Cuando Nirvana fueron más Melvins que Pixies

Bleach - Nirvana
Bleach - Nirvana

Podría haber sido en cualquier otra ciudad del Norte de Estados Unidos, pero fue precisamente en Seattle donde se produjo la gestación de aquel movimientos musical conocido como el Grunge, fruto de la liberación creativa y el intercambio de ideas entre jóvenes inconformistas que les tocaba ver como la llegada a la cima era una tarea harto complicada por las generaciones anteriores que les hacían tapón agarrándose fuertemente a sus sillones/puestos. De esos jóvenes de la que se denominó la Generación X surgió este estilo donde las limitaciones artísticas eran pocas y se permitían beber tanto del Rock clásico, del Punk, del Metal y de las corrientes alternativas embrionarias de aquella época.

A diferencia de gente como Soundgarden, Alice In Chains, Mudhoney o Mother Love Bone, Nirvana no nacieron en Seattle, sino en Aberdeen, también en el Estado de Washington, por lo que no hubo mayor complicación para que también se nutrieran de esa comuna de músicos que compartían experiencias, ideas y música. Quizá sus referentes ideológicos y sus influencias fueran muy similares, pero Nirvana y en especial su líder Kurt Cobain querían ir más allá, evitando ser uno más para forjar su propia identidad musical.

Muchas veces he visto simplificado el sonido de Nirvana en discos como Nevermind como una especie de híbrido entre el estilo alternativo, melódico y punzante de Pixies con el sonido pesado, machacón y sucio de Melvins. No negaré que el resumen sea acertado, pero se queda sesgado para describir a una banda que era capaz de citar tanto a Black Sabbath como a Black Flag, a Sonic Youth o a Aerosmith.

Quizá sus referentes ideológicos y sus influencias fueran muy similares a los del resto de bandas Grunge de Seattle, pero Nirvana querían ir más allá y forjar su propia identidad musical

Por supuesto cabe remarcar el papel de Green River y los posteriores Mudhoney junto con el nombre de Melvins, banda con la que Cobain y Krist Novoselic tuvieron una buena relación. Tanto que hasta el batería Dale Crover formó parte de la formación en sus primeros tiempos, cosa que pudo favorecer la influencia de dicha banda en el sonido de Nirvana en sus comienzos. Si el sonido del grupo se redujera a ese “Pixies meets Melvins” anteriormente mencionado, hubo un tiempo que Melvins tuvieron más peso en la mezcla. Una época ensombrecida por la aceptación masiva del que es su disco más icónico y a veces injustamente valorada.

El sonido más mugriento y agresivo de Nirvana

Sí, habéis deducido bien, hoy toca hablar de Bleach (1989, Sub Pop), debut del grupo publicado por el sello Sub Pop, allí donde confluían la mayoría de bandas de Grunge de Seattle. Este último hecho terminó marcando bastante la dirección musical de Nirvana, ya que el sello pretendía encontrar más grupos bandera como Soundgarden y por eso indicó a Nirvana que era conveniente que se orientaran más al Rock y al Grunge. Cobain y la banda acabó harta y tras sacar su primer disco abandonaron Sub Pop, sobre todo porque no obtenían suficiente promoción por parte de su sello, de ahí que el sonido de sus posteriores trabajos difiera tanto del que encontramos en Bleach.

Sub Pop presionó a Nirvana para que fuera sus próximos Soundgarden. Estos respondieron con un disco más agresivo, pesado y hasta mugriento

Sin embargo, la cosa no se quedaba sólo en lo que se estaba cociendo en Seattle, sino que abarcaba mucho más allá, bebiendo del frenetismo Punk de gente como Black Flag, de la pesadez rítmica de Black Sabbath, el gancho rockero de Led Zeppelin y también del Metal o incluso de la psicodelia. Ahí quedan ‘Paper Cuts’ y esa versión del ‘Love Buzz’ de los holandeses Shocking Blue como prueba.

Esa mezcla de sonidos e influencias hace de Bleach el disco más agresivo, pesado y hasta mugriento de Nirvana. La suciedad y la furia desplegada en las guitarras solo es equiparable a la rabia que Cobain expulsaba por su garganta hasta el micrófono, lo que unido al grueso sonido de Novoselic con el bajo y la retumbante batería de Chad Channing conseguía endurecer aún más el sonido del grupo. Siendo exagerados, casi podríamos hablar de Sludge Metal en según que puntos. Aunque calificarlo de Metal no sería tan desmesurado, ya que por esos tiempos escuchaban tanto a Celtic Frost, una de las bandas más importantes para el Metal Extremo europeo, como a grupos alternativos del palo de The Smithereens.

Muchos dejaron de lado este disco por esa pesadez y por ser menos accesible. Cierto, no tiene ese aroma para ser una obra para la historia que tiene Nevermind, o la crudeza no sólo sonora sino también emocional de In Utero, pero ni falta que hace porque sus virtudes le hacen mirar a los ojos a esos dos discos sin pestañear. No somos pocos los que terminamos volviendo con frecuencia a Bleach y comprobamos nuevamente como sigue sonando visceral y brillante, con canciones de la talla de ‘School’, ‘Blew’, ‘Negative Creep’ o ‘Swap Meet’ que tampoco tienen nada que envidiar a otras de su disco más laureado. Porque el Madrid de los Galácticos estaba bien, pero Raúl, sobre todo el Raúl de los noventa, molaba más y lo sabéis. Raúl y Bleach son el Punk y nunca deberíais de permitir que estos abandonen vuestra memoria.

8.9/10

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Nirvana - Bleach
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