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Daniel Avery — Song For Alpha

Culmina la mutación ambient


El grato regreso de Daniel Avery en formato EP con Slow Fade (Phantasy Sound, 2018) auguraba un gran disco ya anunciado para este mismo año. Aunque era más noticia la mutación llevada a cabo con respecto a Drone Logic (Phantasy, 2013). De un tech house estándar con ramalazos electro que se sacó varios hits aquél año, la transformación que muestra Song For Alpha (Phantasy Sound, 2018) es tremenda. Tremenda por inesperada y arriesgada. Y sobre todo, bien ejecutada.

Pasando de largo del debut

De aquél Primavera Sound en el que Avery estuvo poniendo bombazos y truchote, como se dice en la jerga clubbera, a un álbum de 14 cortes con un minutaje considerable de media cuyo objetivo no es romperse la cadera bailando, sino dejar el oído bien pegado al auricular. Una propuesta que ha derramado este año a lo grande, otro EP reciente ahora, Projector (Phantasy, 2018) que tiene un par de perlas. Unas perlas de las que por supuesto no está exento este segundo y esperado largo del inglés. Se trata de un giro de guión que no necesitaba, bien sabida la acogida que tuvo su debut y lo rápido que le granjeó prestigio internacional.

Avery podría haber tirado de automático para este álbum y seguir abriendo su bolsillo, sin embargo, este interesantísimo volantazo muestra a un productor de talento, expeditivo, que no se conforma con un molde cómodo como el que tenía. Bajo un tamiz a mitad de camino entre un tech house a medio gas y una gama de diferente ambient, a veces más puro; otras más orientado al ambient techno, Song for Alpha es un paisaje evocador con destellos de bastante calidad. Para degustar tranquilamente con unos buenos auriculares.

Un trabajo con más y mejores aristas sonoras

De las delicadezas de ‘First Light’ y ‘Days From Now’, con ese toque barbitúrico del Selected Ambient Works II (Warp, 2014) de quedarse emparrado mirando la pared, a secuencias melódicas que se van encadenando como ‘Stereo L’, pasando por tech house oscuro como ‘Sensation’ o más ortodoxo como ‘Diminuendo’, Daniel Avery hace un recorrido por todas las artes que es capaz de ejecutar con total solvencia. De hecho el último tema mencionado tiene parte de Drone Logic, y luego, por supuesto, hay retazos como ‘Clear’ donde el olor a la imaginería de Detroit no hace más que supurar por los cuatro costados.

Toda esta pequeña revolución, sin embargo, se podía intuir ya en su debut, dado que en unos pocos cortes ya exploraba estas dimensiones más ambientales; lo justo para no contrastar ni romper demasiado el discurso narrativo del álbum. Un discurso que en este segundo álbum sí sale en todo su esplendor y que muestra, al menos hasta ahora, a un productor que no parece dispuesto a acomodarse y que con sus pasajes introspectivos como ‘Quick Eternity’, nos puede regalar grandes minutos. Grata noticia si sigue manufacturando piezas con esta calidad y pasando del tech house ramplón en favor de piezas híbridas de sibaritismo musical como las de Projector.

7,6/10

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