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Crippled Black Phoenix — Bronze

Existen varias voces críticas dentro de los (escasos) seguidores de Crippled Black Phoenix que acusan a los ingleses de haberse acomodado en exceso, de ser como ese alumno de potencial sobresaliente que se conforma con ir pasando las asignaturas sin tener que esforzarse demasiado. Es cierto que en muchas ocasiones adolecen de una repetición de patrones que ya tienen más que controlados, sabiendo que los ejecutan como nadie ahora mismo, y se puede (o se debería) pedir más de los que podrían ser los Pink Floyd de nuestra generación más allá de las evidentes similitudes estilísticas.

El caso es que yo sigo disfrutando todavía de un disco como White Light Generator (Cool Green, 2014) porque, a pesar de que es fácilmente calificable como un álbum perezoso y menor del grupo, sigue teniendo momentos para quitarse el sombrero. Porque, aunque estemos ante una banda donde los cambios en la formación llegan a ser una constante, es innegable que aquí hay enormes dosis de talento y las llegan a mostrar con una facilidad pasmosa. ¿Se podría llegar a pedir más? No digo yo que no, incluso algo más de consistencia no les habría venido mal, pero no debemos perder de vista valorar lo que tenemos delante.

Crippled Black Phoenix pasándose el prog

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Uno puede llegar a aproximarse con dudas a un disco como Bronze (Season of Mist, 2016), que además supone el primer trabajo en un sello de referencia a nivel europeo en lo que respecta a rock/metal. Dudas sobre todo presentes entre lo más críticos y que puede decirse que no van a terminar de ser solucionadas con este disco. Si le preguntáis a Cronopio es posible que os hable de cierta mejora pero que sigue viendo excesiva zona de confort. Yo, por mi parte, creo que hay menos conformismo, al menos de forma menos aparente, y sí motivos para dejar de lado las dudas y volver a amarlos sin remedio.

Las señas más características se mantienen, pero también se profundiza en matices hasta ahora menos explorados

Los dejes pinkfloydianos y las señas más características se mantienen, pero también se profundiza en matices hasta ahora menos explorados, dando rienda suelta al músculo sin llegar a perder de vista la emoción y la exquisitez compositiva. La influencia de Black Sabbath llega a hacer acto de presencia en momentos como el riff de ‘Deviant Burials’ o varios de los momentos cumbre de ‘Turn to Stone’. Hay intenciones positivas y muy bien llevadas a la práctica, llegando a deshacerse de los cánones más restrictivos del rock progresivo para alcanzar su objetivo.

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Por otro lado, el análisis de un álbum como Bronze debe llevarse desde una óptica algo diferente a la de álbumes anteriores. Probablemente estemos ante lo más cercano posible a un disco de canciones que vamos a encontrar en una banda así. Eso también es pasarse el prog. Los ingleses no sólo se muestran más inspirados compositivamente, sino que enfocan este buen momento creativo en la forja de canciones más completas y más sólidas individualmente. Una vez pasa la intro de ‘Dead Imperial Bastard’, el grupo sacude con una serie de piezas brutales, como la anteriormente mencionada ‘Deviant Burials’, ‘No Fun’, ‘Turned to Stone’, ‘We Are the Darkeness’ o una ‘Champions of Disturbance’ que se erige como el mejor momento del álbum y uno de los más brillantes de la carrera del grupo.

8.7/10

Las voces más críticas aún arquearán alguna ceja, pero a los que nos pirran los puntos de brillantes de Crippled Black Phoenix tenemos motivos más que suficientes para estar contentos. No sé si tanto para volver a declararlos los alumnos más brillantes de la clase, pero sí que han vuelto a demostrar estar por encima de la media con Bronze. Se podría pedir más en algunos puntos muy concretos, como la primera mitad de ‘Scared and Alone’, pero no dejan de ser motas de polvo en un cuadro llenos de detalles vivos y extraordinarios, de pinceladas de maestría combinadas con una visión de conjunto espectacular.

Rise up and enjoy.

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