Como siempre damos, al menos en mi caso, una pequeña parte de todo lo que escuchamos, aprovecharemos para ir dando salida a esas referencias electrónicas que vamos oyendo a diario y que no son álbumes. En otras palabras, sencillos y en su mayoría epés. En esta primera tanda, un repaso desde clásicos como Slam, hasta el retorno de Clubroot o productores que siempre mantienen el nivel, como James Shinra, que vuelve a sacar material en el sello madrileño Analogical Force.

Clubroot – Surface Tension: I

Hacía mucho. Y quiero decir mucho, que no teníamos noticias de Clubroot, uno de esos productores británicos que surgieron hace una década al albor de los ritmos rotos del dubstep y su evolución al future garage, jugando con esos ambientes envolventes, con potentes graves y evocaciones fantasmagóricas. Saliendo relativamente de las producciones prototípicas de aquellos días, Surface Tension: I (LoDubs, 2020), se aleja un poco de las coordenadas sonoras pero siguiendo dentro del espectro de influencia. Sonido profundos que se superponen con capas más agudas sencillas en las que la percusión sigue con tempos medios que van avanzando sin más que ofrecer que el gusto por atmósferas gruesas y graves que ganan mucho con unos auriculares y días nublados. No sabíamos nada de él desde su último EP, en 2012. Una referencia resultona para recordar su sonido y aquella etapa ya olvidada.

Artefakt – Icarus

Otro EP cumplidor que ha salido estos días es el de los holandeses Artefakt. Si el último que publicaron era de misiles de technazo, Icarus (Delsin, 2020), se deja el músculo para centrarse en el ambient techno. Cortes con reminiscencias muy ortodoxas, pero tremendamente sugestivas, como las que se dejan escuchar en ‘Vapour‘, y otras que juegan con ese cruce entre electro y techno sobrio a lo Atom TM como ‘Delphic‘. Cuatro temas de un nivel decente, desde luego lejos de que lo sean para tirar cohetes, pero un EP cumplidor en el que resalta el tercer corte por la combinación de sus elementos.

Slam – Inversion EP

Los creadores de uno de los himnos techno ácido más populares desde las islas británicas, Slam, siguen cumplidores a su cita con el EP, el formato que más están explorando actualmente. En Inversion EP (Soma, 2020) tiran de casi hard techno para sacar un techno agrio, duro, sin concesiones, como el que brilla en ‘Inversion‘. Directo a la cara y sin miramiento. Sencillo pero efectivo. Después tienen algún paseo interesante para reventar la pista con acid en el segundo corte, y cierran con una segunda mitad de la referencia algo más floja por una orientación al trance muy vista, aunque rompedora seguro en directo, para sudar a lo grande. Y eso sí, finiquitan el asunto con hard techno de tomo y lomo. Para los acérrimos de los misiles en los oídos.

SHXCXCHCXSH – VOOO EP

Vamos ahora con unos fijos de esta casa. Los suecos SHXCXCHCXSH, después de cambiar de alias con el anagrama HSXCHCXCXHS y su AÅÄ (Rösten, 2019), entre los mejores discos del año pasado, vuelven a su proyecto de cabecera para volver a ponernos el cerebro del revés con VOOO EP (Mord, 2020). Aquí vuelven al techno industrial sin contemplaciones, a tejer redes sonoras infecciosas y agresivas, incómodas, para poner a prueba al oyente. Si los dos primeros cortes tienen ese fin, ‘POPP‘ representa la locura cíclica, el loop abrasivo que tiene periódicamente capas estridentes que te dejan la mente en blanco. Finalizan con un techno más corriente con sus regalos elocuentes al final. Siempre bien tenerlos con material nuevo.

James Shinra – Reverie EP

Cierra esta primera tanda de recopilaciones de pequeñas referencias electrónicas el inglés James Shinra, que ya ha publicado este año un recomendable On & On (2020 Vision, 2020) que debería estar escuchado. Reverie (Analogical Force, 2020), publicado en el sello analógico madrileño de tanto gusto por la IDM, vuelve a sacar a pasear la mejor cara del productor londinense. Cuatro cortes que transitan entre los beats sofisticados de la IDM (‘Daydreamm‘), dejándose caer unas veces por esa parte melódica que tan bien se le da en ‘Float‘, con buenos picos de emoción, y que a veces despliega la balanza hacia el lado del electro y el acid suave en ‘Upp’. Aquí nos quedamos una vez más, rendidos ante esos surcos inspiradores que no avanzan a un tempo excesivo para que saboreemos cada gota, cada bit de información sonora. Finaliza la brillante ‘Drowse‘ con esa distorsión delirante que se camufla sutilmente entre unos vocales pasados por vocoder. Con Shinra siempre sabes lo que te espera, con qué patrones va a jugar. Pero te da igual, porque esas cartas siempre cumplen y sacian. Un auténtico crack en lo suyo.