Venciendo al pesimismo


Ataviado con traje gris y mirada plomiza, Víctor se dirige al trabajo como todas las mañanas, preguntándose el por qué de ese mar de rutina en el que se está ahogando y qué debe hacer para salir de él. Su vida parece como la de cualquier otro, y lo es, pero no puede evitar sentir un nudo tremendo en el estómago, esa sensación de pánico con la que la mayoría de jóvenes transitamos en este día a día post apocalipsis en el que se ha convertido la realidad de lo que antaño era un país del primer mundo.

Los medios de incomunicación, desde la superioridad moral del que se permite adoctrinar desconociendo que su trasero también está en riesgo, describe la actitud de Víctor como la de una persona egoísta, narcisista pero insegura y apática al mismo tiempo, desconociendo que las sensaciones que él tiene, y las que muchos tenemos, no son sino consecuencia del adoctrinamiento postcapitalista y el pánico a perderlo todo en el que nos ha sumido la victoria del neoliberalismo.

Fracasado el 15M, porque ha fracasado, seamos claros, a los defensores del status quo no les queda sino enfrentarnos entre nosotros para acabar con cualquier posibilidad de rebelión. Conceptos como millenial, emprendedor o modas como el nesting o el “basuring” (ser pobre, vamos) son la consolidación de su victoria y de nuestra derrota. Víctor, consciente de todo esto, no puede evitar sentirse un fracasado aunque en realidad no lo sea. Y se siente así porque la sociedad lo empuja en esa dirección, porque alguien que se siente un fracasado y que considera que él es el único culpable de su situación, puede ser controlado, y doblegado, más fácilmente. Y la rutina es su éxito, mientras que el miedo, el tedio y otras mil sensaciones contrapuestas son sus armas.

El desafío de confirmar lo apuntado en el debut

Con la historia de Víctor como telón de fondo, los sevillanos Carving Colours han regresado este 2017 manteniendo su espíritu crítico e insistiendo en las constantes que ya definieron su brillante debut No Way but Forwards (2013). La situación de la escena progresiva es radicalmente distinta a la que se encontraron a su llegada, muchos de los grandes mitos se nos han caído y alguna nueva esperanza anda algo renqueante, pero los de Sevilla han venido a dejar claro que por insistencia y perseverancia no va a ser.

El problema es que The Desolate Process es un disco al que le cuesta entrar en calor, un disco plagado de grandes ideas basadas en regurgitar influencias y nuevas tendencias pero que no encuentra el punto hasta pasados ya casi 20 minutos. ‘Argyria’ es una apertura ambiciosa, con un desarrollo correcto que lo deja todo en manos de un increscendo que debería rematar la jugada como balón botando en el punto de penalty. Sin embargo el tema se empequeñece él solo, quizás algo tímido, actuando como correcta carta de presentación pero no como el gancho que uno debería esperar de un álbum que espera ser un golpe sobre la mesa y la consagración de una más que prometedora banda.

Afortunadamente la máquina engrana mucho mejor cuando de ofrecer pepinazos de Metal Extremo se trata, algo que, a decir verdad, ya sucedía en el debut de Carving Colours pero que aquí se encuentra bastante acentuado. ‘Soul and Will’ o ‘My Source of Pride’ son la muestra y los momentos cumbres del álbum, alejados ya los andaluces del sonido Göteborg que marcó la tónica de su debut pero insistiendo en su conjunción de matices que aluden tanto a Edge of Sanity, a Opeth o, en menor medida y por la acertada creación de atmósferas, a los también suecos Wolverine.

El resto del disco transcurre bajo las constantes marcadas por el ecuador del mismo pero ya sin las falencias que encontramos en los dos primeros cortes, caminando Carving Colours con seguridad y aplomo hacia composiciones y ejecuciones que demuestran que con una mayor claridad de ideas serían una de las realidades más rotundas del panorama progresivo europeo. Lógicamente esta no es una declaración encaminada a desmerecer su trabajo sino todo lo contrario, pues en sus dos álbumes este joven proyecto ya ha demostrado mucho más que otros con décadas de andadura, y es por esto precisamente que uno se atreve a exigirles más, pues se trata de uno de esos alumnos aventajados de la clase.

8.1/10

De hecho Carving Colours son un poco como Víctor, pues caminan rodeados de un pesimismo que inevitablemente marca aquello que hacen y no les permite soltarse la melena y reclamar lo que por su condición y talento merecen. Afortunadamente parece que ya conocen el catártico viaje emprendido por el protagonista de su nuevo álbum y así lo demuestran en el desarrollo del mismo. Sólo les falta terminar de creerse que son buenos de verdad, porque lo son, y no permitir que el temor al desliz y los corsés de la escena obstaculicen una realidad que a buen seguro se va a tornar imparable. La clave está en enfatizar en lo que mejor se sabe hacer, y para Carving Colours, en mi opinión, eso se encuentra en ‘Soul and Will’. Seguro que lo consiguen.

Bandcamp | Carving Colours

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments