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Death Cab For Cutie — Codes & Keys: ni jóvenes, ni bailando, pero dando señales optimistas

Death Cab For Cutie necesitaban, lo dijimos cuando fuimos presentando las canciones de Codes and Keys, su nuevo disco, un álbum con la suficiente consistencia como para poder seguir creyendo en ellos como grupo alejado de la decadencia. A veces es duro de aceptar, pero, tirando de sabiduría popular, a cada cerdo le llega su San Martín y el de Ben Gibbard y los suyos parecía muy cerca, especialmente en ese Narrow Stairs tan irregular que durante muchos minutos plantaba sus raíces en lo directamente prescindible.

Peor aún: su último disco cogía su inspiración de lo que los malos imitadores de Death Cab For Cutie entenderían como disco poco cohesionado de DCFC. En un símil muy gráfico, poco afortunado y algo asqueroso, imaginad que alguien coge vuestra bebida favorita, la utiliza como colutorio y luego la devuelve al vaso. Sigue siendo en esencia vuestra bebida favorita, pero lo de favorita queda borrado de inmediato de la escena y empiezas a plantearte incluso darle el calificativo de bebida. Por suerte, Codes and Keys no se lo ha metido nadie en la boca y tiene un trayecto muchísimo más agradecido que el anterior. ¿Lo suficiente? No tanto para volver al nivel de Trasatlanticism, pero sí para, por ejemplo, colocarlo junto a We Have The Facts and We Are Voting Yes.

Death Cab For Cutie: esta vez sin forzar

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Death Cab for Cutie — You Are A Tourist [Album Version] by ATL REC

Si, de entrada, el conjunto ya es más regular, estamos ante un hecho reseñable: la decadencia puede haberse mitigado. En todo caso, ellos no lo ponen tampoco demasiado fácil: confesar el amor incondicional hacia sus canciones es, a estas alturas, una temeridad, casi como cualquier cosa que se hace de esa manera, sin pensar en las contraprestaciones, los defectos, la realidad…

Home is a Fire‘ es algo así como el peor inicio de disco de disco de la historia del grupo (pero, bah, dejemos los paños calientes: sin el “algo así como”), y eso que hablamos de una banda que, no lo olvidemos, ha tenido momentos bajos, muy bajos, a lo largo de su carrera. De hecho, la gran victoria de DCFC como grupo es ser capaces de haber saltado a una categoría superior a la que a priori estaban condenados y haber perseverado en su intento, en golpearse cuantas veces fuera necesario contra la pared de la falta de inspiración hasta derribarla. Son tan atípicos que se hicieron masivos con un disco destinado a no serlo, Plans.

De aquel y de Transatlanticism se echa a faltar, llegados a este 2011, la necesidad por buscar siempre lo más emotivo, la épica interior, de habitación adolescente. La logran, de manera directa, en ‘Underneath The Sycamore‘, que sí, que suena a autoplagio, pero levanta el disco en volandas justo antes de que los propios Death Cab For Cutie demuestren que quizás copiarse a sí mismos no siempre implica recuperar lo mejor. Ahí queda la atea ‘St. Peters Cathedral‘, AOR en estado puro aunque DCFC tal vez piensen haber encontrado una nueva ‘Transatlanticism‘.

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Death Cab for Cutie — Underneath The Sycamore by ATL REC

Sin embargo, resulta gratificante elecciones como la corta ‘Stay Young, Go Dancing‘ para cerrar el disco. Que, vale, será un pelín sensiblera, pero si aún no te has dado cuenta de que Death Cab For Cutie siempre han cojeado mucho por ese lado es por lo que comentaba antes, por lo del amor incondicional, la devoción absoluta… Vamos, que mismamente Ben Gibbard es el mismo tío que escribía las letras en el disco de The Postal Service, ¿eh? Aquellas letras.

Por lo demás, tenemos desde lo que cuadra a ratos, como ‘You Are A Tourist‘, lo que consigue cuadrar las intenciones de crear un disco de DCFC sólo con pianos y teclados (’Codes & Keys‘) o lo que acaba destrozado por esa elección (adivinad la elección) y lo que triunfa desde una asunción de riesgo limitado (’Monday Morning‘).

Codes & Keys: el discreto encanto

Puedo creerme que Narrow Stairs era mucho más arriesgado que Codes & Keys y tengo claro que no va a ser sencillo que este disco acabe por convertirse de los habituales en mi día a día. Entre las sensaciones contradictorias que me deja, la de pensar, siempre antes de ponérmelo, que va a ser un disco larguísimo y que después se me pase volando. Hay algo que cantan Espanto en Ísimos que me recuerda a Death Cab For Cutie:

Hay chicas mucho más guapas que ella / pero ellos no se han dado cuenta
No seré yo quien se lo diga, ya vendrán otros

Hubo una época en la que había que creer en la futura belleza de DCFC: la habíamos visto, aunque los otros no se habían dado cuenta. Después, todo lo que deseamos para el grupo se hizo realidad. Y hoy convivimos con esa sensación de saber que, aunque no está a primera vista, aunque vuelve a estar escondida, la belleza siempre queda. “Que les quiten la ortodoncia y las gafas y la edad”, sigue la canción. Aunque se las hayan vuelto a poner, el encanto discreto permanece.

Death Cab for Cutie: discografía

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