Daniel Avery – Love + Light

En un ya tan lejano 2013, hace siete años, un desconocido Daniel Avery irrumpía en el panorama electrónico de la mano de Phantasy, el sello fundado por Erol Alkan, bien pistero e incluso con retazos indie en los primeros años de la compañía. Avery sorprendió, a quien más o a quien menos, con un buen debut, muy eléctrico y con gancho, en línea con la filosofía del sello de Alkan y de sus propias producciones. Con un poquito de electro y un muchito de tech house, Avery pronto andó por todos los festivales nacionales e internacionales. Seis años después, Avery ha mutado en un cuerpo totalmente diferente. Aunque sigue lanzando sus principales referencias en la casa de Alkan, el inglés ya no es ese productor con gracia y con algún hit para la pista de baile. Se ha convertido en una figura mucho más interesante, alejada de las sinuosas composiciones tech house, a veces previsibles, aunque eficientes en su caso. Se ha desplazado hacia una coordenadas ambient techno en las que está cada vez más cómodo. Y se nota. Después de Song for Alpha (Phantasy, 2018), un trabajo que llegó cinco años después de su debut y con un claro atisbo de metamorfosis, le ha cogido el gusto a esto del ambient, el techno y la amplia gama de matices y posibilidades que hay en medio. Después de la notable alianza con Alessandro Cortini en marzo de este año, en junio, en pleno confinamiento, como tantas obras (e hijos) que algunos han engendrado, Avery se encerró en su estudio para parir Love + Light (Phantasy, 2020). Otro notable trabajo que permite ver la evolución de Avery, sin la ‘contaminación’ del álbum conjunto con Cortini.

Desde Song for Alpha no ha dejado de publicar referencias en clave ambiental, con el género como eje vertebrador o bien como uno de los invitados principales en cortes de preponderancia techno. Se trata de un doble álbum, una apuesta más que arriesgada siempre, pero que tampoco supone grandes handicaps teniendo en cuenta la amplia paleta que maneja Avery, que al venir de otro estilo más marcado, se maneja bien en ambos, e incluso aquí aún hay pequeños ramalazos de obvio recuerdo del debut, como ‘Dusting For Smoke‘ y su descarga eléctrica en el cambio de ritmo. A partir de aquí, el productor inglés se olvida de su ópera prima para alternar pasajes ensoñadores y minimalistas como el de ‘Katana‘, con esas bellas arpas, para luego sumergirse en terrenos dub como ‘Darlinnn‘ o temas extremos al más puro estilo drill ‘n’ bass pasado de ácido en ‘Searing Light, Forward Motion‘; tempo exarcerbado, terremoto de breaks y saturación delirante. En el tramo final de este primer capítulo vuelve a sacar a pasear en ‘Infinite Future‘ esa atmósfera lenta de vocales tenues que se disipan en su marcado sonido eléctrico, sea en formato tech house del debut o en ambient con otros estilos.

El final de esa primera mitad marca el desarrollo de la segunda, mucho más centrada y menos dispersa que la primera —aunque con unos patrones comunes—. Y muy interesante. Nos muestra el Daniel Avery totalmente absorbido por la belleza ambiental y sus posibilidades, jugando con los matices en pequeñas pistas de cada canción; pequeños detalles que le dan mucho al acabado final de cada tema. La relajación de la nana electrónica de ‘Into The Arms of Stillness‘, con esos recursos tan Selected Ambient Works II (Warp, 1994) que te dejan en babia, con su moderado in crescendo —magistral tema— o la delicadeza que destila ‘Fuzzwar‘, denotan que Avery es un productor muy diferente al que era en su debut. Una lógica evolución que muestra sus dotes, su sensibilidad para moverse en terrenos ambientales e ir marcando su sonido, por cierto, de referentes clarísimos, que nos hacen percibir de nuevo los inexorables tentáculos del mago irlandés en ‘One More Morning‘, que parece salido de alguno de los volúmenes de Analogue Bubblebath de AFX. En definitiva, se trata de un gran trabajo en solitario del británico. El mejor hasta la fecha de este primer tridente. En él se ve a un artista en su madurez, ambivalente, aunque parece que decididamente apostando por el ambient y las texturas que de él se pueden derivar. Hasta el momento, manejándose con estructuras a veces elocuentes y viscerales, con cambios de ritmo abruptos; otras, con sutiles piezas que esconden bastantes texturas. Un productor en alza que se ha convertido en un obligatorio. Será interesante ver en el futuro si este es su techo.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments