a quien quieran, La Contraçeña tiene más querencia por el flamenco nuevo, lo que hace más interesante el disco. Se seguirán quedando contigo, pero muestran su creatividad para cruzar estilos de forma elocuente y genuina. Traer lo de ayer a lo de hoy. Otra cara del flamenco nuevo.

En él se nota una vez más la mano de uno de los dos miembros de los malagueños BSN Posse, que además de darle al footwork, también han explorado el flamenco desde la electrónica. Junto al resto de miembros, ahí están esas bases marca de la casa de ejemplo en ‘Canelita en Rama‘. Un calentamiento para toda la oleada que llega después con ‘Çambra der Huebê Çanto (feat. Kurt Savoy)‘, una más de la Semana Santa, los silbidos del oeste del fenómeno Kurt Savoy, y letra sobre Andalucía y sus problemas sociales que no queda sepultada por tal elocuente ensamblaje. Quizá sí esa problemática sobre las totémicas celebraciones, y ahí donde se ve también esa doble lectura de Califato, personificando en Andalucía el día a día de cualquiera, con la herencia cultural y mestiza de la comunidad. Y después la solemnidad trompetera otra vez. Cuatro minutos que embuten perfectamente lo que son Califato y cómo se puede resignificar el folclore, como defienden y prentenden, desde la electrónica y el sampling. ¿Estaba to inventao? Relativamente. Fragmentos mestizos, que algunos miran desde fuera fascinados, que tienen momentos álgidos constantemente. Como los compases flamencos con el cantaor Andrés de Jerez con ‘Er carrito de lô muertô‘, al que meten sin rubor el autotune mientras suena de fondo una feria andaluza. Puro arte y troleo. La cumbre del molar.

Referencias de ayer y hoy: culturales, políticas y frikis

Y en medio de todo, hablando de ferias, gran homenaje verbenero en clave autonómica —como todo el disco— a Los Sobraos y su ‘Quiero Verte‘ de 1995. Otro rescate a aquella época de programas de sábado noche y monólogos, pero también al de estos jits de cinta de gasolinera que sonaban por todas partes. También ahora gracias a Cachitos y a lo que hacen los sevillanos. Un poquito de bombo, sample, duetos vocales y a disfrutar la vida con ‘Te quiero y lo çabe‘, un espíritu vitalista del que no se puede escapar. Más arsenal de un disco no solo sin complejos de toda la tradición popular y musical andaluza, sino que los repesca para sentirse orgulloso. Una forma mucho más sutil a pesar de ese desenfado que podría camuflarlo, de romper prejuicios y estereotipos. Patrimonio de ellos y de todos, como muestra el fandango de Carmen Porter, rescatando lo cañí del país. Con esa mala baba troleística que también les caracteriza, lo bordan con ese aire de flamenco y castañuela con letra para Cuarto Milenio y las caras de Belmez, esta vez con la de Porter. Inspiración en psicofonías y letras dedicadas al programa. Difícil pasarse estas pantallas.

No quiero entrar en mi casa / Veo tu cara en la paré / Este domingo otra ve / Los dos con la cara blanca / Tu con el Iker Jiménez / Yo con la Carmen Porter

Homenajes para todos, por tanto, más mano BSN Posse en ‘Er camion de lô elàô‘, con El Penumbra y su spoken word conspiracionista —tan de nuestros tiempos— partiendo de Rebel Waltz de The Clash. Otra muestra de que hay infinitamente mucho más disco, mucho mucho más, de lo que parece y de quien prefiera quedarse con la parte de desbarre —necesaria, claro—. Estos sampleos y esa concepción de utilizar tanto imaginario popular para meterlo en su universo es fantástico. Una tónica, con más o con menos dosis electrónica, con joyitas más livianas como ‘Pascual Márquez 33‘, todo el elenco de colaboradores en la preciosa ‘Guahira playera‘ en homenaje a Niña de la Puebla o ‘Camelamô naqueràh‘, esta vez partiendo de Pepe Habichuela, y con ese toque árabe tan unido a Andalucía.

Sin duda, un discazo La Contraçeña. Un constante cúmulo de referencias de puntos comunes de patrimonio andaluz a través de sus tradiciones culturales, del espíritu del día a día, pero también punto freak que exceden de la tierra del sur. Bien retratado en el portadón bizarro de Rorro Berjano. Todo, cómo no, vehiculado a través del flamenco con la electrónica y el breakbeat en parte como hilo conductor, ejerciendo de esa herramienta para desplazarse a otros estilos, como han hecho y hacen las referencias de la heterodoxia y otros terroristas sonoros como Los Voluble para mezclar lo que sea. Desbarre, hedonismo y mala leche, pero también oriundo orgullo del pueblo andaluz y sus raíces. Califato ¾ en la cumbre del molar. Y rezumando talento.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.