Es complicado abordar el ejercicio crítico de una película que esquiva completamente cualquier análisis racional o cualquier calificativo despectivo que le lances porque le va a resbalar. Eso no ha impedido, por supuesto, que prácticamente toda la crítica haya quedado incrédula ante Cats y haya pasado tan mal trago intentando sacar algo en claro de todo (algunos han conseguido superar el reto con gracia, eso sí).

Porque Cats: La Película, de manera parecida a Cats: El Musical, parece inmune a los dardos clásicos a los que uno recurre para hacer de menos una película. “Es ridícula”. Pero la peli no tiene miedo a serlo, y si lo es, no le afecta. “El argumento no tiene sentido”. No es que el argumento tuviera sentido antes, pero la peli parece más interesada en introducirte en su mundo que en contarte una historia. “Los efectos especiales son horribles”. ¿No lucen todos un poco falsos a poco que los pongas en un televisor moderno con el motion smoothing sin apagar? “Más que un musical, parece una pesadilla de Cronenberg”. Pues… sí.

No voy a ofrecer una serie de elementos a señalar y ridiculizar porque eso ya lo ha hecho el 90% de la crítica. Sí, Cats es una película que no tiene mucho sentido, ni en su historia, ni en su planteamiento ni en su ejecución, es horripilante de ver porque nunca se piensa dos veces lo que está haciendo y los efectos especiales están a medio hacer. Pero, sin embargo, es fascinante. Es posible que ponerse a verla tenga más que ver con ser de los que miran en los accidentes que por un interés genuino en lo que está pasando, pero incluso en sus tropelías y su espíritu kamikaze hay algo admirable en ella.

Si de algo no se puede acusar a Cats es de ser una película conservadora, de no intentar ofrecer algo. Tom Hooper decidió tomar un riesgo tremendo con el cheque en blanco que le habían dado tras sus buenos resultados con El Discurso del Rey o Los Miserables, y decide emplearlo en un musical donde tiene sobre todo peso la coreografía y donde van a ser importantes los efectos especiales (dos cosas no presentes en sus anteriores películas). Lo hace todo por el afán de intentar ofrecer algo nuevo, una experiencia diferente que deconstruya lo que tenemos entendido como una experiencia cinematográfica tradicional y marque un antes y un después en la producción audiovisual. No se puede decir que no vaya a haber lecciones aprendidas del fracaso de Cats (una película que podría fácilmente ser objeto de culto por su carácter camp y su excentricidad), pero igual deberíamos ser más agradecidos por su intento. La peli partió de una idea atrevida, aunque probablemente incorrecta, pero no renunció a ella y decidió ir a por ella hasta las últimas consecuencias. ¿No es eso, al fin y al cabo, cine?

El tiempo pasa de manera diferente,
todo se detiene de repente.

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