Car Seat Headrest – Making a Door Less Open

Lo más relevante de Making a Door Less Open no es el supuesto abrazo de los sintetizadores, como resaltan muchos. Aunque sea una opción estética, lo más relevante está en otro plano: en la idea de Will Toledo (Willy Toledo para cualquier español) en que cada canción fuese un mundo diferente a las demás. Por primera vez en toda la carrera de Car Seat Headrest, un disco no tiene ambición de cohesión interna. De los discos-río (casi discografía-río), en los que te ibas encontrando sonidos y letras de canciones anteriores en las posteriores, pasamos a uno de “canciones”. Un pequeño paso para el resto de grupo, un salto enorme para Car Seat Headrest.

Al vacío, a veces.

El segundo gran cambio es, sí, el estético: el que hace que en ‘Weightlifters’ suenen a U2 vía LCD Soundsystem. El que en ‘Hollywood’ nos pilla con el pie cambiado y no sepamos si quieren ser James Murphy o las canciones MALAS de Sebadoh (las de Lowenstein, sí).

Ambos factores funcionan muy bien cuando, ejem, funcionan, pero terriblemente mal cuando las canciones son poco inspiradas. En el primer grupo encontramos ‘Can’t Cool Me Down’: los Car Seat Headrest directos y emocionales de siempre pero con un colchón muy diferente. No hay una diferencia real entre estos y los que en ‘Nervous Young Inhumans’ también le daban a los teclados, más allá del ropaje de la canción.

En el segundo grupo, tendremos lo más pobre de un disco tremendamente irregular: la tuerceculos ‘Hymn’ (los pitufos makineros salen de fiesta y se encuentran a Primal Scream ya de bajona y con reflujo gástrico) o la pobretona ‘Martin’, que es la que más se ajusta al concepto, creemos, pero también remite DEMASIADO al Viva la Vida de Coldplay. También pasa, algo menos, en ‘Life Worth’, que lo mismo Guardiola empieza a ponerla en su autobús.

Y no, no es ahí donde querríamos verles.

(Aunque al final ‘Life Worth’ nos ha acabado gustando más de lo que debería; sí, puede que Making a Door Less Open sea su Local Businnes).

Lo suyo es otra cosa: es el himno a pecho descubierto, la letra herida, los subidones de la voz de Will Toledo, las guitarras indie-rock retorcidas, el influjo de las emociones guitar-hero de Neil Young. Sin ningún lugar a dudas, las dos ‘Deadlines’ (Hostile y Thoughtful) encajan aquí como las piezas del puzzle. Incluso aunque la producción sea algo más AOR de lo habitual. O incluso aunque en la versión de vinilo vayan ellos y dejen fuera algunas de las buenas.

No, disco del año no va a ser. No, ni es Twin Fantasy, ni Teens of Denial, ni nada de lo anterior. Y no, cada canción no funciona como a Willy le gustaría (a veces ni en sus formatos más básicos: en ‘What’s With You Lately’ podrían ser baladistas grunges; no, ese tampoco es el espacio de CSH) . Pero, a cambio, tiene canciones ganadoras como ‘There Must Be Blood’ y las ya citadas ‘Can’t Cool Me Down’, ‘Deadlines’… y ‘Life Worth Missing’ (¿veis? Al final, nos quedamos con ella).

Así que aunque ahora estés cabreado o decepcionado, no como nosotros que estamos ok con él, ten claro esto: en unos años lo regraban y sacan el mejor disco de 2027. Todos contentos.

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